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Semana taurina

Bastos y Torrijos quieren y pueden ser toreros

Los novilleros se sobreponen a una flojísima novillada de Ángel Gómez Núñez en Algemesí y salen por la puerta grande

Tomás Bastos y Juan Alberto Torrijos salen por la puerta grande de Algemesí.

Tomás Bastos y Juan Alberto Torrijos salen por la puerta grande de Algemesí. / Moisés Castell/Prensa2

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Jaime Roch

Jaime Roch

Algemesí

Sobre el papel, era uno de los carteles de la semana taurina. Uno de los novilleros punteros, Tomás Bastos, junto al joven de la tierra, Juan Alberto Torrijos, en su primer paseíllo en esta feria. Pero ninguno se impuso al otro y ambos salieron en hombros con dos orejas en su esportón tras lidiar una flojísima novillada de Ángel Gómez Núñez, de poco juego y fondo. Aunque sobresalió el cuarto -no era nada difícil hacerlo-, el animal con mayores posibilidades por su entrega, fijeza y humillación que cayó en manos del novillero valenciano.

Dimensión de Bastos

Así que Tomás Bastos y Juan Alberto Torrijos demostraron en la plaza de toros de Algemesí que quieren y pueden ser toreros. Y el novillero portugués debió pasear las dos orejas del tercero (que hubieran sumado tres en su conjunto), pero el presidente no quiso y omitió de sus oídos la fuerte petición del segundo apéndice. En ese ejemplar, de nulas opciones, el torero portugués se marchó a la puerta de chiqueros para recibirlo de rodillas y siempre quiso torear bien a la verónica, con la panza del capote. Puso banderillas también y brindó a Vicente Ruiz ‘El Soro’. A pesar del poquísimo recorrido del ejemplar, aún así se le atisbó buenas formas a Bastos con un toreo de buena calidad frente aun oponente que entendió a la perfección. También dio dos vueltas al ruedo.

Tomás Bastos paseó una primera oreja porque anda muy fácil y seguro, se encuentra a gusto en la distancia corta, presenta muy bien la muleta y se planta con firmeza. Y quizá por el sitio que pisa y por su buena hechura de torero pide la seriedad de mayores encuentros ya. Y tiene importancia todo lo que hace. Se nota la buena escuela con la que se ha criado, la de su apoderada Cristina Sánchez. Aquí fue cogido de manera muy fea por la barriga tras un inicio de rodillas sin consecuencias. 

Torrijos, arrebatado

El segundo de la tarde blandeó pero apuntó boyantía. Y Torrijos lo citó desde casi los medios de rodillas y de espaldas para la puerta gayola. 

A partir de ahí, el torero pulseó con mimo y temple de seda las embestidas en la muleta. La distancia justa y la lujosa elegancia de su concepto. Pero apenas duró dos series el animal. Tampoco faltó el arrebato, todo entrega para estar en plan novillero. Con desplantes de rodillas incluido. Dejó un espadazo corto y efectivo y paseó las dos orejas.

En el cuarto, el de mayores opciones, perdió los trofeos por el descabello. Faena de gran fondo por el temple exquisito con la que lo cimentó, preciosista también y de valor para meterse entre los pitones. Dio la sensación de permitir a Torrijos ahondar en su buen concepto tras brindar la faena a su profesor y matador de toros Víctor Manuel Blázquez

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