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El Julio González que se esconde en el IVAM

Su familia donó hasta en tres ocasiones fondo documental al museo valenciano

El Julio González que se esconde en el IVAM |

El IVAM es el centro museístico referente en la obra de Julio González. Por ese motivo, lleva tiempo digitalizando su archivo personal, que ya es accesible para consulta mediante una petición a la biblioteca del museo valenciano. «Desde el año 2021, el IVAM viene trabajando intensamente en la revisión del fondo documental de Julio González, además de la revisión del estado del mismo en cuanto a su conservación preventiva. A fecha actual, gracias al trabajo desarrollado en 2021 y 2022, todo el material perteneciente al fondo documental de Julio González puede ser consultado, y esto incluye el archivo personal del artista y su biblioteca», explica el museo.

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El archivo del escultor que atesora el IVAM se divide en siete categorías: documentación impresa, correspondencia, documentación fotográfica, invitaciones, textos diversos, documentos personales y material audiovisual.

El Julio González que se esconde en el IVAM | CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DEL IVAM

El IVAM ha recibido hasta en tres ocasiones donaciones de los herederos de Roberta González, hija del artista, producidas en 1987, 1993 y 1994. Entre los archivos, hay fotografías familiares, con su hija y sus hermanas Pilar y Lola, cartas y agendas con las direcciones de amigos como Brancusi, Torres-García y Van Dongen.

La biblioteca del museo cuenta con una selección de recortes de prensa con información sobre las exposiciones del artista. En total, son 66 catálogos y 44 números de revistas que van de 1913 a 1983. Los catálogos más antiguos son los de la exposición en la Galerie Le Centaure de Bruselas y el de la Kunsthaus de Zúrich sobre una muestra colectiva que compartió con Miró, Ernst y Giacometti. También está el catálogo de su exposición en el MoMA de Nueva York, en 1956, y el de su primera exposición en España, celebrada en el Ateneo de Madrid.

Los números de revistas abarcan desde los primeros años del siglo hasta los años 80. El más antiguo pertenece a la revista ‘Montjoie’ que reproduce las obras de González expuestas en el Salon d’Automne de 1913.

El Julio González que se esconde en el IVAM

La correspondencia es la parte más voluminosa de esta documentación, con más de 1.800 archivos, entre los cuales hay cartas familiares; cartas de amigos, entre ellos Picasso o Sempere; cartas de negocios; cartas de personajes del mundo del arte, con quien González tuvo una relación profesional, como el director del MoMA, Alfred H. Barr, críticos de arte como James Johnson Sweeney o coleccionistas como Gallatin.

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Por otra parte, la biblioteca del IVAM cuenta con 655 archivos fotográficos, entre los que hay fotografías, negativos y diapositivas. El más cuantioso procede de la familia de Julio González, con instantáneas de la vida familiar y pública del artista. Aunque hay otro grupo de fotografías que pertenecen a inauguraciones, obras del artista en salas y reproducciones de piezas.

El Julio González que se esconde en el IVAM

Dentro de los documentos personales destaca la documentación de la familia González-Pellicer, certificados de bautismo y defunción, pasaportes o certificados de nacionalidad.

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Entre el material audiovisual, solo hay cinco archivos. Entre ellos, grabaciones realizadas en 1935 en casa de Julio González en París, con los comentarios del artista y Luis Fernández sobre Picasso con motivo de una exposición de este último, posiblemente la de ‘Papiers collés’ presentada en la Galerie Pierre de París en 1935.

Artista internacional

La obra de Julio González está distribuida entre los mayores museos de arte moderno. Destacan las colecciones del Musée National d’Art Moderne, el Centre Georges Pompidou de París, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y del Museum of Modern Art de Nueva York. La colección más importante de Julio González es la del IVAM, formada por cerca de 400 piezas (entre esculturas, dibujos, pinturas y orfebrería) procedentes de diversas adquisiciones, pero fundamentalmente de las donaciones de Carmen Martínez y Viviane Grimminger, herederas del artista. El IVAM conserva también obra de Joan González (Barcelona, 1868-1908) –hermano de Julio–, y de Roberta, hija de Julio González. El IVAM dedica una de sus salas del centre Julio González a la exhibición permanente de las obras del escultor. Cada temporada, un profesional del mundo del arte se encarga de plasmar su particular visión sobre González en esta sala.

El Julio González que se esconde en el IVAM

Nueva exposición

El historiador y crítico de arte y arquitectura, Juan José Lahuerta, será el próximo especialista encargado de revisar el fondo Julio González de la Colección del IVAM para arrojar nueva luz sobre el trabajo de este gran artista, alejándolo de ciertos mitos sobre su vida y su obra que han pervivido desde mediados del siglo pasado.

Como el propio comisario ha expresado: «Bastaría echar una ojeada a los libros y manuales con los que la historia del arte moderno fue escrita desde los años treinta -en gran parte a través de las exposiciones que el MoMA destinó sistemáticamente a las vanguardias, pensadas para construir una historia organizada en categorías claramente establecidas y en genealogías estrictas-, y a las consecuencias de todo este proceso ya en el Nueva York ‘triunfante’ de los años cincuenta. Esto supuso la descontextualización de las vanguardias europeas de los veinte y los treinta, sometidas a un juicio exclusivamente formalista que tiene un único fin redentor: la abstracción a la que, necesariamente, el arte moderno tiende en su culminación.»

Según Juan José Lahuerta, la obra de Julio González es «víctima de la construcción historiográfica del arte moderno y de las vanguardias -o del Movimiento Moderno-, que se proyecta sobre toda su obra, deformándola desde la atalaya, primero, de su época supuestamente (más) abstracta y, segundo, desde su recuperación en los años cincuenta, cuando las historias del arte moderno se revisan en términos de descontextualización, formalismo y dominio de la abstracción. La vida de Julio González y los periodos o etapas supuestas de su obra se escriben como afirmación de esos tópicos», ha explicado el IVAM.

Así pues, esta nueva presentación de su obra -que se inaugurará en octubre- se basará en un estudio de la colección «sin el prejuicio de la historia operativa: olvidando a González para descubrir su complejidad, como obra y como colección». Considerando por igual todas las «etapas», todas las «temáticas» y todas las «artes», en los contextos que nos dan los materiales de archivo de la Biblioteca del IVAM.

Julio González fue uno de los más importantes escultores españoles de todos los tiempos. Inauguró la corriente principal de la escultura moderna a partir de los años 30. Basada en el ensamblaje y en la construcción por medio de líneas, planos y vacíos; la corriente impulsada por González se contrapuso al trabajo de escultores como Brancusi, referente del modernismo.

El Julio González que se esconde en el IVAM

Nacido en Barcelona, González se trasladó a París en 1899. Allí compaginó su trabajo como pintor y escultor con la orfebrería. Los trabajos de orfebrería de Julio González fueron relevantes para entender el desarrollo de su producción artística y fueron estos los que hicieron posible que Brancusi y Picasso le buscaran como colaborador a finales de los años 20. González sintetizó en un lenguaje singular y personal las contradicciones entre lo figurativo y lo abstracto, las convenciones académicas y la vanguardia que estaban presentes en el ambiente artístico parisiense. El artista se refería a su trabajo como «dibujo en el espacio».

A partir de 1934-1935 las obras adquirieron texturas más elaboradas. «En 1930, pasados sus 50 años de edad, el escultor catalán inició lo que iba a constituir su inmensa aportación al arte moderno. La importancia de la obra de González todavía se apoya en la maduración de la técnica de la forja del hierro de la que obtiene una gran variedad de soluciones formales. Fue su control sobre la técnica y su gran capacidad para, en sus propias palabras, dibujar en el espacio aquello que lo llevó a ser pionero de la escultura contemporánea», explicó el Reina Sofía para una de sus exposiciones.

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