¡Señora pianista! ¡Señor director!

Yulianna Avdeeva y Pablo González

Yulianna Avdeeva y Pablo González

Justo Romero

Justo Romero

PALAU DE LA MÚSICA. TEMPORADA DE PRIMAVERA. Obras de Grieg y Dvořák. Orquestra de València. Director: Pablo González. Solista: Yulianna Avdeeva (piano). ­Lu­gar: Palau de la Música (Sala Iturbi). Entrada: Alrededor de 1.400 personas. Fecha: Viernes, 24 mayo 2024.

Joven señora del piano contemporáneo, Yulianna Avdeeva (Moscú, 1985) debutó el viernes en el Palau de la Música, junto con la Orquestra de València, y reivindicó la poética del piano. Su virtuosismo cargado de expresión recoge y recopila la grandeza de la escuela soviética de piano. Lo puso de relieve en una versión del Concierto de Grieg henchida de sutilezas y colores, de sugerencias y luminosidades. El fraseo legato, los pianísimos, la lógica expresiva, la transparencia y claridad en todos los registros dinámicos fueron atributos de esta versión que contó, además, con el acompañamiento atento, efectivo y de parejo rango de Pablo González, todo un “señor” director.

Desde que ganara el Concurso Chopin de Varsovia en 2010, la carrera de Avdeeva ha sido modelo de pluralidad y decoro artístico. En el mercadotecnizado mapa contemporáneo del piano, su carrera destaca por su irrenunciable compromiso con la obra de arte. Lo puso de manifiesto en su triunfal debut en el Festival Iturbi (octubre 2022), y lo ha revalidado ahora, con esta versión del mil veces escuchado concierto de Grieg, que en sus manos se siente nuevo, cargado de frescura y claridad, cantado desde un pianismo volcado en los acentos más efusivos y románticos.

La virtuosa excelsa y deslumbrante que es Avdeeva asomó en los movimientos extremos, en sus cadencias y desarrollos, con esa extravertida y rotunda manera de decir tan propia de los grandes, de Guilels a Rubinstein. En el quieto movimiento central (cuyo final silencioso fue ejecutado por un insolente teléfono móvil de algún espectador) replegó sus medios e impuso la poética del piano, con pianísimos en el límite del silencio y un fraseo de alientos tan cálidos como exentos de azúcar.

El éxito fue, claro, total. Y se prolongó en la breve y casi nunca escuchada Rapsodia húngara número 17 de Liszt. Yulianna Avdeeva, artista total. ¡Siempre bienvenida en València! La próxima, con un recital en la Sala Iturbi. ¡Amén!

Yulianna Avdeeva y Pablo González

Yulianna Avdeeva y Pablo González / Levante-EMV

Bienvenido es también Pablo González (Oviedo, 1975), que en su cuarta visita al podio de la Orquestra de València ha vuelto a dejar constancia de su alcurnia y sintonía con una formación sinfónica que hoy atraviesa -quizá en todos los sentidos- el mejor momento de su azarosa historia. Tras un acompañamiento atento y meticuloso del Concierto de Grieg, en el que maestro y orquesta escucharon y se implicaron en el decir contagioso de la solista, llegó la nada fácil Séptima sinfonía de Dvořák, que supuso brillante colofón de este programa romántico y eslavo.

La efusión lírica de Grieg es pareja a los aires brahmsianos que impregnan los cuatro movimientos de esta sinfonía definida en alguna ocasión como la “Patética” de Dvořák. Trompa solista (Santiago Plá) y flauta (Salvador Martínez) se lucieron y dieron empaque, particularmente en el momento protagonista que ostentan en el segundo movimiento, tan evocador del cuarto tiempo de la Primera de Brahms.

Tras el encendido y fastuoso final, la explosión del público que casi llenó la Sala Iturbi fue la respuesta lógica a esta versión vibrante y natural, en la que orquesta y maestro lucieron empatía, oficio y ductilidad. La gran noche romántica se cerró con el aplauso común de platea y escenario al maestro: el público en pie y los músicos de la OV desde sus asientos. Preciosa noche de música. 

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