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"‘Mala persona’ cuenta el viaje de un Ned Flanders a un Pablo Escobar"

El actor y presentador valenciano de concursos de éxito como 'El 1%' reflexiona sobre la bondad con motivo del estreno de la película

El actor y presentador valenciano Arturo Valls. | ROBERTO GARVER

El actor y presentador valenciano Arturo Valls. | ROBERTO GARVER

Inés Álvarez

Ser buena persona no está lo suficientemente valorado, y aunque algunos lo agradecen, otros muchos se aprovechan de quien nació así. Que lo se lo digan al bueno de Pepe, que de tan bondadoso, generoso y empático que es, cuando le informan de que le queda poco tiempo de vida a causa de un tumor cerebral, decide convertirse en una mala persona para que quienes le quieren, que son muchos, no sufran con su pérdida.

De contar todo ese proceso que vive un tipo con un gran corazón para sacar su lado más oscuro se encarga la película Mala persona, una dramedia protagonizada por el actor y presentador valenciano Arturo Valls, que recibió la Tesela de Plata a la mejor dirección y guion del Festival de Alicante y acaba de llegar a las salas de cine.

Mala persona es una comedia diferente. Para empezar por su original punto de partida, como explica Valls: «Por ese viaje tan increíble que hace este hombre, que pasa de ser una especie de Ned Flanders de Los Simpson a convertirse en un Pablo Escobar. Viaja de la luz al lado oscuro. Se convierte en una persona odiosa por pura bondad: para que no le echen de menos», cuenta Valls de la película dirigida por Fer García-Ruiz. Luego está el tono gamberro, que no es el habitual de la comedia más familiar. «No estamos acostumbrados a ver un tipo de humor bestia, tan políticamente incorrecto en los tiempos que corren», admite.

A Pepe, de lo bueno que es, las cosas no le van tan bien como piensa, y aunque la película no pretende lanzar ningún mensaje, sí que plantea preguntas y que cada uno saque sus conclusiones. «Sobrevuela esa idea de que ser demasiado bueno tampoco es positivo, porque después hay que estar alerta para que a uno no le te tomen el pelo», razona. Y es que la bondad extrema tampoco es buena. «En general los extremos no lo son. Estamos viviendo ahora mismo una sociedad en la que los interesados nos están llevando a radicalizarnos y a odiar al que no es como nosotros. Y esta película invita a intentar convivir, a intentar empatizar con el prójimo. Pero te alerta de que no nos pasemos», apunta.

Y eso lo consigue llevando al bueno de este dueño de bar de barrio (aconsejado por el cretino de su amigo Juanjo (Julián Villagrán) a cometer actos reprobables, como sacados de una película de Torrente: conductas xenófobas, machistas, incívicas, apartadas de la legalidad… De esos que incomodan al espectador tanto como le hacen reír. «Todo está muy justificado», advierte Valls. «En todo este debate de los límites del humor la clave está justamente en el contexto en el que se están contando esos chistes y qué personaje los está diciendo. Además, es una crítica, no se está haciendo apología de estos valores. Todo lo contrario», remarca. «Entonces está permitido y hay también un poco un alivio de poder reírte de según qué cosas», señala.

Una mujer comprensiva

A Sagrario, la mujer de Pepe, la interpreta Malena Alterio, un personaje tan tremendamente empático que provoca que el espectador (sobre todo de género femenino) se revuelva en su butaca. Y a la propia actriz. «Malena lo sufrió un poco porque no entendía por qué esta mujer era tan comprensiva, por qué tenía esa fe ciega en su marido, apunta Valls. Y es que ella va permitiendo su reprobable conducta, siendo incomprensiblemente comprensiva».

«Lo que hace es evitar el conflicto. Lamentablemente, hay muchas personas que lo evitan y van tragando. Es desesperante», asegura el actor, que reconoce que desde el punto de vista del feminismo «es como una marcha atrás, porque es de esas mujeres que todo lo consienten». Otros personajes impagables son el cura irreverente (José Corbacho) y la desconcertante doctora (Betsy Túrnez)..

Precisamente el actor, como presentador de programas de éxito como Ahora caigo, Mask Singer, Me resbala y el recientísimo (y exitoso) concurso El 1 % (todos de Antena 3), explota esa dualidad entre el tipo simpaticote y gracioso con un puntito canalla (e igualmente gracioso).

«Es que lo excesivamente bueno es muy aburrido. Siempre ha habido el personaje del Joker, el Tony Soprano, el Darth Vader... Ese lado oscuro tiene algo sexi, atractivo, como lo prohibido. El malo de clase, el que se salta la norma, el que hace lo políticamente incorrecto siempre tiene su gracia», asegura. «Yo por naturaleza soy muy de empatizar y de querer que la gente esté bien a mi alrededor, pero un puntito cabroncete siempre le da algo de salsa, de picante», reconoce.