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Fallecimiento

Adiós a Gómez Ojea, la autora que llevó el feminismo a la alta literatura

Galardonada con el 'Nadal' y el 'Tigre Juan' en 1982, la gijonesa publicó decenas de obras | Una biblioteca de la ciudad llevará su nombre como homenaje

Carmen Gómez Ojea, en 2012, en el Café Dindurra. Juan Plaza

La literatura asturiana llora a la que fue una de sus figuras más importantes del último siglo, la gijonesa Carmen Gómez Ojea, fallecida este martes a los 77 años. Medalla de Plata de Gijón en 2010 y Medalla de Asturias en 2013, la autora deja un legado ingente de obras que le hicieron acumular una gruesa lista de premios, destacando el 'Tigre Juan' y el 'Nadal', galardones que lanzaron su trayectoria en 1982. Deja, también, una honda huella en el movimiento feminista de la región, una lucha a la que siempre estuvo muy ligada y que defendió desde sus libros y desde buena parte de los artículos que durante años publicó en LA NUEVA ESPAÑA, medio que pertenece al mismo grupo que este diario, como colaboradora habitual. La escritora deja seis hijos y a su marido, el letrado Andrés de la Fuente, que la despedirán hoy en la estricta intimidad familiar. Autores y feministas, ahora, comparten una misma queja: la sensación de que, fuera de Asturias, la trayectoria de Gómez Ojea "nunca se llegó a reconocer tanto como ella merecía". Mientras, la Fundación Municipal de Cultura confirmó este miércoles que, para el próximo Día del Libro, en abril, la ciudad pondrá el nombre de la escritora a una biblioteca de la ciudad aún por elegir.

Gómez Ojea se sintió atraída por la literatura desde muy pequeña. Prefería que los Reyes le trajesen cuentos y no juguetes y arruinaba los recreos de sus amigos negándose a la ficción de "mamás y papás". Ella se inventaba que era una señora leyendo en un parque y que su peluche era su suegro y no su hijo. Todo al revés. Asentía con orgullo si la llamaban rara.

Aunque nacida en El Empalme (Carreño), llegó a Gijón con sus padres y sus dos hermanos siendo muy pequeña. Estudió toda su formación básica en La Asunción y Filología en Oviedo, en las Pelayas. Uno de los docentes que le dio clase fue la también escritora María Elvira Muñiz, ya fallecida. Usaba los cuadernos de clase para escribir relatos. Su trayectoria pública como escritora, sin embargo, se demoró hasta 1967, cuando resultó finalista del premio "Ateneo" por 'Las manos inútiles', un galardón que en aquella edición acabó en manos de Juan José Plans. El catálogo de galardones acabó siendo muy amplio: el Casa del Mar de Cádiz por 'Prois de los recuerdos', el Carmen Conde por 'En la penumbra de Cuaresma', el premio de la Crítica de Asturias por 'Bailaremos en el río', o el Edebé de literatura juvenil por 'El diccionario de Carola'.

El "Tigre Juan" y el "Nadal", con pocos días de diferencia, premiaron dos de sus obras cumbre: 'Otras mujeres y Fabia' y 'Cantiga de Agüero'. En esta última, cuenta la historia de un ambicioso varón, descendiente de un antiguo linaje en su día importante, que decide casarse y alargar su estirpe con una joven que, de primeras, cree más bien bobalicona. Pero la joven, Constanza Figueroa, le demuestra pronto que tiene ideas propias y que no se quedará en un viejo palacete a ver pasar el tiempo. "Es una de las escritoras más importantes del siglo XX. Ha hecho teatro, poesía, novela. Siempre buscó experimentar y siempre planteó alternativas en el tratamiento de los personajes, tanto hombres como mujeres. Siento que España ha sido poco agradecida con su figura", razona Pilar Cartón, estudiosa de la obra de la fallecida, de quien destaca su temática "novedosa y rompedora".

Que en los libros de Gómez Ojea saliesen mujeres que pensaban por sí mismas encandiló pronto al colectivo feminista, que supo entender siempre el estilo a veces irónico y de humor áspero que la escritora dejaba entrever siempre en sus libros y sus artículos de prensa. "Las feministas siempre la hemos leído con mucha atención porque sabíamos que en todos sus títulos había algo interesante relacionado con las mujeres. Prestó mucho cuidado en como las trataba en sus libros y tocaba temas menos habituales. Hablaba de sexualidad más abiertamente, tenía un estilo muy vivo, muy fresco", comenta Nieves Rodríguez, profesora de Filosofía jubilada y buena conocedora de la trayectoria de la autora como integrante del Foro de Mujeres de El Llano. "Siempre fue un placer escucharla, para nosotras es una gran pérdida", lamenta Begoña Piñero, de la Tertulia Feminista "Les Comadres". "Creo que es la mejor escritora asturiana del siglo pasado. Con su humor ácido, defendió mucho a las mujeres", completa Dulce Gallego, militante feminista y exedil socialista de la ciudad.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, recordó ayer la figura de la fallecida en sus redes sociales así: "Asturias pierde a una gran escritora, a una mujer única a irrepetible. La cultura está hoy de luto, así como el pueblo asturiano". Y la consejera Berta Piñán señaló: "Fue una persona comprometida con la literatura y con el mundo que le tocó vivir, una escritora con un talento e imaginación desbordantes. Fue generosa, luchadora y poliédrica, como lo es el arte cuando es grande. Conseguía con una simple frase transportarnos a épocas y ambientes muy reconocibles". También la Academia de la Llingua aplaudió "el so compromisu social y cultural". Paz Fernández Felgueroso, exalcaldesa de la ciudad, recordó ayer a su amiga como "una escritora prolífica y una militante feminista desde su juventud".

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