Entrevista

Niña Pastori: "No es que haya menos libertad hoy, sino que tenemos que cuidar cómo decimos las cosas"

Tras ganar su quinto Grammy Latino, la artista arranca la segunda parte de su gira 'Camino' y presenta disco junto a Lila Downs y Soledad Pastorutti

'Camino' es el último disco de Niña Pastori.

'Camino' es el último disco de Niña Pastori. / ALBA VIGARAY

Pedro del Corral

Impresiona ver a María hablar con tanta calma cuando está a punto de finiquitar un ciclo de oro. 2024 le ha dado algunos de los momentos más dulces de su carrera: una gira multitudinaria, el quinto Grammy Latino, un bonito reencuentro… Conversa con el pulso que dan casi 30 años en las tablas. Eso sí, su mirada conserva el brillo que la catapultó con aquel hipnótico Tú me camelas.

Quizá, por ello, su música jamás ha perdido el duende de entonces. Con Camino, su último disco, Niña Pastori lo ha reconfirmado. Asimismo, acaba de editar Nunca me fui, un epé junto a la mexicana Lila Downs y la argentina Soledad Pastorutti que recoge lo mejor del folclore de cada tierra. Adora fusionarlos, vivirlos, respetarlos...

De alma inquieta, la artista está siempre buscando la belleza del mundo que le rodea. Una visión que forma parte de su ADN y, en consecuencia, del público que la ha acompañado. “Me siento querida”, dice. De ahí que no haya perdido ni un segundo en devolver el cariño. “¿Tú cómo estás?”, pregunta. Un interés que la vuelve aún más humana si cabe. La artista actúa el próximo 4 de julio en los conciertos de Viveros. Puedes adquirir las entradas aquí.

'Camino' es el último disco de Niña Pastori.

'Camino' es el último disco de Niña Pastori. / ALBA VIGARAY

- ¿Qué queda de aquella niña que debutó en 1995?

Cada vez, menos… Pero sí que conservo la esencia. El modo de ver la vida y el arte sigue siendo el mismo. Hay cosas que no cambian.

- Su primer álbum, Entre dos puertos, lo grabó cuando tenía sólo 18. ¿No le asustó la idea de entrar a un mercado tan feroz?

Preferí no pensarlo. El amor que tenía al flamenco era más que suficiente. Lo disfrutaba y lo saboreaba tanto que me lancé. Estaba haciendo lo que más me gustaba y, además, tenía un público que me quería.

- ¿Se considera una mujer valiente?

No soy especial. Para mí, extraordinarias son aquellas que tienen vidas complicadas. Yo me dedico a cantar y me siento bendecida por poder hacerlo.

- ¿En algún momento ha pensado en tirar la toalla?

- No sé hacer otra cosa. Y jamás he tenido la posibilidad de probar otras profesiones o de estudiar. Desde los nueve años, me subo a los escenarios. Esa es mi vida. Cuando algo se hace con el corazón, es difícil que te saquen de ahí.

- En algún momento, ¿se deja de ser una superviviente en la música?

No lo sé. He visto de todo: gente a la que le ha ido mejor que a mí y ya no está, por ejemplo. Al final, es una cuestión de amor y sacrificios. No es una profesión fácil, aunque ninguna lo es. Hay que mantenerse y renovarse para ofrecer nuevas caras. Yo lo he intentado siempre: no me he vendido, no he hecho cosas por dinero.

Niña Pastori ha recibido cinco Grammy Latinos a lo largo de su carrera.

Niña Pastori ha recibido cinco Grammy Latinos a lo largo de su carrera. / ALBA VIGARAY

- ¿Le da miedo dejar de gustar?

- No me lo planteo. Lo único que pienso es hacer canciones que aguanten bien el tiempo. La vida va y viene… y yo he tenido la gran suerte de dedicarme al flamenco. Si bien es un género de raíz, puedes fusionarlo con el pop, el rock, lo latino… Es una base fuerte para crear.

- ¿Debería enseñarse en los colegios?

- Sí. Es fundamental que se conozca su raíz.

Camino, su último elepé, le dio el quinto Grammy Latino. ¿No se le ha ido nunca la cabeza?

- Cuando amas lo que haces, no te fijas tanto en los premios ni en los lugares. Sólo quiero seguir aprendiendo y mejorando. Es una cuestión personal. El que es tonto lo es le pongas donde le pongas. Y, al revés, lo mismo. En cualquier caso, yo tampoco he tenido un éxito gigantesco. El mío ha sido bonito, un reconocimiento por parte del público y de la industria. Eso me ha permitido tener una vida normal y garantizar mi estabilidad.

- En estos casi 30 años, ¿ha notado que la posición de la mujer en el sector ha cambiado lo suficiente?

- A veces, somos demasiado finitos y delicados. Pero tengo que reconocer que no he sentido el machismo en el flamenco. Me han respetado. Quizá, la caña que me dieron mis cuatro hermanos mayores hizo que el resto me pareciera la nada. Era una más, me empujaban igual.

- Ha cantado a la libertad en numerosas ocasiones. ¿Qué le parece que varias personas digan que hoy hay menos que antes?

- Hay que coger todo con pinzas. No es que haya menos libertad hoy, sino que tenemos que cuidar cómo decimos las cosas. Para ciertos temas, hay que tener cautela. Sinceramente, no me agrada que la persona vaya siempre unida a la profesión. Si cuando me ves sobre el escenario te gusta, ya estaría. ¿Qué tienen que ver mis pensamientos ahí? Es algo que sucede bastante en España. Como suele decir mi madre: es mejor caer en gracia que ser gracioso.

Niña Pastori está a punto de empezar la segunda parte de la gira 'Camino'.

Niña Pastori está a punto de empezar la segunda parte de la gira 'Camino'. / ALBA VIGARAY

- Acaba de lanzar Nunca me fui, un epé junto a Lila Downs y Soledad Pastorutti que recoge el mejor folclore de cada tierra. ¿En España nos avergonzamos de lo nuestro?

Creo que no le damos la importancia que tiene. Aquí, cuando un artista se hace mayor, empezamos a mirarle de otra forma. A mí, me parece precioso llegar a viejo. Es una maravilla vivir y hacerse cada vez más sabio. Qué alegría llegar bien, con la cabeza en su sitio. Si estoy mal, que Dios me recoja. Así no doy la lata. Pero, si no, es una de las etapas vitales más asombrosas.

- ¿Se ha vuelto más creyente con la edad?

Desde niña he tenido mucha fe en Dios, mi madre me la inculcó. No obstante, la profeso a mi aire. No soy de ir a misa cada domingo. De vez en cuando, visito la iglesia de San Fernando, pongo mis velitas y le pido cosas.

- ¿Qué le parece que la cultura de Andalucía haya sido diana de tantos estereotipos?

- A veces, se exporta lo básico y antiguo… lo que no es. El flamenco ha evolucionado mucho. Paco de Lucía, por ejemplo, hacía una música estratosférica. No había nadie como él. ¿Qué complejo podría haber ahí? Es un orgullo que alguien nuestro se escuche en el planeta entero.

- ¿Le han tanteado para Eurovisión?

Que va. Tengo la sensación de que el festival te levanta o te hunde… A lo largo de mi vida, he participado en otros tantos concursos cuya finalidad era aprender. Para Eurovisión deberían buscar a alguien muy bueno que, con independencia del puesto, pueda hacer carrera después.