¿Por qué nos estafan con el arte?

La exposición del MuVIM sobre falsificaciones nos muestra dos tipos de víctimas: los que no saben de arte y los que se pasan de listos

Por qué nos dejamos engañar por el arte

Fernando Bustamante

Voro Contreras

Voro Contreras

La Sala Parpalló del MuVIM de València brilla estos días con sus Velázquez, sus Sorolla, sus Goya, sus Modigliani y sus Benlliure. Lo mejor de la historia del arte, desde el gótico a la abstracción contemporánea, reunido en apenas unas decenas de metros. 

El problema es que todas esas obras -valoradas para el mercado en unos 48 millones de euros- son falsas y han sido incautadas por el Grupo de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana. El arte al servicio de un delito que se produce al calor de la ignorancia o de la ambición. Porque tal como señala la historiadora Carmen Gracia, el objetivo de «Fals», la exposición de la que ella es comisaria, es entender por qué hay personas que son estafadas o que se dejan estafar en nombre del arte. 

El timo de la estampita

La respuesta es triple. Una, hay quien cree haberle comprado un chollo a un vendedor que supuestamente no sabe el valor de esa obra, sin saber que más que un chollo es una pieza falsa. Es decir, el clásico timo de la estampita pero aplicado al arte.

Dos, hay personas que necesitan blanquear el dinero ilícito y recurren a la compra de arte con tanta premura que ni siquiera comprueban que lo que han adquirido por miles de euros realmente no vale nada. Así pues, otro estafador estafado. 

Exposición "Fals" en el MuVIM.

Exposición "Fals" en el MuVIM. / Fernando Bustamante

Y tres, hay quien compra arte con la pretensión de aparentar una cultura que no tiene, lo que no deja de ser otra estafa, tal como señala Gracia ante una supuesta pintura de Adrian Brouwer parcialmente quemada con un soplete de cocina para que parezca más antigua de lo que realmente es. 

Este tipo de persona es el principal objetivo de los falsificadores porque su falta de criterio también le lleva a prescindir o desconfiar de asesores expertos que le puedan alertar de un posible timo. «Seguro que si se compraran un buen coche se dejarían asesorar por un profesional, pero con el arte esto no sucede. Ante el arte, todo el mundo piensa que su criterio es tan bueno como el de los demás».

Supuestos Velázquez y Goya incautados por la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana.

Supuestos Velázquez y Goya incautados por la Policía Nacional en la Comunitat Valenciana. / Fernando Bustamante

Esto lleva a que, por ejemplo, alguien no sepa que el supuesto rostro atribuido a Velázquez que se incautó hace unos meses en València y que también se expone en el MuVIM, no es más que la copia parcial más o menos lograda de un retrato a cuerpo entero que se exhibe en el Prado. 

«¿Quién puede pensar que puede comprar un Velazquez en un anticuario? ¿Cómo te gastas el dinero tan alegremente? Es una muestra de incultura y también un menosprecio al arte porque te arriesgas a que te engañen por no pagarle a un experto para que te saque de dudas».

Sorollas y Benlliures

Tal como muestra la exposición, en la Comunitat Valenciana son extremadamente populares las falsificaciones de las obras de autores autóctonos como Benlliure o Sorolla porque, como dice Gracia, «los buenos valencianos han de tener en casa una obra de Sorolla pero ni mucho menos todos pueden pagarla». En la exposición del MuVIM vemos varias falsificaciones de estos artistas, entre ellas unas esculturas cuya historia le provoca a la comisaria bastante tristeza.

Sorollas falsificados en el MuVIM.

Sorollas falsificados en el MuVIM. / Fernando Bustamante

«Las vendían a plazos y como obra seriada de Benlliure una editorial de libros de arte muy buena y respetada en València -recuerda Gracia-. La gente la compraba confiando en el prestigio de la empresa y sin saber que Benlliure nunca hizo obra seriada». No eran más que figuras hechas tras tomar el molde de las obras originales. «Nunca he dejado de pensar en cuantos valencianos tendrán en su casa estas esculturas sin saber que son falsas. Personas que han sido engañadas y que no tenían ninguna mala fe, solo ganas de tener una escultura de Benlliure».

Falsas esculturas de Benlliure vendidas como auténticas.

Falsas esculturas de Benlliure vendidas como auténticas. / Fernando Bustamante

Los museos también caen

Pero ojo: no todas las víctimas del arte falsificado son personas con cierto déficit cultural o que se han pasado de listas. La comisaria -que ha sido directora del Bellas Artes de València- asegura que todos los museos poseen obras falsas.  

«Se cree que el 20 % de las obras de los museos europeos son falsas y que en Estados Unidos son el 50 o 60 % porque son obras que provienen de donaciones de coleccionistas privados que también habían sido engañados». Hace unos años, ella misma tuvo que desmontar una exposición en la pinacoteca valenciana al descubrir que las piezas que les habían cedido eran falsas.

Estampas de Goya y piezas íberas, todas falsas, en la exposición Fals.

Estampas de Goya y piezas íberas, todas falsas, en la exposición Fals. / Fernando Bustamante

Este recorrido de la mano de Gracia a través de Goyas pintados por aficionados jubilados y vasijas ibéricas moldeadas hace un par de años en Llíria, termina ante un Modigliani tan aparentemente auténtico que la historiadora no puede evitar plantearse si no es arte en sí mismo. «Esta falsificación es tan buena que el Ivacor no pudo descubrir que era falsa hasta que analizó la pintura blanca del coletero de la modelo y descubrió que ese pigmento no se comercializó hasta unos meses después de que Modigliani muriera».

La historiadora del arte Carmen Gracia, en la exposición "Fals".

La historiadora del arte Carmen Gracia, en la exposición "Fals". / Fernando Bustamante

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