Toni «Panxo» Sánchez, cantante de Zoo y gran aficionado al ciclismo, compara las dos citas históricas que este mes le esperan a la banda con lo que vendría a ser una mezcla entre la etapa reina del Tour y la llegada del campeón a los Campos Elíseos. Una carrera en la que el maillot amarillo corre al mismo tiempo para ganar y para disfrutar lo que ha ganado.

«Es como un final, no porque vayamos a parar, sino porque estos dos conciertos serán como tocar nuestro techo -explica-. Estamos muy contentos, muy orgullosos de lo que nos ha pasado y de cómo hemos trabajado durante todos estos años. Lo que pasa es que a veces es complicado encontrar ese equilibrio entre no parar de trabajar y disfrutar lo que hemos conseguido».

Este sábado 3 de diciembre los Zoo actuarán en el Wizink Center de Madrid, donde reunirán a unas 8.000 personas para escuchar, corear y, sobre todo, bailar sus canciones sobre estius, tobogans, corvelles, camins, llepolies, graueres, mestres, vents y ventiladors. El 10 de diciembre repetirán la hazaña y se subirán al escenario del Palau Sant Jordi para tocar ante 14.000 personas. Ningún grupo valenciano cantando en valenciano ha logrado nunca nada así.

«En Catalunya tenemos, objetivamente, más público y vendrá más gente que en Madrid. Pero he de decir que el concierto del Wizink ha superado más nuestras expectativas que el de Barcelona —asegura Panxo—. Me aposté una paella con mi manager a que en Madrid no pasaríamos de las 4.500 entradas. Obviamente me va a tocar pagar, pero es que, además, a 8.000 entradas en Madrid no pensábamos que íbamos a llegar ni de coña».

El "clic" fundamental

Estos días previos a los dos conciertos históricos de Zoo están siendo de tensión y de disfrute para esta banda que en apenas ocho años no ha hecho más que superar puertos de montaña, metas volantes y contrarrelojes a una velocidad casi de sprint. Su primera grabación —«Estiu»— data de 2014 y fue también su primer himno y su primer éxito. Desde entonces, han registrado un montón más de canciones, varios EPs y tres LP y ha dado decenas conciertos en todo el Estado y, de paso, en Inglaterra, Francia, Alemania, Polonia, Hungría, Palestina o Japón.

Panxo confiesa que lleva ocho años «sin salir del asombro» por todo lo vivido hasta ahora. «Vivo en una sorpresa desde el día en el que publiqué ‘Estiu’ porque nadie se esperaba esto. Pero a partir de ahí, hemos intentado gestionar la sorpresa permanente siendo realistas y llevándolo lo mejor posible, intentando responder a la suerte de que nuestras canciones gusten y que la gente venga a nuestros conciertos».

Tan acelerada iba la carrera de Zoo desde que empezó que, ante el riesgo de pinchar y salirse de la carretera, a finales de 2019 la banda de Gandia decidió parar su actividad... Hasta cierto punto. Sus miembros aprovecharon el parón para resituarse y la pandemia de 2020 para trabajar a fondo en su tercer disco, Llepolies, el más exitoso y, sin duda, más completo de su carrera. Tan convencida estaba la banda de la calidad y de la popularidad que iba a alcanzar este trabajo que, ya antes de publicarlo, sus miembros tuvieron claro que su conclusión natural tenía que ser a lo grande.

«Más que atrevernos con una apuesta arriesgada, nos planteamos que había que hacer algo importante si se confirmaba la sospecha de que el disco iba a funcionar bien», recuerda Panxo. El cantante reconoce que los Zoo anteriores a 2019 posiblemente no hubieran tenido la confianza suficiente para encarar un proyecto así. «En aquel parón hubo algo que hizo clic, sobre todo en mi cabeza, que no sé si tuvo que ver con la edad o con la tranquilidad —señala—. Hemos sido muy ambiciosos con el proyecto desde los primeros años y hemos estado muy obcecados con pulir y mejorar cosas. Pero con Llepolies teníamos desde el principio la sensación de haber conseguido lo que queríamos, de tener el grupo que queríamos y haber grabado el disco que queríamos…».

También reconoce el músico que las «condiciones materiales» han mejorado y eso ayuda a la hora de asumir riesgos: «Las cosas se asientan y vemos que van bien y te da una tranquilidad para trabajar. Hemos dejado el rollo de autoexplotarnos para estar a la altura de lo que se espera de nosotros y hemos empezado a disfrutar. El clic ha sido ese».

Zoo, durante un ensayo para sus conciertos en el Wizink y en el Palau Sant Jordi. Último Pasillo

El día después

Zoo disfruta de este momento, sí, pero la tensión ante lo que pueda ocurrir en Madrid y en Barcelona es inevitable. «Todos los putos días estamos viendo las entradas, lo miramos demasiado, la verdad», reconoce el cantante. «Pero porque ha sido un año de trabajarlo mucho, que es lo que al final da resultado. A lo largo del año hemos publicado tres vídeos hechos por nosotros (los famosos con Jordi Évole y el del bocata de calamares zampado a las puertas del Wizink) para empujar la venta de entradas. Al final, no somos Rosalía que en 24 horas te vende todo el papel, nosotros tenemos que trabajarlo y sabíamos que iba a ser duro».

Para sobrellevar el esfuerzo, Zoo se ha acompañado de otros músicos valencianos con los que están ensayando estos días y que se subirán con ellos a los escenarios del Wizink y el Sant Jordi. «Será un directo de dos horas que recorrerá nuestra discografía y para el que hemos hecho una serie de arreglos. Queremos ofrecer algo nuevo y especial —explica Panxo—. Hemos ampliado la sección de vientos de dos a cuatro y tendremos en las voces a Sandra Monfort y Selma Bruna, de Marala. También contaremos con Rafa Clapas a la batería en algunas canciones, y Toni Mejías de Los Chicos del Maíz y Lisasinson intervendrán puntualmente».

Los miembros de Zoo con los músicos intervendrán en sus conciertos de Madrid y Barcelona. Último Pasillo

Sobre lo que ocurrirá después del último bis en el Palau Sant Jordi, Panxo solo tiene claro que querrá descansar. En Hey, su ensayo sobre cómo Julio Iglesias conquistó en la década de los 80 el mercado norteamericano, el sociólogo y músico Hans Laguna recuerda que, una vez alcanzada esa cima, el cantante cayó en depresión porque ya notenía nuevos retos que plantearse.

«Seguramente a mí también me tocará ir al psiquiatra el 11 de diciembre», bromea el cantante de Zoo. «Lo que sí es cierto —concluye— es que me estoy mentalizando ante el día después. Llevo un año muy absorbido por estos conciertos y ocho años trabajando mucho por algo que llegará a la meta este mes. Por tanto, ahora nos toca gestionar que esto pasará y que tendremos que ver qué hacemos y cómo enfocamos el futuro a corto y medio plazo». Zoo volverá a los escenarios y a los estudios de grabación, asegura, «pero no trabajamos en ninguna fecha concreta».