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El IVAM educa en la idea del territorio a los más pequeños

«82 palmos de territorio» empezó el 1 de julio y profundiza en la idea de territorio, dentro del IVAM. | IVAM

«82 palmos de territorio» empezó el 1 de julio y profundiza en la idea de territorio, dentro del IVAM. | IVAM

AINHOA LÉRIDA

Ochenta y dos palmos de territorio. Que se sumergen durante dos semanas en la sala Lab 2 del IVAM, dónde también a través de la práctica artística colectiva se trabaja en la idea de territorio con un público que a priori no encaja dentro del imaginario del museo: el infantil y adolescente. «82 palmos de territorio» es, además, el nombre de la escuela de verano que el museo lleva a cabo las dos primeras semanas de julio.

La primera semana del mes ha sido para niños y niñas de entre seis y doce años (con todas las plazas agotadas); y desde hoy hasta el próximo día 12, para adolescentes de entre 13 y 16 años. Con todo, pretende profundizar en la idea de territorio y paisajes posibles e imaginarios, así como de las diversas colectividades que los habitan.

Desde 2017, el museo valenciano lleva a cabo esta iniciativa. José Agustín Martínez, técnico de Educación del IVAM explica que empezó con el objetivo de «ofrecer un espacio lúdico en verano donde se puedan encontrar personas de diferentes edades y compartir un espacio de ocio relacionado con el arte y la cultura». Cada año, la propuesta es elaborada por profesionales diferentes, en este caso por Maria Laudes y Guiu Gimeno, que están detrás del colectivo artístico «La onomatopeya del silencio». «Los museos siempre son espacios en los que los niños y niñas no tienen un papel activo porque está pensado en un sentido adulto y funcional. Una escuela en la que sean agentes activos y responsables con capacidad de decidir qué pasa, tiene un potencial muy grande», explica Gimeno.

Pero, ¿de dónde surge la idea de esta edición? A partir de la exposición «Confluències. Entre el archivo y la intervención», una propuesta que trata de archivar y actualizar lo que ha ocurrido desde el 2021 en diferentes municipios valencianos, dentro del programa de la exposición, que incluyó la realización de diferentes intervenciones artísticas en 24 pueblos con menos de 100 habitantes. Se realizó alrededor de tres ejes: diálogo con el territorio, creación de obras artísticas específicas y, diversas acciones de mediación para mantener los vínculos generados en las poblaciones y hacer un seguimiento de los procesos surgidos a partir de las residencias y la creación artística.

Así, a lo largo de la semana se desarrollará un proyecto artístico colaborativo e inclusivo por parte de las participantes, hecho de forma comunitaria, con su posterior muestra en el museo el último día de la escuela.

El espacio y sus atributos

La escuela de verano camina con el territorio y abarcan diferentes temas. Laudes y Gimeno proponen a los niños y niñas «ir viendo como cada día podemos ir creando cosas que conforman un territorio, empezando por visitar la exposición y profundizando en conceptos que desvelan las obras».

Es lo que ocurrió el primer día con «el tiempo». Alrededor de él, como unidad temporal que se utiliza, explican, empezaron a preguntarse sobre «qué lenguaje queremos generar, cuáles son las criaturas que viven, y todas las definiciones de nuestro territorio mediante dinámicas de creación contemporánea y artística».

Así mismo, el espacio es el lugar multidisciplinario en el que se dan las relaciones. En este sentido, «La onomatopeya del silencio» remarca la importancia de concebir el espacio del museo como «un espacio de intimidad tanto a nivel social y relacional como instalativo, en el que se dan relaciones entre los niños y niñas y se genera un espacio de convivencia que consideramos imprescindible».

Investigar en el museo

En este sentido, Éncar Martínez, técnica de educación y actividades culturales del IVAM, remarca que a lo largo de la escuela se consigue generar una «comunidad de pequeños que durante una semana están investigando y creando en el museo y que aportan al museo y a la exposición». Más allá de un formato contemplativo, el IVAM trata de apostar por iniciativas donde «la infancia tenga un papel activo», concluye.

La exposición «Concluències» que ha inspirado la escoleta de verano y sobre la que trabajan los escolares y adolescentes este verano se puede visitar hasta el 3 de noviembre en el IVAM. Abrió al público a finales de junio.

En esta edición, algunas de las plazas se han reservado a niños y adolescentes del Servicio de Acogimiento Residencial y Justicia Juvenil de la Dirección General de Familia, Infancia y Adolescencia y Reto Demográfico.