Suscríbete Levante-EMV

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista
Joaquín Reyes Cómico

"El cómico va envejeciendo con su público, es muy generacional; intento no ser nostálgico"

"Después de veinte años de carrera la gente viene queriéndote de casa"

Joaquín Reyes.

El cómico Joaquín Reyes (Albacete, 1974) trae su monólogo "Festejen la broma" al teatro Filarmónica este viernes y sábado, 2 y 3 de diciembre. Activo desde 2001, cabeza del "humor de Albacete", le recordará de "Hora Chanante", con Ernesto Sevilla y Raúl Cimas, del papel del informático en "Cámara Café", de la "Muchachada Nui" y del "Museo Coconut". Colabora en "El intermedio".

–"Festejen la broma" es un monólogo. ¿Qué tiene dentro?

–Mucha chuminada. Me inicié en el monólogo y es un formato en el que todavía me encuentro muy cómodo, porque me permite explayarme.

–¿Lo tiene afinado como un queso manchego?

–Estrené en enero de 2020. Luego pasó lo que pasó, y me vi obligado (como tanta gente) a parar, retomar, volver a parar... en fin. Lo tengo muy afinadito. Los espectáculos cómicos se enriquecen mucho mientras se van representando.

–Es un "stand up" de sofá, nada de taburete, porque va al teatro. ¿El monólogo es más monólogo?

–Actuar en locales para un público reducido y ebrio tiene mucho encanto, pero a mí me gusta más actuar en teatros.

–¿Se siente más seguro?

–No lo había pensado, puede ser. De todas maneras, los principios siempre son duros. Después de 20 años de carrera la gente viene queriéndote de casa.

–Se titula "Festejen la broma", ¿hay que ir un poco reído de casa o basta con dejarse llevar?

–Elegí este título para que la gente tuviera claro que debe reírme las gracias. (Sé que lo tienen claro, pero no está de más el recordarlo).

–Jajajaja. Ya ve que también lo hago. ¿El humor de Albacete funciona en todas partes?

–Parece ser que sí. A lo tonto somos muchos albaceteños dedicándonos a la comedia. Me sigue sorprendiendo.

–¿Soñó algún albaceteño alguna vez que su acento y su habla resultarían graciosos en España en competencia con andaluces, maños, catalanes, gallegos...?

–No, nada de esto fue planeado, ni tampoco es vocacional. Mi sueño era dedicarme a la ilustración, vivir de dibujar.

–Sí. Se licenció en Bellas Artes por Cuenca y empezó su carrera como dibujante animador. ¿Se convirtió en personaje para no tener que pasar tanto tiempo en el tablero o en la tableta gráfica?

–Dedicarme al mundo del espectáculo fue un feliz accidente. Un amigo de la carrera trabajaba en Paramount, les habló de mí a los jefes y el resto es historia. Ni por asomo pensé nunca que me fuera a dedicar a esto y, además, durante tanto tiempo.

–Si pudiera elegir el modo de vida para usted, su familia y su hipoteca, ¿preferiría dibujar?

–No tendría ningún problema en dejar la tele y dedicarme solo a dibujar... y también a escribir.

–Ha escrito una novela, "De subidón". ¿Hay que hacer tantas cosas para ganarse la vida o siempre fue creativo polifacético?

–Soy un culo inquieto.

–No querrá decir que hace estas cosas con el culo.

–(Risas) La escatología es una inspiración.

–¿Siempre fue así?

–Intento no meterme en cosas que no sé hacer, pero he tenido la suerte de que, por lo general, la gente ha confiado en mí para desarrollar distintas labores: actuar, dirigir, escribir... hacer una mudanza.

–Tiene usted humor de hermano mayor.

–No, soy el pequeño.

–¿Era el gracioso de casa?

–Eso sí. Pero en mi casa siempre hubo mucho sentido del humor. Mi padre era muy gracioso y cuando nos juntábamos a comer siempre había bromas y chanzas. Una vez, en medio de la cena, mi padre recitó el siguiente poema: "Yo quería casarme con la churrera, / para estar todo el día, / churro dentro, churro fuera". Literalmente se me salió la sopa por la nariz.

–Aparte de para vivir de él durante todo el siglo XXI, ¿para qué le ha servido el humor en la vida?

–Es una arma muy eficaz para hacer frente a los problemas.

–¿Su humor se entiende en todas las edades?

–Uf..., creo que a los "centennials" ya no llego.

–Aunque tiene una base clásica en un humor blanco y absurdo, tiene muchas referencias pop y una forma de comunicación generacional (tacos, expresiones). ¿Le ríen mejor los de su edad?

–El cómico va envejeciendo con su público, es muy generacional. Intento no ser nostálgico y fijarme en el humor que se hace ahora.

–¿Quién le interesa de ahora?

–Esperansa Grasia, me hace la grasia; los Vengamonjas, nuestros hermanos pequeños, y Noguera, que va muy por delante de todos.

–Ha hecho humor en pandilla con Raúl Cimas, Ernesto Sevilla, Julián López, Carlos Areces. ¿Se alimentaban unos a otros?

–¡Muchísimo! Éramos muy diferentes pero compartíamos un humor parecido. Muchas bromas surgían de nuestros chascarrillos.

–¿Hacen por coincidir?

–Cada uno lleva su vida, pero Ernesto y yo seguimos con los culos juntos... ¡Culos juntos forever!

–Hay muchos humoristas en un momento que la gente está muy seria. ¿Por qué cree que es así?

–El humor nos sigue uniendo, a pesar del ruido. La gente tiene muchas ganas de reírse y olvidar sus problemas.

–Es un imitador que no imita. ¿Quién de sus no imitados manifestó más mosqueo?

–A Sánchez Dragó no le gustó mucho su parodia; textualmente declaró que era lo peor que había visto en su vida. Teniendo en cuenta lo que habrá visto ese señor, no deja de tener de mérito.

–Jajajajaja. En "Festejen la broma" hace de ventrílocuo, pero no habla con la glotis.

–No, lo hago a la pata la llana como Mari Carmen. Pero la gente se fija en el muñeco.

–A costa de ganarse el pan, figura como actor, ¿está de acuerdo?

–Uhm... No creo que sea un actor que pueda enfrentarse a cualquier papel; no tengo formación. Me siento más cómodo definiéndome como cómico.

–Un actor que no cree serlo, un dibujante que dibuja poco, un imitador que no imita, un ventrílocuo que no lo es. ¿De verdad es de Albacete? ¿Es un tío con suerte? ¡Defiéndase!

–(Muchas risas) Desde luego la suerte ha jugado un papel muy importante. También creo que, de alguna manera, nos hemos salido de la norma y hemos ido por otro lado. Dicho de una manera, hemos intentado ser originales.

–¿Sus hijos se ríen con usted, están inmunizados, es serio en casa?

–En casa nos reímos mucho, todos con todos. Mis hijos son muy graciosos, los jodíos.

Compartir el artículo

stats