Vicente Vercher: «El tráfico ilegal de obras de arte es uno de los negocios que más dinero mueve»

«Las mafias se aprovechan de los conflictos bélicos para expoliar la cultura», indica el escritor

Vicente Vercher.

Vicente Vercher. / Eduardo Peris

Saray Fajardo

Saray Fajardo

En el año 1978 el cuadro «Amapolas» de Vincent Van Gogh fue robado del Museo Mamoud Khalil, en El Cairo. Tras su aparición, la obra volvió a ser expuesta en esta galería. Sin embargo, en 2010, el mismo lienzo, valorado en 50 millones de dólares, volvió a ser robado presuntamente por una pareja de italianos. El mal funcionamiento de las cámaras de seguridad comportó que no se descubriese quien fue el autor de este delito y, por lo tanto, el cuadro todavía no ha sido recuperado y las esperanzas de encontrarlo se desvanecen día tras día. Esta sólo es una de las miles de obras que, año tras año, se roban en los distintos museos de todo el mundo y que nunca vuelven a ser recuperadas.

Este hecho se ha convertido en la base de la obra La semilla de la jacaranda, del novelista, articulista de opinión, guionista y editor valenciano Vicente Vercher. Anteriormente, el escritor ya había publicado la novela El engaño (2007) y el libro gastronómico De l’horta al plat (2018). Pero su experiencia como gestor cultural le llevó a indagar en el intrincado mundo del tráfico ilegal de obras de arte, que mueve alrededor de diez millones de dólares al año y que, además, es una fuente de financiación de grupos criminales y terroristas para expoliar la cultura de los pueblos oprimidos por la guerra. «El tráfico ilegal de obras de arte es uno de los negocios que más dinero mueve y, sobre todo, se aprovecha de los conflictos bélicos, ya que se saquean los centros culturales y se roban muchos cuadros», reconoce el autor. Vercher, quien se considera un amante de Van Gogh, decidió ficcionar este hecho para denunciar todo el negocio que hay detrás de estos robos. Para ello, el valenciano realizó un gran trabajo de investigación e, incluso, se puso en contacto con la Interpol para indagar más en torno a este hecho. 

Autopublicación

El escritor ha estado durante 18 meses gestando este libro, que, en sus palabras, «ha tenido una buena acogida por parte del público». En un primer momento, Vercher decidió autopublicarse la obra sin la necesidad de contar con el apoyo de ninguna editorial. «Agoté los ejemplares en todas las presentaciones que hice, por lo que decidí dar un paso más y presentarlo a la editorial Olé Libros», recuerda Vercher, quien señala que «la editorial apostó por él desde el primer momento». El valenciano, con la ayuda de amigos y conocidos, se encargó de la edición, el diseño y la maquetación. «Al ver que estaba funcionando bien, decidí buscar nuevos públicos», señala. Un año después de la primera autopublicación, la obra ya tiene el apoyo de esta editorial. 

Reconoce que, durante este tiempo, el proceso de investigación ha sido muy laborioso, ya que, como cualquier guionista, «ya tenía la escaleta de lo que iba a ocurrir en la obra». «Soy un escritor mapa porque ya sé los personajes que van a aparecer y los conflictos que se van a desarrollar. A partir de ahí, escribo, aunque siempre puede aparece algún hecho inesperado», indica. 

Imprescindible en Madrid

La semilla de la jacaranda se ha convertido en uno de los 17 libros imprescindibles de la 83º Feria del Libro de Madrid al tratarse de, según la crítica, «una novela de intriga que incorpora viajes, desde València, hasta París, Londres, Ámsterdam y Milan, donde los personajes principales arriesgan sus vidas y su prestigio profesional para devolver el cuadro a la capital holandesa». 

El libro ya fue presentado en la 59º edición de la Fira del Llibre de València, donde, en palabras del propio autor, «funcionó muy bien». Desde el primer momento, Vercher supo captar al público a través de un cartel colgado en la caseta, en el que se podía leer «Se vende cuadro robado en un museo». «La gente me preguntaba qué significaba y les decía que compraran el libro para entenderlo», afirma. 

Tras el éxito de ventas, el escritor pretende repetir su estrategia en Madrid durante estos días con el fin de preservar la memoria cultural y mostrar una crítica social sobre el poder, la riqueza y la avaricia que arruina la condición humana. 

Suscríbete para seguir leyendo