El circo, el gran olvidado de las artes escénicas

Un total de 20 alumnos de la escuela valenciana participan hoy en la séptima edición de este certamen que reivindica las artes circenses 

El circo, el gran olvidado de las artes escénicas

J. M. López

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Medicina, magisterio, psicología, enfermería o veterinaria son algunas de las profesiones más reclamadas entre los jóvenes. Durante los últimos años, a estas se suman nuevos trabajos relacionados con las plataformas digitales como «influencer», «youtuber» o «tiktoker». Sin embargo, existen otras posibilidades desconocidas por gran parte de la sociedad. «Empecé a ver espectáculos de circo en la calle y me gustó. Decidí probar suerte y trabajar con algunas compañías recorriendo varias localidades. Empecé a generar ingresos, por lo que me di cuenta que quería dedicarme al circo, ya que se podía vivir de esto», recuerda la chilena Calisto Aubel. Sin duda, las artes circenses son una de las profesiones más desconocidas, pero algunos jóvenes, y contra todo pronóstico, todavía apuestan por ellas. El circo no sólo es un oficio que se transmite de generación en generación, como ocurre en el caso de la familia Aragón, sino que también se estudia en algunos centros como el de València

Tras recorrer varios espacios en Chile con algunos espectáculos de calle, la joven Aubel decidió formarse en esta modalidad en la escuela valenciana CREAT Creación y Formación en Artes Circenses, que fue creada hace cuatro años y que cuenta con unos 40 alumnos repartidos en dos cursos. Aunque parezca extraño, sólo el 10 % del alumnado es español, ya que la mayoría proceden de Europa y Estados Unidos. Una gran parte de ellos actúan hoy en La Mutant dentro de la séptima edición del festival Contorsions, que pretende acercar la cultura circense durante todo el fin de semana con espectáculos en distintos espacios y salas de la ciudad. 

El circo, sin duda, es una de las artes escénicas más olvidadas en España. No obstante, la situación empieza a cambiar, ya que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado mes de mayo la nueva ley de Enseñanzas Artísticas, en la que el circo es reconocido como una enseñanza artística más. 

Sin embargo, todavía existe un gran desconocimiento en torno a esta formación. «La gente todavía cree que el circo es un espectáculo de carpa. Mi abuela me preguntaba si tenía que cuidar elefantes», explica la joven italiana Martina Scarano, que lamenta que «no se valora el trabajo que hay detrás de cada espectáculo». Los jóvenes cuidan en gran medida el entrenamiento físico y la alimentación para evitar lesiones y poder entregarse en cuerpo y alma a su público. «A las 8:30 h de la mañana ya tenemos clases y llevamos a cabo una gran preparación física. Solemos terminar sobre las 17 h», indica Fia Stadler. Sólo hay que ojear el centro para descubrir la gran cantidad de pesas u objetos con los que los jóvenes trabajan la fuerza de su cuerpo.  

Pocas ayudas y visibilidad

Los jóvenes lamentan la ausencia de ayudas para llevar a cabo estos estudios, que deben costearse ellos íntegramente. Muchos compaginan la formación con otros trabajos (en muchas ocasiones, no están relacionados con las artes circenses) para poder cubrir los costes. Por ejemplo, la boliviana Paola Gonzales imparte clases de telas aéreas. En el caso de la austríaca Anna Biebl, este verano se marchará a Suiza para llevar a cabo talleres de circo para niños y niñas. «Si conocen el circo desde bien pequeños, podrán decantarse por estudiar las artes circenses», explica la estudiante, quien pide que los centros y las instituciones también ofrezcan clases de circo. 

Otra de las reivindicaciones es la falta de programación en salas. «Creen que si actuamos en espacios que no son carpas, no es circo», lamentan. Por ello, el director del centro reclama a las instituciones una mayor visibilidad. «En otros países el apoyo a este arte empieza desde bien jóvenes. Hay que apostar por ellos, sacar ayudas y crear espacios», indica Meneu. A ello se suma la falta de premios que se destinan a las artes circenses. Por ejemplo, en los Premios Max de las Artes Escénicas, creados por la Sociedad General de Autores y Editores, no existe ninguna categoría dedicada al circo. 

Una de las alumnas en uno de los ensayos.

Una de las alumnas en uno de los ensayos. / J.M.López

Desde la escuela lamentan que, tras los dos cursos de formación, muchos de estos jóvenes se tienen que trasladar a otros países para seguir sus estudios o audicionar en alguna escuela. «La única opción que tienen es marcharse a otros países. Es una pena que se formen aquí, demuestren su talento y, al final, tengan que huir a otros lugares para poder trabajar», reivindica Meneu, quien espera que «la situación cambie».  

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