La banda sonora de Netflix tiene acento valenciano

Ricardo Curto, afincado en València, crea la música de la última temporada de «Élite». Arnau Bataller también trabaja para esta plataforma. 

Tres de los protagonistas de Élite.

Tres de los protagonistas de Élite. / Netflix

Saray Fajardo

Saray Fajardo

«La última temporada de ‘Élite’ es la más oscura y potente. El final es súper intenso, vuelve a tener rasgos de la primera temporada y es un homenaje a toda la serie». El compositor musical afincado en València, Ricardo Curto, ha sido de las pocas personas privilegiadas que ya ha podido ver los ocho capítulos de la octava temporada de esta ficción, que llega a Netflix el próximo 26 de julio. Él no sólo ha podido conocer el desenlace de los alumnos de Las Encinas, sino que ha formado parte de este universo a través de la composición de la banda sonora. En la sexta temporada, Curto empezó a preparar las melodías junto al también afincado en el ‘cap i casal’ Lucio Godoy. Sin embargo, en las dos últimas entregas se ha encargado de la banda sonora en solitario. 

El valenciano, que siempre había sido pianista de jazz, se adentró en «Élite» tras haber trabajado con el guionista y productor Carlos Montero en la miniserie de esta plataforma «El desorden que dejas». Anteriormente, le habían ofrecido participar en un cortometraje y ahora, además, se encuentra preparando su último disco. Montero decidió apostar por Curto después de que la trama de la serie diese un giro en la temporada seis. «Era fan de ‘Élite’ y he visto todas las temporadas», recuerda. Sin embargo, el compositor tuvo que adaptar su estilo a las características musicales de las anteriores entregas. «Si empiezas en la serie desde cero, eres el responsable y puedes ir marcando los matices, pero aquí era diferente porque ya había una identidad», indica. En este caso, el propio equipo de la serie había decidido darle mayor protagonismo a la banda sonora que a las canciones con letras, como había ocurrido en las anteriores entregas. 

Tras su fichaje, Curto empezó a trabajar en el proyecto. En sus melodías, se pueden escuchar guitarras eléctricas, percusiones o sintetizadores para, en sus palabras, «combinarlas con la trama y generar tensión y estrés en el espectador». Sin embargo, la elección de los sonidos correctos para cada secuencia no es tan fácil. «El director va poniendo la música y la banda sonora cuando va montando las escenas. La supervisora musical elige las canciones. La composición de la banda sonora es una de las últimas partes del proyecto», afirma. 

El compositor Arnau Bataller.

El compositor Arnau Bataller. / Levante-EMV

Curto no es el único valenciano que trabaja en el ámbito musical con plataformas como Netflix. El valenciano Arnau Bataller ha sido el compositor de la banda sonora de la película protagonizada por Aitana, Pared con pared, o El club de los mejores criminales o la serie «Smiley». Bataller se adentró en este universo musical creando bandas sonoras para la gran pantalla, pero ahora «trabajo más en series y películas para plataformas». Él no sólo ha colaborado con Netflix, sino también en Amazon Prime con la serie «La academia» o ATresPlayer con «¿A qué estás esperando?». Sin embargo, no son estos conglomerados los que se ponen en contacto con los compositores, sino los directores y creadores de las ficciones. 

Bataller reconoce que en estas plataformas «hay mucha supervisión, por lo que es difícil ser creativos, aunque hay creadores que nos dan más margen». A ello se suma la falta de presupuesto. «Son muy reducidos en comparación con la importancia que tiene la música en la pantalla», reivindica. Curto concluye que «si la gente viera la serie sin música, no se lo creería». 

Ricardo Curto.

Ricardo Curto. / Levante-EMV

Escasa visibilidad

Ambos compositores lamentan la poca importancia que la industria cinematográfica y la sociedad en general les brinda a los compositores musicales. «Somos una parte fundamental junto a los montadores, pero no estamos reconocidos ni se nos dan suficientes premios», afirma el creador de la banda sonora de «Élite», que reivindica que «la composición de una banda sonora no se acaba nunca, sino que se abandona porque no hay tiempo». Por su parte, Bataller denuncia que tampoco hay suficiente formación, ya que «el músico suele venir del conservatorio, por lo que no tiene conocimientos del cine». 

Suscríbete para seguir leyendo