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Entrevista | Moisés Marín Tenor

Moisés Marín, tenor: 'Tenemos que reflexionar sobre los prejuicios hacia la ópera contemporánea"

El tenor granadino Moisés Marín da vida al alcalde, uno de los personajes más relevantes de 'Enemigo del pueblo', la nueva ópera de Francisco Coll, que acaba de estrenar el Palau de les Arts

Desde que completó su formación en el Centre de Perfeccionament del Palau de les Arts, Marín se ha consolidado como una de las voces más versátiles de la lírica española

El tenor Moisés Marín.

El tenor Moisés Marín. / Naemi Ueta

Begoña Jorques

Begoña Jorques

València

¿Cómo es el personaje del alcalde?

Es un personaje muy complejo, lleno de una dicotomía entre el deber y el amor hacia su hermano. Como cualquier político, ha llegado al poder construyendo una imagen pública muy determinada, mostrando solo aquello que la gente quiere ver. En la trama, se enfrenta a un dilema moral: su hermano descubre que las aguas del balneario están contaminadas, y hacerlo público podría arruinar económicamente al pueblo. Por ello, el alcalde decide, en nombre del 'bien común', impedir que ese estudio salga a la luz. Se ve obligado a tomar una decisión que no desea: expulsar a su hermano y levantar un muro entre la razón científica de este y el bienestar público entendido en términos capitalistas, ya que el balneario es el motor económico del lugar. Está entre la espada y la pared: entre el amor fraternal y lo que cree que es mejor para el pueblo. Finalmente, con todo el dolor, opta por salvar al pueblo —y en el fondo, salvarse a sí mismo— a costa de convertir a su hermano en el enemigo del pueblo. Tanto el libreto de Ibsen como el enfoque escénico de Àlex Rigola profundizan en esa ambigüedad moral, desdibujando las líneas tradicionales entre los buenos y los malos.

¿Cómo definiría 'Enemigo del pueblo'?

Creo que 'El enemigo del pueblo' puede convertirse en un clásico del futuro. Tiene todos los ingredientes para ello: una temática absolutamente atemporal, basada en una obra maestra, con una adaptación de libreto fascinante y una música profundamente inspirada, en la que los personajes están magníficamente dibujados. Además, cuenta con una duración muy actual —en torno a una hora y media—, algo que conecta bien con los ritmos y hábitos del público de hoy, más acostumbrado a formatos cinematográficos o ágiles. A todo esto se suma un elemento musical muy original: Francisco Coll mezcla un tema tan reconocible como el pasodoble —especialmente cercano al público valenciano— con las vanguardias más punteras de la composición actual. Esta combinación nos lleva a los cantantes al límite, con una concepción rítmica trepidante y momentos de gran impacto. En definitiva, creo que estamos ante el nacimiento de un clásico contemporáneo.

¿Cómo es trabajar con Francisco Coll?

Trabajar con Francisco Coll es un auténtico privilegio. Lo hace todo muy fácil. Es plenamente consciente de la complejidad de su escritura, y en su doble faceta de compositor y director siempre está remando a favor de la obra, facilitándonos al máximo nuestro trabajo. Ha sido un apoyo constante durante todo el proceso: desde la fase de composición —en la que tuvimos algunos encuentros para comentar cuestiones de tesitura o de fraseo— hasta la dirección, en la que se ha mostrado siempre muy receptivo y proactivo, adaptándose a las necesidades de los cantantes con una gran sensibilidad artística.

Moisés Marín.

Moisés Marín. / Naemi Ueta

¿Hay prejuicios hacia la ópera del siglo XXI?

Desde luego que sí. Los clásicos —Mozart, Verdi, Wagner…— se han convertido en universales por muchos motivos, y su legado es incuestionable. Pero lo interesante sería preguntarse por qué existen esos prejuicios hacia la ópera contemporánea. Quizás se deba a que, en algún momento, parte de la creación del siglo XX y XXI se alejó del lenguaje que el público podía comprender de manera más inmediata. O tal vez sea que las modas y los hábitos de escucha han cambiado, y nuestro oído está hoy entrenado para otros sonidos y estructuras. En cualquier caso, es una cuestión que merece una reflexión profunda.

¿Qué supone volver a Les Arts después de ser alumno del Centre de Perfeccionament?

Para mí, volver a Les Arts es como volver a casa. Más que nacer, podría decir que me desarrollé artísticamente en el Centre de Perfeccionament. Mi estancia allí lo cambió todo: fue una etapa de formación y de trabajo muy intenso, en la que participé en todas las producciones posibles y aprendí las bases que han guiado mi carrera desde entonces. A partir de esa experiencia, he tenido la fortuna de trabajar habitualmente en los teatros más prestigiosos de España. Y cada vez que regreso a Les Arts, siento esa misma cercanía y gratitud hacia el lugar que me vio crecer. No se puede pedir más.

¿Cómo valora su paso por esta 'escuela' de Les Arts?

Mi paso por el Centre de Perfeccionament de Les Arts supuso un cambio de vida total. Durante los dos años que duró mi estancia intenté aprovechar al máximo cada minuto y cada recurso, consciente de la enorme oportunidad que suponía trabajar cerca de artistas consagrados como Mariela Devia, Gregory Kunde o Fabio Biondi. Guardo un recuerdo inmenso de aquel tiempo, que marcó un antes y un después en mi carrera. Fue el impulso que me permitió despegar profesionalmente y construir la estructura necesaria para desenvolverme como artista con criterio y solidez.

Moisés Marín con Àlex Rigola.

Moisés Marín con Àlex Rigola. / Miguel Lorenzo

¿Cuál es su repertorio favorito?

Mi repertorio favorito es muy amplio. Me atrae tanto el universo de Wagner y Strauss como el 'bel canto' más extremo y menos transitado, especialmente el Rossini serio o el Mozart más desconocido, donde las tramas adquieren una dimensión épica, como en 'Idomeneo' o 'La clemenza di Tito'. También me apasiona Britten y, en general, disfruto explorando distintos estilos y épocas. En realidad, me gusta todo aquello que me permita contar una historia con intensidad y profundidad.

¿Algún cantante referente?

Creo que, para cualquiera de mi generación, los conciertos míticos de los Tres Tenores Carreras, Domingo y Pavarotti— fueron referentes fundamentales durante la infancia, una verdadera iniciación al mundo de la ópera. Más adelante, señalaría a Gregory Kunde y Chris Merritt como referentes profesionales. Ambos representan una meta a la que aspirar, un modelo de excelencia y una inspiración por la magnitud de sus carreras.

¿Qué rol le gustaría debutar?

Me encantaría debutar como 'Otello' de Rossini; es un sueño personal. No suelo soñar demasiado con roles, pero hay dos o tres que realmente me ilusionan: 'Otello' de Rossini, 'Herodes' en 'Salomé', y también cualquiera de los tenores de la Tetralogía de Wagner, como Loge o Mime. Son papeles que me atraen por su intensidad y complejidad dramática.

Ensayo de 'Enemigo del pueblo'.

Ensayo de 'Enemigo del pueblo'. / Mikel Ponce

¿Qué otros proyectos tiene en la agenda?

Tras 'El enemigo del pueblo', me desplazo a Sevilla, al Teatro Maestranza, para interpretar 'Lucrezia Borgia'. Después tengo varios recitales en Granada, incluyendo uno muy especial dedicado a la figura de Granada como fuente de inspiración de compositores y poetas, en el que tendré el placer de compartir escenario con Rubén Fernández Aguirre. Más adelante, debutaré en checo con 'La novia vendida' de Smetana en el Teatro Real. Además, participaré en el estreno del 'War Requiem' de Britten. En definitiva, se perfila una temporada intensa y cargada de proyectos muy estimulantes.

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