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Contracorriente
Oriol Paulo Cineasta

"Una buena película siempre incluye un choque de egos"

«Me daba pavor tocar una novela tan conocida y tan inabarcable. Hasta que recordé lo que admiro a su protagonista»

El cineasta junto a la actriz Bárbara Lennie. levante-emv

Aspira a ser una de las películas españolas más taquilleras de la temporada. Los renglones torcidos de Dios es la nueva cinta de Oriol Paulo, director de otros thrillers como Contratiempo, El cuerpo o series como El inocente. Ahora ha decidido adaptar la novela más vendida de Torcuato Luca de Tena, para recuperarla casi 50 años después de su publicación. La cinta narra la búsqueda de Alice Gould, una investigadora privada que decide ingresar en un sanatorio para resolver un misterio.

Ha adaptado una película de unas 500 páginas al cine.

La preparación de una nueva película es costoso y duradero. Pero aún lo es más el rodaje. Esta la rodamos de abril a junio de 2021. Y sí, rodar esta en concreto ha sido un reto.

¿Dónde ha sido el rodaje?

En Tarragona y en Barcelona. Todo el exterior del manicomio pertenece a una antigua tabacalera de Tarragona y el interior se hizo en un antiguo hospital en desuso. Tuvimos que hacer 4.000 metros cuadrados de decorado para añadirle el ambiente.

¿Ha sido difícil adaptar la novela a los nuevos tiempos? Se publicó en 1979.

Conocía la novela porque la leí en su tiempo. Warner y Atresmedia me propusieron adaptarla. Mi respuesta fue de vértigo. Me daba pavor tocar una novela tan conocida y tan inabarcable. En esa huida hacia delante, recordé lo mucho que me gustaba el personaje de Alice Gould y a partir de ahí llamé a Guillem Clúa, que es el dramaturgo que el año pasado fue Premio Nacional de Teatro. Le fui muy honesto. Le dije que le necesitaba para asumir el reto de rodar esta película. El desafío era filmar una película sobre una novela escrita hace 50 años para un público, el español, muy diferente del de aquellos tiempos. Quería que los espectadores sintieran la película actual sin eliminar el ambiente que se respira en la novela. Detrás de los derechos había mucha gente, la mayoría cercana a la familia. A todo el mundo le gustó la idea que teníamos.

Es una obra adelantada a su tiempo por el peso que tiene la protagonista femenina, que va a contracorriente.

El personaje de Alice me fascinaba por eso, por lo descarada que era en el transcurso histórico en el que transcurre la novela. Piensa que estamos hablando de los años 70 en España, una época en la que tu marido te podía encerrar en un sanatorio con una simple firma. Una mujer que es capaz en esos tiempos de desafiar a toda una institución y a todo un equipo médico me parecía motivo suficiente para meterme en el mundo de Alice Gould. Hemos intentado empoderarla todo lo que hemos podido.

¿Por qué se decidió por Bárbara Lennie? Ese era uno de sus requisitos para entrar en el proyecto.

Solo veía a Bárbara para hacer esta película. La llamé cuando estábamos confinados. Leyó la novela y me dijo que sí. Bárbara reúne todo lo que necesita Alice Gould, la clase, la capacidad dialéctica, es capaz de jugar con la dualidad añadiendo muchos matices... Una buena película siempre incluye un choque de egos, en este caso, el de Alice y el del director del sanatorio, a quien interpreta a Eduard Fernández.

La película va a estar en la mayor parte de las salas españolas. ¿Estrenar en los cines actualmente es un acto de fe?

Las salas de cine y las plataformas representan dos formatos, que se complementan. Cada producto tiene un destino predilecto. Por ejemplo, esta película está rodada para ser proyectada en el cine. Intenta reproducir las sensaciones del cine en los años 60, con un tipo de atmósfera muy concreto. El sonido también está diseñado para jugar con los espectadores en el cine. Las plataformas son una ventana al mundo brutal, pero hay películas que siguen teniendo su génesis en el cine.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Ahora me voy a tomar un tiempo de descanso pero ya estoy pensando en lo siguiente. Solo te puedo decir que no es una película.

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