Efeméride
María Moliner: una mujer comprometida de la A a la Z
Este domingo, 30 de marzo, se cumplen 125 años del nacimiento de la autora del reconocido diccionario, que impulsó bibliotecas y vivió en València durante los años que marcaron un punto de inflexión en su vida

Imagen de archivo de María Moliner. / Levante-EMV
María Moliner ha ‘descansado’ en las estanterías de millones de hogares españoles. Sin ser consciente de la trascendencia que tendría para la lengua y la lexicografía española, con unos 50 años y repudiada por el régimen franquista, empezó a escribir en casa el que ha sido durante décadas el diccionario de referencia a la hora de estudiar castellano. Su particular Diccionario del uso del español (Editorial Gredos) será siempre uno de los más peculiares, con una primera edición que rondaba las 80.000 entradas. María Moliner vivió 16 años en València —de 1930 a 1946—, y la ciudad marcó un punto de inflexión en la vida de Moliner, si se repasa su biografía.
Nacida en Paniza (Zaragoza) en 1900, María Moliner hubiera cumplido 125 años este 30 de marzo de 2025. De padre médico, ella y sus hermanos —Enrique y Matilde— pudieron cursar estudios superiores y fueron ‘hijos’ de la denominada entonces Institución Libre de Enseñanza. Tras ir superando los niveles, concluyó el Bachillerato y entre 1918 y 1921 cursó la Licenciatura de Filosofía —con excelentes y cuando pocas mujeres estudiaban—, y en 1922 ingresó, por oposición, en el Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, siendo destinada al Archivo de Simancas.
A lo largo de su vida pasó por Soria, Madrid, Zaragoza y Murcia, y en esta última ciudad es donde conoció a quien en 1925 se convirtió en su marido, el catedrático de Física Fernando Ramón y Ferrando. En Murcia nacieron sus dos hijos mayores (Enrique y Fernando) y a principio de los años 30 los Ramón Moliner se trasladaron a València. La etapa valenciana será la época de mayor plenitud vital de María Moliner, que tuvo dos hijos más —Carmen y Pedro— y se implicó en el impulso que la II República dio a la cultura y las Letras. Moliner enseñó Literatura y Gramática en lo que se llamó la Escuela Cossío, una iniciativa de su amigo José Navarro Alcácer, pedagogo relacionado con la Escuela de Artesanos y que se inspiraba en la Institución Libre de Enseñanza.

María Molinero con sus hijos. / Levante-EMV
Además, María Moliner puso en marcha una biblioteca infantil, en otra sede de la época de Escuelas de Artesanos, en la calle Pintor Sorolla por dónde pasaban estudiantes y también los docentes de un tercer centro, la Escuela Normal que había en la plaza del Ayuntamiento. En la ciudad también creó una segunda biblioteca infantil; y tuvo una aportación fundamental a las Misiones Pedagógicas, además de dirigir la biblioteca de la Universitat de València (en 1936 y 1937) y colaborar en la creación de bibliotecas rurales.
Así, la vida de Moliner en València se construyó sobre estos pilares –la educación, la alfabetización y la democracia—, con el domicilio familiar ubicado en la Gran Vía Marqués del Túria.
Tras la Guerra Civil, la familia y su entorno sufren represalias políticas y algunos de sus amigos se exilian. Su marido es suspendido de empleo y sueldo y es enviado a Murcia, y ella es ‘depurada’ y relegada en el escalafón del Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios. Volverá a Madrid en 1946, y estará en la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales hasta 1970, cuando se jubiló. Es en esos años, con su marido lejos parte de la semana y los hijos mayores, cuando empezó a recopilar palabras, compaginando esta labor con su trabajo.
Diferencias con la RAE
Sobre su mayor legado, el diccionario, empezó a escribirlo en 1951 —aunque ya lo esbozaba desde 1946 según algunas fuentes—, y lo publicó en 1967. Este diccionario fue un referente por un sistema de definiciones único, ya que su intención no es que fuera normativo, sino que reflejara el uso real de las palabras. Además, incluía sinónimos y las preposiciones que acompañan a las palabras; y también agrupaba todos los vocablos de la misma raíz léxica, sin ceñirse al orden alfabético, entre otras curiosidades. Según manifestó, en su diccionario las palabras estaban «vertidas a una forma más actual, más concisa, despojada de retoricismo» y por eso era «más ágil y más apto para la función práctica asignada al diccionario». Se trata de una obra considerada titánica, que se publicó por primera vez en 1962, con 80.000 entradas, y que en total supuso 16 años de trabajo de la perfeccionista bibliotecaria.

María Moliner con su marido. / Levante-EMV
Pese a este trabajo, en 1972 la Real Academia Española decidió no incluir su candidatura a un ‘sillón’, pese al respaldo del propio presidente de la institución. Hubiera sido la primera mujer en formar parte de la RAE. Ante tal injusticia, para compensar a la autora, la Real Academia le concedió un año después, en 1973 y por unanimidad, el premio ‘Lorenzo Nieto López’ por sus trabajos en pro del idioma, aunque María Moliner lo rechazó.
Inteligente, intelectual, generosa, sencilla, exigente, metodológica, discreta, comprometida con la cultura y la educación y defensora de que esos eran dos pilares para la evolución social... Así se describe a una mujer que era admirada, entre otros, por el escritor Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura. Gabo dijo de ella que hizo «una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana». Su diccionario era, según el colombiano, «más de dos veces más largo que el de la RAE, y, a mi juicio, más de dos veces mejor».
Desde su oficio siguen alabando su «Carta a los bibliotecarios rurales» dentro de las Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas que redactó en València en 1937, escrito en el que hizo gala de la «belleza funcionalista» de su prosa, ya que la Guerra Civil no la paró. Murió en 1981, en Madrid, a causa de una arteriosclerosis cerebral degenerativa, una enfermedad que imposibilita el habla, y dejó inacabada una segunda edición del diccionario. Su nombre completo era María Juana Moliner Ruíz.
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