‘Nada más ilusorio’, un debut ‘valenciano’ que se publicará en ocho países

Marta Pérez-Carbonell irrumpe a lo grande con una novela escrita en Alicante durante su año sabático y que será traducida a siete idiomas

Marta Pérez-Carbonell, autora de "Nada más ilusorio".

Marta Pérez-Carbonell, autora de "Nada más ilusorio". / L-EMV

Voro Contreras

Voro Contreras

Empecemos aclarando algo: Marta Pérez-Carbonell no nació en la Comunitat Valenciana sino en Salamanca, pero muy pronto se fue a vivir a Alicante y ese es el lugar al que volvió hace algo más de un año para escribir Nada más ilusorio, una primera novela que se acaba de publicar en España y que se publicará próximamente en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Rumanía y Países Bajos. No está mal. 

Considerada como una de las mayores expertas en la obra de Javier Marías, Pérez-Carbonell aprovechó el año sabático que le había concedido la universidad del Estado de Nueva York donde enseña Literatura Española Contemporánea, para poner orden a una historia que empezó a concebir en 2014 sobre el encuentro de tres personas en un tren y los diferentes relatos que surgen de ese encuentro. «En su día llegué a escribir una 80 páginas de la historia, pero muchas no eran salvables. Tantos años estudiando literatura le tenía mucho respeto y no sabía por donde tirar».

La profesora contra la escritora

La escritora Pérez-Carbonell reconoce que la profesora de literatura Pérez-Carbonell ha estado constantemente encima de todo el proceso de escritura. Y no ha sido fácil de llevar. «Era como si estuviera corrigiendo a un estudiante -explica-. Seguro que en algunos momentos me vino bien, pero también es mi condena, me persigue mucho para buscar la voz, el ritmo, el estilo, que no haya repeticiones, que suene todo como yo quiero. Tuve esa sensación de miedo a que todo esto no se convirtiera en nada y fue justo cuando empecé mi año sabático en Alicante cuando recuperé el antiguo documento y dije que era ahora sí o sí».

A la presión de la profesora se añade la de todos los escritores sobre los que Pérez-Carbonell ha estudiado y enseñado y escrito y que, de alguna manera, también miraban por encima del hombro de la autora cuando se dispuso a hacer realidad su novela. 

«Sí, y ese miedo también me paró mucho -indica-. Y cuando empecé a escribir, descubrí en primera persona el valor de la reescritura, la diferencia que hay entre el libro cerrado en el que todo encaja y suena bien, y lo que se pone uno a hacer en la mesa de la cocina de casa cuando empieza. Hay un trabajo de orfebre casi, de repetir y volver una y otra vez a la misma página para que lo que salga sea lo mejor que se puede hacer».

El derecho a ficcionar

Pero al final, ha salido y ha desembocado en una sugerente novela que indaga en los relatos que nos contamos, en el papel de la literatura y en la sutil línea que separa lo real de los ficticio, a través de la historia de Terry, uno de los tres pasajeros del tren. 

Resulta que este personaje había mantenido una ambigua relación con un joven que le confesó una infancia difícil que le marcó la vida. Después, escribió una novela que se parecía demasiado a ese episodio. «Me interesaba tratar ese debate ético de qué hacer con las historias que nos cuentan y que las diferentes historias que aparecen en la novela se movieran en esos grises, en esa transición entre la realidad y la ficción», explica Pérez-Carbonell. 

¿Nos da derecho la literatura a manipular la vida real de los demás? «No tengo una respuesta clara a eso, pero siempre que alguien cuenta nuestras vidas nos convertimos en personajes de ficción». 

¿Y en personajes de autoficción? ¿Nos autoficcionamos para tener una vida más llevadera? «Sí, es inevitable y no lo hacemos de forma consciente. Todo en nuestra vida tiene una dosis de narración y de representación. La realidad tiene mucho de engaño y por eso no nos vemos como gente mala, ni como conductores nefastos ni malos amigos -reconoce-. Vivir tiene mucho de construir un relato tuyo con el que tú convivas y en general nuestro relato es bastante benevolente con nosotros mismos». 

Pérez-Carbonell no considera que publicar a los 41 años una primera novela se pueda considerar un «debut tardío». «Creo que hasta ahora no había ni vivido ni estudiado ni escrito lo suficiente para escribir la novela que yo quería escribir -explica-. No me suelo lanzar a a un sitio si no estoy segura de caer bien». 

¿Qué pasará si no conmueve?

Y, pese a esa seguridad, el vértigo existe, sobre todo al saber que Nada más ilusorio será publicada en ocho países y traducida a siete idiomas. «Hasta ahora la han leído editores y prensa, pero tengo miedo de pensar en qué pasará cuando llegue a los lectores, qué pasará si no conmueve, si no les llega», reconoce.

¿Y qué pasará si eso ocurre, si no se cumplen las expectativas? «Creo que lo que haga después de esto será al margen de lo que courra con la novela. Ojalá vaya bien, pero si no es así, creo que hay algo en mí que se ha descorchado y sí me gustaría seguir por este camino y mejorar. Tengo la ilusión de haber liberado algo y seguir escribiendo».

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