El viaje documental que sigue los pasos del abuelo Antonio

«El arte de los analfabetos» es un ‘road movie’ que se estrena en Cinema Jove el próximo viernes

El cineasta Kevin Castellano rehace con su abuelo el camino hacia los Pirineos que este hizo de niño en la España de postguerra

«De la Guerra Civil sí, pero de la miseria de después y de las pequeñas historias de la gente de la calle no hay muchas películas», dice

Antonio Castaño, el protagonista del documental.

Antonio Castaño, el protagonista del documental. / Levante-EMV

Como si de una particular peregrinación se tratara, pero con una emoción diferente, así se inicia "El arte de los analfabetos", un viaje documental que se estrena el próximo viernes en Cinema Jove. El road movie sigue los pasos de Antonio Castaño (Albacete, 1940), que recuerda el camino que hizo de niño, durante la gris España de postguerra, cuando fue a pie de València a los Pirineos, junto a su padre.

Ahora, protagoniza su propia historia, un relato que es más familiar si cabe, pues la película la dirigen Edu Hirchsfeld y Kevin Castellano, este último su nieto. Castellano está detrás y delante de la cámara, pues acompaña a su abuelo durante el viaje y mantiene una conversación con él. Como explica, el rodaje empezó en octubre de 2022 y prácticamente duró un año, pues grabaron en varios tramos, siendo el más largo el primero, de una docena de días seguidos.

«La decisión salió por el cansancio de esperar siempre a que se financien proyectos a través de la industria. Entonces, decidimos coger las cámaras y salir a rodar, de forma inconsciente y libre, como cuando éramos pequeños. Cogimos una furgoneta y un equipo reducido, para hacer la misma ruta que mi abuelo hizo con su padre con 8 años, siguiendo sus diarios», apunta. 

El viaje les llevó a localizaciones de la Comunitat Valenciana, Madrid, Cataluña y Aragón como Meliana, Tortosa, Barbastro o Aínsa. Pero antes, reconoce que primero tuvo que convencer a su abuelo para que les permitiera leer y transcribir las memorias que nunca antes había dejado ver a nadie y que él fue escribiendo a mano. Compraron un mapa del ejército para descubrir dónde están algunos pueblos abandonados que mencionaba y otros puntos que no salen en una carta convencional, y tomaron carretera. 

«La familia no conoce la historia tan a fondo, mi abuelo es un poco ‘a la antigua’, no expresa sus sentimientos ni cuenta muchas cosas, y fliparán...», adelanta Castellano sobre el testimonio del padre de su madre, que tampoco ha visto el resultado final.

Algunos de los parajes visitados.

Algunos de los parajes visitados. / Levante-EMV

Como muchos españoles humildes de postguerra ,Antonio Castaño vivió penurias, hambre y escasez. Nació en la calle y fue vagabundo hasta que se casó. Por eso, para sobrevivir, de pequeño recorrió miles y miles de kilómetros.

El viaje rememorado duró tres años en realidad, en los que padre e hijo atravesaron montañas y ríos con un saco a la espalda como único equipaje, durmieron en cabañas improvisadas y pasando por pueblos de pocos habitantes y donde el pequeño Antonio —que durante unos meses se quedó con una familia—, tomó la comunión e hizo de pastor, entre otras muchas vivencias. «El que va caminant per la vida, li passen coses», reflexiona Antonio Castaño en el tráiler

Todo esto, mientras se recorren los parajes y pueblos en 50 minutos de documental, en los que «lo cuenta en primera persona a través de dos voces: la lectura de su libro inacabado y él, en la actualidad, con sus sentimientos de verdad, porque buscamos la emoción real y queríamos provocar que se abriera», explica Castellano.

«No podíamos ir con un equipo de gente gigante, para que el rodaje fuera cómodo y pudiera contar las cosas con naturalidad. Éramos cuatro personas y él, y ha sido muy emocionante pero también gracioso, porque se corta delante de la gente, pero no con la cámara, y salió el niño que tiene atrapado dentro y que vivió esa historia tan dura que tiene anclada», apunta su nieto.

Melancólico pero alegre

El resultado final —que se verá el viernes, en Cinema Jove, donde el documental compite en la sección oficial Òrbites— es «un poco de todo: melancólico y nostálgico, por repetir y revivir un momento de su vida, pero también hay recuerdos alegres», avanza.

«Es una película de aventuras y familiar, donde se combinan muy bien los pensamientos de dos generaciones, con un salto intermedio, y convergen muchos puntos en común, más de lo que pensamos. Es bonito dar voz a la memoria, a los abuelos, es un conocimiento que se va a perder y aquí lo hemos intentado salvar», afirma.

«Me ha supuesto conocer de dónde vengo, situarme en la vida, ver a donde voy y conocer más a fondo a ‘la persona’ de mi abuelo, como amigo, porque la relación no era tan profunda, al ser generaciones distintas. «Hemos buscado puntos en común», reconoce Castellano, que también destaca el papel diferenciador de la música.

Kevin Castellano, con su abuelo.

Kevin Castellano, con su abuelo. / Levante-EMV

Precisamente, a esto es a lo que da más importancia el cineasta, que también se expone en cierta forma en este trabajo: por ser una historia familiar y por aparecer delante de la cámara. 

A través del relato, el rodaje y de analizar las memorias —escritas a mano en libretas—, el equipo ha descubierto que Antonio es «una persona astuta, bondadosa, con gran atención por los detalles y con una enorme capacidad de resistencia y aprendizaje».

Televisión y plataformas

El arte de los analfabetos es una producción de Inaudita Films y Pasarela, con el apoyo de À Punt i el Institut Valencià de Cultura, que ya está en distribución y también llegará a la televisión y las plataformas. «De la Guerra Civil sí, pero de la miseria de la postguerra y de las pequeñas historias cotidianas de gente de la calle no hay muchas películas», reflexiona Kevin Castellano.

«Esta es una película muy familiar y natural y mucha gente se podrá sentir identificada con ella», adelanta uno de sus codirectores.

Antonio Castaño.

Antonio Castaño. / Levante-EMV

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