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Entrevista | José María Lozano Presidente del Consell Valencià de Cultura

Lozano: "El CVC es una víctima de la falta de acuerdos y de los bloqueos parlamentarios"

El máximo representante del organismo asegura que el organismo tiene que volver a levantar la mano, "que no la voz", y asegura que no caerá "en la trampa" de no ser exigente con la Generalitat, responsable de su designación

José María Lozano, presidente del Consell Valencià de Cultura, en su despacho del Palau de Forcalló en València, el pasado jueves.

José María Lozano, presidente del Consell Valencià de Cultura, en su despacho del Palau de Forcalló en València, el pasado jueves. / Daniel Tortajada

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Hay cierta analogía entre la actitud de José María Lozano al mostrar el Palau de Forcalló y su visión para el Consell Valencià de Cultura. Señala grietas, enumera obras pictóricas, reorganiza cuadros, propone cambiar palabras en los escritos que firma. Algo parecido quiere hacer con la institución estatutaria que preside desde abril: devolverle el aliento a un órgano que, a su juicio, ha perdido fuelle. Su nombramiento no estuvo exento de polémica, pero insiste en tender la mano, construir puentes y potenciar un papel más activo del CVC en las decisiones estratégicas que afectan a la cultura valenciana.

¿Qué balance hace del primer mes?

Voy loco. No quiero que nadie se moleste, pero tengo que volver a colocar al CVC en su entorno natural, que es el de la cultura. Últimamente ha dejado de estar ahí. Si tengo que ir a Alicante y a Castellón y a sus pueblos, voy muy a gusto, sea sábado o cualquier día.

¿En qué sitio ha estado el CVC?

En una especie de polémica permanente dentro de los propios consejeros, que siendo cierta, no es relevante.

Se propuso visitar todas las instituciones al asumir el cargo. ¿Conseguido?

Dependo de sus agendas, pero sí. He estado dos veces con la presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua [Verònica Cantó]. Siempre me ha recibido cariñosamente y eso quiero recordarlo. Después, el Consell Jurídic Consultiu, y tengo ya cita con el Comité Económico y Social, además del Síndic de Comptes y el de Greuges. El repaso a las seis instituciones de la Generalitat está hecho.

¿Se ha restaurado la cohesión después de ese primer pleno bronco?

Los procesos de restauración tienen que ser sosegados, nunca rápidos. No tienen unas consecuencias inmediatas. Si se frustran, agravas el problema. El lunes tendremos el primer pleno de donde saldrán dos declaraciones, una por la paz y otra por la despoblación, consensuadas. La unanimidad sería deseable, pero no es una obsesión. Las mayorías y el voto razonado también, independiente, a favor, en contra... La discrepancia, mientras se saque algo adelante, es salud democrática. La imposición, aunque sea por la fuerza de los votos, no es un buen indicador. Lo hemos vivido. No voy a dar oportunidades para que eso siga ocurriendo. Solo llevaré al pleno cuestiones previamente consensuadas. De hecho, la declaración de paz es a propuesta de la consejera Noguera.

Hablando de consejeros, tiene tres vacantes en el pleno. ¿Piensa reactivar los nombramientos?

No tengo solución, es un nudo gordiano. Hay dos vacantes por fallecimiento y otra por incompatibilidad. Se tienen que cubrir por el procedimiento ordinario: los partidos proponen y dos tercios de las Corts aprueban. Ahora es imposible. Solo puedo advertirlo y comentarlo, lo saben de sobra. Pero si no son capaces de pactarlo, no saldrán, así que nos mantenemos en funciones.

“La cultura debe tener una actitud cortésmente antipática con el poder. Quien no lo entienda, que nos evite”

¿Siente que hay dejación por la cultura y por su máximo órgano?

No hablaría de dejación. Hay una responsabilidad por la cual, tanto nosotros como el Jurídic, somos víctimas de la falta de acuerdo y de bloqueos parlamentarios. No por desprecio. Las Corts funcionan como quieren funcionar, no les voy a decir cómo deberían hacerlo, pero somos una consecuencia.

Además de las vacantes, Dolors Pedrós dejó la vicepresidencia y el secretario Jesús Huguet no quiere seguir en la secretaría.

Dependo de mi capacidad de negociación. He expresado con absoluta claridad mi intención de tender puentes. Soy capaz de construirlos, no solo tenderlos. Pero hay que recorrerlo y hay que utilizarlo. He hecho una oferta permanente, que estará sobre la mesa para los representantes del PSPV, para ocupar la secretaría donde el señor Huguet lleva 24 años. He acordado que se mantenga hasta que estemos de acuerdo en sustituirlo por alguien de su misma procedencia política. Cada día estoy más cerca de hacerlo realidad. Luego, la consejera Pedrós, de una forma muy elegante, decidió no continuar. Admití su renuncia y agradecí su trabajo de estos dos años.

¿Mantienen una buena relación?

Le voy a decir una cosa. Si no hubiera presentado la renuncia, de ninguna manera hubiera pretendido destituirla, ni a ella ni al secretario. La presidencia los propone y el pleno los acepta. Les propuso el profesor Grisolía. Algunos consejeros no votamos a favor, porque entendíamos que el pacto verbal de ese tiempo correspondía a un consejero o consejera del PP. No apoyamos a Pedrós, pero acatamos el resultado del pleno. Yo no voy a llegar con una propuesta y que se rechace. Llegaré con un consenso previo.

Hablaba de tender puentes. ¿Siente que los ánimos se han calmado?

Hay alguna excepción que no merece darle importancia. Una posición personal muy enconada de algún consejero que se encuentra en esa situación delicada, porque el grupo que le propuso no tiene representación parlamentaria y se sabe no renovable [Se refiere a Gerardo Muñoz]. Esa posición me tiene disgustado, pero observo claramente que hay voluntad de construir puentes aunque estemos en distintas posiciones.

En ese sentido, algunos miembros han expresado su preocupación por la polarización y crispación del organismo que cala, seguramente, desde la esfera política a la que están vinculados. ¿Hay alguna forma de garantizar la independencia?

Es la mejor pregunta que se puede hacer. Claro que hay formas: no entrar en jardines ni charcos que no nos correspondan. La posición individual es más que respetable, la coincidencia de posiciones es razonable, pero imponer las posiciones al resto es innecesario. Hay que dedicarse a esas otras cosas, no en cuestiones políticas e ideológicas.

Pero todo es política.

En los últimos tiempos, en esta casa, ha habido un objetivo de estricta vigilancia a la política de la Generalitat y su presidencia. Esa no es nuestra función y quiero evitarlo. Tampoco vamos a ser palmeros, que sería otra forma de hacer política, pero no es la función de la Cultura ser palmero de nadie. Al contrario, la cultura, como el periodismo, le toca tener una actitud cortésmente antipática con el poder. Y el que no lo entienda, que nos evite.

En ese sentido, el sector cultural, de todas las artes, ha criticado la inacción de la Conselleria de Cultura en su apoyo tras la dana. ¿Qué papel debería tener el CVC?

La recuperación nos tiene obsesionados a todos. El papel que le corresponde al CVC es el de policía, en el mejor sentido de la palabra. Seguimiento, vigilancia, pero sobre todo estímulo, asesoramiento, promoción y reconocimiento de legado. Nunca se ha dejado de hacer. En aalgúnmomento se pensó en preparar un macroinforme, luego mesas redondas y finalmente me reuniré con todos los responsables de asociaciones culturales, desde críticos, artistas, audiovisual... Me transmitirán sus preocupaciones. Con los responsables de cultura ya estoy teniendo reuniones y me van informando. Con toda esa información, decidiremos las líneas de trabajo, pero no puede haber una reacción inmediata y apasionada.

Cambiando de tercio, Vox pretende "asfixiar" presupuestariamente a la AVL, órgano estatutario como el que preside usted. ¿Qué le parece?

No conozco las características del presupuesto de la academia ni su plantilla. Sé que hay vacantes administrativas y que eso hace que una parte de su presupuesto no se gaste, pero sería una imprudencia meterme a analizarlo.

¿Pero qué le parece la injerencia política?

No lo llamaría injerencia, lo llamaría responsabilidad del que toma las decisiones. Los políticos están para eso y el presupuesto de la academia es una de las responsabilidades que tiene el gobierno. Sí que hablaría de las consecuencias de esa decisión. Se lo explicaré hablando de esta casa. Yo he entrado con el primer presupuesto que también se ha reducido, no llega al millón y medio. El CVC, en 40 años de historia, nunca ha gastado más allá del 70 % de su presupuesto y yo he discrepado siempre de no usarlo entero. Sin embargo, esta vez me he encontrado con una reducción en torno al 8 %. Intenté negociar, recién nombrado, para anular esa reducción. Si hubiera llegado un día antes al cargo a lo mejor lo hubiera conseguido, pero se había terminado el plazo de transaccionales. Me habría dirigido a todos los partidos para negociar. No puedo aplaudir lo que ha pasado con la academia, es un organismo hermano, pero no estoy en condiciones de valorarlo.

Le iba a preguntar qué hubiera hecho usted.

Me hubiera faltado tiempo para plantarme allí y hablar con Vox, PP, PSPV o Compomís, a negociar lo que fuera para que no se tocara mi presupuesto, hubiera sacado agilidad y músculo, y no es una crítica a la presidenta, en absoluto, no he hablado con ella.

José María Lozano, presidente del Consell Valencià de Cultura, en su despacho durante la entrevista del pasado jueves con una obra de Yturralde al fondo.

José María Lozano, presidente del Consell Valencià de Cultura, en su despacho durante la entrevista del pasado jueves con una obra de Yturralde al fondo. / Daniel Tortajada

La obra de Mazón en la UPV, fruto de la "libertad de expresión"

En cuestiones de actualidad, ¿qué opinión le merece el polémico cuadro de Carlos Mazón en prisión de la UPV?

La noticia sorprendió por su impacto. El PAM! tiene un jurado muy completo, enorme, con representantes de todo tipo que han valorado las obras presentadas y qué duda cabe que el autor tiene una intencionalidad indiscutible. Se manifiesta con firmeza y coincide con expresiones que hemos visto en manifestaciones o en intervenciones parlamentarias. Todo eso es la libertad de expresión de esa persona. La calidad de la obra la desconozco. La conclusión es que el autor goza de libertad propia y la institución también. La decisión, sobre si es acertada o no de exhibir esta obra, pues la respeto. También hubiera respetado otra decisión, siempre respeto las decisiones de los demás.

Siempre que sean con criterio.

Lo doy por hecho. Que no sean caprichosas. Puede parecer irónico, pero desconozco si hay unas intenciones superpuestas que alguien no haya tenido en cuenta. A menudo las cosas están estimuladas por intenciones no tan evidentes, en este caso, de la propia universidad, que conozco muy bien y sé que hay movimientos contrarios a ciertas responsabilidades de gobierno. ¿Puede haber un movimiento interno que ha tenido una proyección más pública con esto? Lo ignoro.

Otra cuestión de actualidad es la exposición Sorolla junto a la Hispanic Society con una inversión millonaria. ¿Es una buena iniciativa?

La iniciativa no ha sorprendido a nadie porque la Hispanic Society está presente desde la exposición que se hizo en Bancaja de Sorolla, una colaboración público-privada que funcionó muy bien. Aquí supongo que irán en esa línea, no sé si el convenio está firmado ni conozco los detalles. Voy a decir algo que espero que no moleste, incluso a los que han apostado por mí en esta andadura. No recuerdo que se nos haya pedido opinión al CVC en operaciones estratégicas como esta. Nuestra opinión sería leal y noble y voy a reivindicar en este mandato mío, probablemente transitorio, porque no quiero eternizarme aquí, que se nos consulte sobre ese tipo de operaciones estratégicas en Cultura. No creo que se haya hecho en los últimos 15 años.

¿Echa de menos que se les tenga en cuenta?

A lo mejor me estoy metiendo en un lío y estamos más cómodos sin ser consultados, pero la pregunta me viene como anillo al dedo. Si no se nos consulta, podemos lamentarlo o sacar pecho y levantar la mano, que no la voz.

¿Ha habido ocasión?

Hace cuatro años, sobre la estrategia cultural valenciana, nos soltaron no sé cuántos folios pero nadie nos consultó sobre los códigos de buenas prácticas o de buen gobierno. Eso pasó con el Botànic, pero no voy a caer en la trampa de no ser exigente con la administración ahora que estoy aquí y olvidarme de que en los últimos años no lo hemos sido.

José María Lozano en los jardines del Palau de Forcalló en València, el pasado jueves.

José María Lozano en los jardines del Palau de Forcalló en València, el pasado jueves. / Daniel Tortajada

El cese de Sonia Martínez como directora adjunta en el IVAM termina con la etapa de la dupla Enguita-Martínez. ¿Cómo valora su dirección y cómo prevé la de Blanca de la Torre?

Empezando por el final: El Consell Valencià de Cultura tiene que recuperar el pulso en la cultura valenciana. Tengo una enorme confianza en Blanca de la Torre. Analicé su propuesta y su elección fue por unanimidad de personas cualificadas. Los resultados que vamos a seguir viendo todavía son de la etapa de Nuria Enguita, luego podremos comprobar la política expositiva y directiva de De la Torre. Es razonable que la directora actual forme su equipo. La actual directora tiene tres ejes: patrimonio, sostenibilidad y territorio.

A quien extrañe que vaya a les Trobades, no me conoce. Respeto todas las posiciones y me da igual que "País Valencià", nunca saldría de mi boca, pero Escola valenciana tiene todo el derecho como institución a manejarlo"

La falta de programación en museos y centros culturales en 2025 ha dejado ver cierta crisis en el sector. ¿Qué medidas propone el CVC?

La Conselleria de Cultura es complejísima, con un conseller que coordina perfectamente cuatro áreas [Educación, Cultura, Universidades y Empleo] con unos responsables parciales en cada una. Tengo relación personal con Esther Gómez y con Pilar Tébar. Creo que hay interlocutores de primera y un apoyo institucional del conseller. Estoy esperando que se nos haga más caso, porque seríamos capaces de reflexionar sobre esta planificación que efectivamente es muy compleja. Tenemos capacidad de estudiar todo esto. Lo dicho, levantaremos la mano, pero no la voz. La cultura pesa mucho y tiene muchas facetas, algunas más ideológicas y politizadas, que están ahí y no las voy a evitar. Sería un placer y una obligación si se nos diera vela en esta celebración, desde el arte urbano o la intervención del espacio público. El papel del Consell Valencia de Cultura es, a mi juicio, inferior al que deberíamos tener. Me gustaría ocuparlo con liderazgo, pero sin ningún protagonismo, no sé si será fácil.

Para concluir, ¿qué objetivos y retos se marca?

Hay que renovar la casa con aire fresco, reorganizar funciones entre la plantilla y facilitar que el resto de consejeros participen en todas las actividades institucionales a las que nos invitan. Tenemos que estar presentes. Este sábado por la mañana [por ayer] asistiré a les Trobades de Escola Valenciana. Al que le extrañe que vaya, no me conoce. Estaré siempre donde la cultura, respetando otras posiciones. Me da igual que digan "País Valencià", nunca saldría de mi boca, pero Escola Valenciana tiene todo el derecho como institución a manejarlo, el mismo que el PSPV, faltaría más. En el Estatut, que es al que yo me debo, hay una denominación más neutra, Comunitat Valenciana. También me gustaría elevar la producción de informes y estoy inmerso en crear un fondo de arte contemporáneo, así que estoy pidiendo donaciones a artistas valencianos.

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