Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Descubren el primer fragmento facial de un preneandertal en la Cova del Bolomor

El equipo de excavación prevé encontrar restos relacionados con este descubrimiento durante la próxima campaña

Equipo de excavación en la Cova del Bolomor.

Equipo de excavación en la Cova del Bolomor. / Levante-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Saray Fajardo

Saray Fajardo

València

Las excavaciones arqueológicas en la Cova del Bolomor (Tavernes de la Valldigna) han sacado a la luz uno de los hallazgos más importantes de la prehistoria valenciana y europea. En concreto, el equipo de investigación, dirigido por el arqueólogo Josep Fernández Peris, descubrió durante la campaña de excavación del pasado 2022 el primer fragmento facial de un homínido preneandertal. Este resto fósil humano corresponde, concretamente, a la media cara izquierda de un joven-adulto. 

Parietal preneandertal

Parietal preneandertal / Levante-EMV

Fernández Peris ha adelantado a Levante-EMV que el descubrimiento se produjo durante el verano del año pasado. Sin embargo, los restos hallados tuvieron que ser enviados para ser analizados por un equipo especializado y, fue en ese momento, en el que se descubrió la importancia de este hallazgo. «Es una noticia muy importante, ya que se trata de un descubrimiento excepcional. La presencia de restos humanos en un yacimiento no suele ser frecuente», indica el arqueólogo. En sus palabras, «es muy raro encontrar este tipo de restos. En España solo se había encontrado anteriormente en el yacimiento de Atapuerca y en el resto de Europa hay muy pocos más. Por eso, es tan destacado este hallazgo». En el caso de Atapuerca, el equipo de excavación ha hallado restos de las cinco especies de homínidos que han vivido en Europa: Homo antecessor (850.000 años), preneandertal (500.000), Homo neanderthalensis (50.000), Homo sapiens y Homo erectus (1,3 millones de años). 

Actualmente, el profesor Juan Luis Arsuaga y su equipo paleontropológico se encuentran estudiando y aplicando diferentes técnicas para obtener la mayor información posible sobre este fragmento facial, que puede dar respuesta a muchas incógnitas que todavía no se han resuelto. 

El hallazgo es, en palabras del arqueólogo, «muy significativo» y «esperanzador». Este fragmento facial preneandertal abre la posibilidad de dar forma a las características faciales y, probablemente, a la reconstrucción del aspecto del resto humano más antiguo localizado en la Comunitat Valenciana y el segundo en todo el territorio español. «A partir de este descubrimiento, se abre un importante campo de investigación con prometedores resultados», recalca el especialista. 

Por eso, el equipo prevé encontrar, durante los próximos meses, más restos relacionados con este hallazgo durante la próxima campaña de excavación, que se pondrá en marcha el próximo 17 de julio

Campaña 2023, esperanzadora

«Es extraordinario. Estoy seguro que vamos a encontrar durante los próximos meses más restos. Tienen que estar ahí, pero todavía no se ha excavado», indica Fernández, quien recalca que «este descubrimiento abre muchas expectativas respecto al futuro». No es para menos, ya que la Cova del Bolomor podría sacar a la luz, gracias a estos restos, cómo era la cara de estos primeros homínidos que estuvieron en algunos puntos del territorio valenciano y, así, poder reconstruir su fisionomia, desconocida hasta el momento. 

Resto craneal en dos posiciones.

Resto craneal en dos posiciones. / Levante-EMV

"Estoy seguro que vamos a encontrar durante los próximos meses más restos"

Josep Fernández Peris

— Director equipo de excavación

Otras evidencias

Fernández explica que los trabajos se están realizando en los niveles superiores del yacimiento. Aunque se desconoce la cronología de estos restos, podría estar, en sus palabras, «entre los 250.000 años y 150.000 años». Este descubrimiento se suma al conjunto de otros 15 restos más hallados desde 1994. Entre ellos, destaca un amplio parietal con su endocráneo, que se encontró en 2006. «Cada descubrimiento permite conocer un poco más sobre nuestros antepasados», reivindica. 

El año pasado ya se hallaron evidencias de una gran riada en la zona hace 125.000 años que tuvo sus efectos en la geología de la cueva y afectó a parte de los depósitos sedimentarios del inicio del Pleistoceno Superior

50 años más de excavaciones

El equipo lleva 30 años excavando en la Cova del Bolomor. Sin embargo, el especialista indica que «a este ritmo, habría, al menos para 50 años más de búsqueda, ya que se trata de una cavidad muy potente». El objetivo de todas estas campañas es «recuperar el máximo material en el menor tiempo y, sobre todo, de la mejor forma posible». El ritmo de excavación se ve afectado por la dureza de los sendimentos, que, debido a su calcificación, comporta que se avance más lentamente. 

El equipo ya ha iniciado el período de inscripción para que los estudiantes, licenciados y técnicos interesados puedan participar en estas excavaciones, que, año tras año, sacan a la luz nuevos hallazgos, que, en palabras de Fernández, «serán estudiados en los libros de historia en los próximos años». Así, a lo largo de tres semanas, varios equipos compuestos por quince participantes acuden a la localidad y se adentran este yacimiento (considerado uno de los más antiguos de Europa), que también cuenta con un centro de interpretación, para descubrir nuevos restos, que podrían complementar a este fragmento facial de un preneandertal.

Primeras campañas

Las primeras campañas de excavación en la Cova del Bolomor se produjeron en el año 1989. El arqueólogo reivindica la importancia de estos trabajos para, año tras año, realizar estudios paleontropológicos, que permiten llevar a cabo análisis filogenéticos, que determinan caracteres diagnósticos de una especie y, así, poder situarlos en el marco de la evolución humana.  

Los hallazgos en esta cueva, que se realizan a través del Museo de Prehistoria de València, suman más de 50.000 piezas líticas y cerca de medio millón de restos óseos. El volumen de este yacimiento lo convierte en un referente dentro del estudio del Pleistoceno Medio en España, lo cual permite conocer las características de las poblaciones paleolíticas europeas. Muchos de estos hallazgos se encuentran en el Museo de Prehistoria de València. 

Concretamente, en esta cueva se encontraron los restos de los primeros humanos que habitaron el territorio valenciano, es decir, el Homo Heidelbergensis ,que ocupó este lugar hace 330.000 años. Los restos corresponden a unos vestigios asociados a comunidades de homínidos de la era paleolítica. 

La Cova del Bolomor representa el 75% del tiempo del pasado prehistórico y un yacimiento de referencia internacional. Por eso, estos restos hallados del pasado abren muchas puertas de cara al futuro. 

Los otros importantes hallazgos del Bolomor

La investigación prehistórica de Bolomor ha sacado a la luz otros descubrimientos, que han permitido indagar sobre cómo se vivía en esta zona de la Valldigna, flanqueada por la Serra de les Creus y el Macizo del Mondúver. Sin embargo, según el doctor Josep Fernández Peris, todavía queda mucho por explorar y descubrir.  

Uno de los hallazgos más recientes se produjo el pasado 2021, año en el que el equipo encontró un hueso quemado, que podría ser una vértebra de un animal herbívoro de talla media, al que se le atribuye una antigüedad de 300.000 años por el nivel en el que se estaba excavando. Se trata del hueso quemado más antiguo encontrado en esa cavidad. 

El conjunto faunístico identificado en la Cova del Bolomor es un documento excepcional para conocer la evolución de los mamíferos fósiles cuaternarios en el ámbito mediterráneo. En concreto, se han clasificado un total de veinte especies de macromamíferos. La distribución de estos taxones a lo largo de los distintos niveles indican, además, cambios ambientales en el entorno del yacimiento. Esta selección da indicaciones de los movimientos de los grupos humanos por los diferentes ecosistemas del territorio. Así, en el lugar se documentan taxones vinculados a espacios abiertos y también se han recuperado especies relacionadas con vegetación boscosa, arbustiva con cubierta arbórea nula o con ambientes escarpados. Los medios acuosos también parecen estar presentes. 

También se corroboró en este lugar la existencia en el Pleistoceno medio del «pequeño menú neandertal». Aquí quedó demostrado, a diferencia de lo que creía la comunidad científica, que los antiguos homínidos tenían una dieta amplia, rica y variada. 

Por otra parte, el equipo de excavaciones situó al Bolomor, uno de «los hogares más antiguos del sur de Europa» con una antigüedad superior a 250.000 años, en la vanguardia internacional respecto al origen de la tecnología del fuego. Este yacimiento presentaba fuegos controlados a lo largo de una secuencia estratigráfica de más de 300.000 años. 

En esta cueva también se han hallado siete restos fósiles humanos atribuidos genéricamente a la especie Homo neanderthalensis. No obstante, la procedencia estratigráfica de algunas de estas piezas es difícil de determinar, ya que fueron recuperadas en sedimentos removidos por los antiguos trabajos de cantería.

Entre aquellos restos que se pudieron documentar en posición estratigráfica se encontraban la diáfisis de peroné de un individuo adulto hallado en el nivel III, con una cronología estimada en 110.000 años; un molar inferior de un individuo de 5 años de edad del nivel IV (125.000 años), un molar deciduo superior de un individuo de entre 6 y 9 meses de edad hallado en las remociones; un canino inferior de posible individuo femenino adulto, (entre 90-110.000 años); un canino superior de individuo adulto masculino, en las remociones y brecha adherida del nivel XIII (190-235.000 años), el fragmento de parietal de individuo adulto coincidente con la sutura coronal (entre 90-110.000 años) y un fragmento de parietal de individuo adulto, posiblemente del nivel VI por la brecha adherida (130.000 años). 

Entre los hallazgos, también se encuentran huellas de asentamientos de poblaciones neolíticas sedentarias, que emplearon la cueva como necrópolis. Además, se han encontrado rastros de la existencia de hogares en la cueva, lo que evidencia el uso controlado y la domesticación del fuego hace 250.000, durante el Paleolítico Inferior.

Otra de las novedades es que, durante la campaña de 2012, se constató la gran actividad cinegética del hombre en el Bolomor. Los trabajos sacaron a la luz más de 15.000 restos de animales de veinte especies diferentes, entre las que se encuentran el león, el ciervo y el macaco de berbería, así como herramientas líticas con las que cazaban los primeros valencianos. El conjunto de herramientas encontrado estaba compuesto por más de 3.000 piezas elaboradas sobre caliza, sílex y cuarcita. 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents