La Setmana de Bous de Algemesí recuperará su esencia esta tarde después de dos años largos, de exactamente 1086 días. Y así será hasta el próximo 2 de octubre. Allí, en el corazón del municipio de la Ribera, justo en la plaza mayor, el pueblo acude al encuentro de ese azar expresivo tan del gusto precisamente del pueblo: el toreo.

El simbolismo de las novilladas, en permanente tentativa de derogación, otorga a la narrativa de Algemesí una exclusiva relevancia argumental y lo sitúan entre uno de los municipios que más toreros descubre al panorama taurino actual.

Sin apenas ornamentación, el palenque de la Ribera se levanta como un coso único en la historia del toreo. Construido casi un mes antes del inicio del ciclo novilleril y supervisado por arquitectos, es una plaza hecho únicamente de maderas y cuerdas. Y es ahí donde se consolida el más inmediato magnetismo de un coso transparente y complejo y a la vez con un ruedo único: rectangular y sin callejón.

La afición algemesinense, compuesta por niños y jóvenes en su mayoría, cumple el sentido de dar primicia al lenguaje alegórico del toreo: los toros son una fiesta, pero sin perder el respeto a su esencia. Porque Algemesí durante su Setmana de Bous adopta su máxima expresión.

La primera cita del día es el encierro de las reses que se lidiarán por la tarde, al más puro estilo sanferminero. Tras la novillada, el sobrero vuelve a los corros con otra especie de encierro con la mayoría de vecinos del pueblo agolpados a las talanqueras para ver pasar al bravo animal. Finalmente, en las casetas de las peñas del parque de Salvador Castell se celebra la vida y la gastronomía manda. Entre los jóvenes novilleros acartelados, destacan los valencianos Miguel Senent «Miguelito», de Campanar; Jordi Pérez, «El Niño de las Monjas» y los debutantes con caballos Nek Romero, de Algemesí; y Javier Camps, de Massamagrell. Además de los becerristas de la Escuela Taurina de València, Borja Navarro y Marco Polope.

Por su parte, Miguelito, que viene de cortar una oreja en Azuqueca de Henares, toreará esta tarde los novillos de Torrestrella junto a Arturo Gilio. El joven de Campanar también debutó en Las Ventas al principio del año, dejando una buena imagen, y logró cortar una oreja en València en el festejo celebrado en mayo. La tarde de hoy y la del próximo 9 d’Octubre en el «Cap i Casal» se antojan fundamentales para su futuro.

El novillero de Massamagrell, Javier Camps, hará su debut con caballos el próximo miércoles 28 frente a una novillada de Alejandro Talavante junto Víctor Hernández, joven que logró la puerta grande de Madrid este año. Camps, de 22 años, tiene un concepto del toreo especial, marcado por su vertiente clásica.

Por su parte, Jordi Pérez, «El Niño de las Monjas», vuelve a Algemesí tras triunfar el último año el día de su debut con los del castoreño. Pérez, flamante triunfador de los novilleros de la Feria de Fallas, también cortó una oreja en Las Ventas el día de su presentación este verano. Y no se dejará nada en el tintero el próximo viernes 30 frente a ejemplares de Núñez de Tarifa, divisa que sustituye a Núñez del Cuvillo. El valenciano hará el paseíllo junto a Jorge Martínez, otro nombre a tener en cuenta por su pureza y valor.

Otro valenciano, vecino de Algemesí aunque con familia de Villanueva del Arzobispo (Jaén) hará su debut con caballos el 1 de octubre. Se llama Nek Romero y es uno de los alumnos de la escuela taurina más aventajados de los últimos años. Se enfrentará a la divisa de Victoriano del Río, la triunfadora del último año, y lo hará al lado de Manuel Caballero, el hijo del mítico matador de toros de Albacete con el mismo nombre. Las divisas de Cebada Gago, que lidia mañana, y la de Pallarés, que se presentará el jueves, tienen el reclamo de la historia y el encaste. Los rejoneadores Pérez Langa y Sebastián Fernández cerrarán la feria el domingo 2 de octubre. Entre las ausencias, llama la atención la de Álvaro Alarcón o Miguel Polope. Al fin, Algemesí vuelve a tener una cita con el futuro del toreo.