Entrevista | María Zamora Productora y Premio Nacional de Cinematografía

María Zamora, Premio Nacional de Cinematografía: "Si apuesto por un proyecto necesito saber que al menos podré pagar a mis trabajadores"

La productora valenciana de películas como "Estiu 1993" o "Alcarràs" asegura que elige los proyectos "que le remueven el estómago"

"Por muy genio que sea un director, si sé que no me voy a entender con él lo dejo pasar, que se llene de Goyas y premios con otro"

María Zamora en el paseo marítimo de Vigo tras recibir el Premio Nacional de Cinematografía.

María Zamora en el paseo marítimo de Vigo tras recibir el Premio Nacional de Cinematografía. / Alba Villar

Voro Contreras

Voro Contreras

A María Zamora (València, 1976) le pilló la llamada del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, anunciándole la concesión del Premio Nacional de Cinematografía mientras localizaba en la lonja de Vigo escenarios para su nueva película con la directora Carla Simón después de 'Estiu 1993' y 'Alcarràs'. Tres días después, cuando tiene lugar esta entrevista, ya está de vuelta a Madrid donde tiene su productora y distribuidora (Elástica Films) y donde fijó su residencia cuando se metió de lleno en este mundo tan intenso y, en su caso, también tan agradecido, como es el cine. Pero no pierde su vínculo con València, su ciudad, dónde pisó sus primeros rodajes mientras estudiaba Administración de Empresa en la Universitat y donde se enamoró del cine independiente a base de sesiones en los Albatros y los Babel. Hoy se siente satisfecha por el premio ya no tanto por ella sino por el reconocimiento a su oficio, el de productor, “que normalmente no está muy valorado, o al menos los productores consideramos que no se entiende mucho cuál es su valor”. “En el fondo -dice-, represento a un montón de compañeros que estamos luchando para levantar el cine de autor en España, para que cruce fronteras y que a la vez pueda llegar al público. No siempre lo conseguimos, pero en eso estamos”.

¿Qué supone ser productor de cine independiente en España?

Mucho riesgo económico, profesional y personal. Es un camino arduo. Te tiras muchos años -en mi caso, 23- en esta profesión y tienes que hacer muchas películas y empujar muchos proyectos para que alguno de ellos tenga un final feliz. Yo coproduzco muchísimo, a veces somos tres o cuatro productores en un proyecto, y eso te dice mucho de la necesidad que hay de que una película la sostenga mucha gente y del riesgo económico que supone.

Pues algunos les ponen fama de subvencionados.

Sí, y después ves cifras y te das cuenta de que hay muchísimos más sectores que están más subvenciones que el cine. Desde el cine a la minería o los periódicos. Devolvemos al Estado cuatro veces más de lo que percibimos en forma de IRPF, IVA, puestos de trabajo… Quizá hace falta algo de pedagogía para que se entienda que si nos comparamos con nuestros compañeros italianos, alemanes o sobre todo franceses, el apoyo que se da en España a nivel nacional o regional al cine es ridículo. Al final, lo que se está apoyando es a pequeñas empresas que crean miles y miles de puestos de trabajo al año, pero también a un sector que es cultura, que hace marca España y por el que todos sacan pecho cuando se ganan premios. Pero el día a día es muy precario y no debería ser así en un país con una cultura tan rica y diversa como España.

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine / Alba Villar

Usted estudió Dirección de Empresas. ¿Cuándo se encontró con el cine?

Cuando estudiaba ya tenía claro que quería hacer algo en el cine, pero no tenía claro qué. Me apuntaba a un bombardeo, hacía de script, de ayundante de vestuario, de ayudante de producción… Lo que me gustaba era estar presente en el proceso y lo miraba todo con ojos de una persona que venía de otro mundo. Yo era la única del rodaje que no había hecho Comunicación Audiovisual o que no venía del mundo del teatro o de hacer prácticas en Canal 9.

¿No tenía ningún antecedente familiar?

Ni mi familia ni mi entorno de amigos, ni antes ni ahora, ha estado relacionado ni remotamente con la cultura. Quizá por eso me parecía tan alucinante estar en esos procesos creativos. También estudié un poco de guion, porque lo que me tiraba era contar historias, pero fue muy breve. Enseguida me di cuenta de que existía la carrera de productor y que lo que había estudiado en la carrera podía servir para levantar un proyecto.

¿Se identifica como productora con esa María que quería contar historias?

Absolutamente. Si hay algo de lo que estoy muy orgullosa es que soy una productora creativa, no una productora que se dedica únicamente a buscar el dinero. Elijo las historias que voy a producir y me implico en ellas porque creo que merecen ser contadas y que tienen que llegar a la gente. En esa decisión de elegir un proyecto y después de desarrollarlo hay mucho de apuesta. La mayoría de las veces son proyectos que vienen de un director o un guionista, pero hay otras películas que han nacido de mí.

¿Como por ejemplo?

La que vamos a sacar ahora de Paula Ortiz, que es una historia real, la de Hildegard Rodríguez. Un personaje del que ya se ha hablado, que no soy la primera que lo cuenta pero sí sentí que seguía habiendo un espacio para contárselo a generaciones más jóvenes que no tenían por qué conocerlo.

¿Pero eres una productora en plan David O’Selznick, de esos que incluso meten mano en el guion o cogen la cámara?

No, tanto no. Pero hay ciertos proyectos en los que estoy muy encima. Depende de con quién colaboras. Por ejemplo, en el caso de Carla Simón es ella la que me hace partícipe de sus proyectos. Trabajamos de forma muy estrecha, pasando meses pensando en cuál será su trabajo siguiente. Y una vez empieza ese trabajo, hablando del guion, del montaje, los castings… Para mí como productora es un lujo poder participar en un proceso creativo con alguien tan talentoso y generoso como Carla.

Supongo que su relación con Carla trascenderá ya lo profesional.

Sí, en 'Estiu 1993' ya empezamos a congeniar muy bien y desde entonces nuestra relación ha dejado de ser profesional a ser personal. Este es un trabajo tan vocacional y tan intenso que no puede ser de otra forma.

Entonces no cree, como Michael Corleone, que amistad y negocios, agua y aceite.

La verdad es que no. Pero es que yo hace tiempo que quiero trabajar con gente con la que estoy a gusto. Este es un mundo muy complejo y quiero estar en él con gente que me ayude a pasar las alegrías y las penas. Por muy genio que sea un director, si sé que no me voy a entender con él lo dejo pasar, que se llene de Goyas y premios con otro, me da lo mismo. A este trabajo le dedicas muchas horas, no hay fines de semana ni horarios. Si encima estás trabajando con alguien que no te respeta deja de compensar.

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine / Alba Villar

¿Estaría dispuesta a arruinarse por un proyecto que le entusiasmase?

No, claro. Yo me arriesgo con los contenidos pero intento que el riesgo a nivel económico y de empresa sea mínimo. Somos 12 personas en la productora con las que tengo un compromiso y también necesito saber que voy a poder pagar a las personas que contrato para trabajar en una película. Producir tiene que ser un riesgo controlado, la vocación está muy bien pero hay que estar en la tierra. Hay películas que cuando me embarco en ellas no sé si van o no a gustarles a la gente, si van a llegar a buen puerto, si vamos a recuperar la inversión. Pero sí necesito saber que voy a poder pagar a mis trabajadores.

¿Cuándo ve que una película tan aparentemente poco comercial como 'Estiu' o 'Alcarràs' va a funcionar comercialmente?

Para decidir qué películas voy a producir me dejo llevar por el estómago, por el instinto. Necesito que algo me genere un impacto físico, que un guion o una historia que me están contando remueva algo dentro de mí, que conecta contigo. Y pienso que si me lo provoca a mí, que soy una persona como cualquier otra, también se lo puede provocar a más gente. En el caso de Estiu ya en el primer tratamiento me emocionó de llorar porque había algo tan de verdad, tan real, que me parecía oro. Y me ha pasado con otros proyectos como Matria, Creatura, Corno, películas cuyos directores tienen una mirada y me hablan desde un lugar que no he reconocido antes.

¿Entonces la emoción es lo que más lleva a la gente a las salas de cine?

Totalmente. Hay películas que no sabes por qué tienen éxito. Tienen algo que sobre el papel no lo ves, una especie de variable que supongo que tiene que ver con cosas básicas del ser humano y que hace que la película conecte con nosotros de una forma brutal. Es algo que es imposible de planificar. Pasó con 'Alcarràs' igual que ahora ha pasado con 'Anatomía de una caída', que no solo ha ganado la Palma de Oro sino que en taquilla ha sido increible.  

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine

Vigo, Paseo As Avenida y Hotel Ciudad de Vigo. María Zamora, premio nacional de cine / Alba Villar

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