Crónica social de València | @Fiteraworld
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Antes de ser madre, comprender a mi propia madre en ocasiones me resultaba extremadamente complicado...

Inmaculada Sobrino, María José García, Toti Duart, Carmen de Rosa y Paz Olmos. Sentadas, Laura Fitera y Gadea Fitera. / G. F.

Antes de ser madre, comprender a mi propia madre en ocasiones me resultaba extremadamente complicado. Hoy desde la madurez y la experiencia de haber sido madre de dos niños, puedo entender mejor la enorme complejidad de la situación que tenía mi madre en su tiempo, siendo a la vez madre de dos niñas y teniendo un puesto directivo de alta responsabilidad, como tenía ella, como directora de la Unidad Docente de Matronas de la Comunidad Valenciana.
Hoy estoy en una situación parecida, llevando adelante una empresa con casi 20 empleados y en colaboración con diez países europeos. No es fácil, todos sabemos que la conciliación es un mito, y mi agenda se complica casi más con extraescolares y partidos de baloncesto, que con videollamadas internacionales.
Juzgar es rápido, fácil, y cómodo, sobre todo si no has sido madre. Perorar sobre cómo se debe educar a los hijos, cuánto deben estar callados en un restaurante, o si debes dar pecho o biberón, son cuestiones de las que todo el mundo opina cuando no debería. Cuánto nos gusta meternos en la vida de los demás…
Pero a lo que vamos. Estaba en casa un día con mi madre Laura Fitera y hablábamos de varias mujeres que conocemos, amigas nuestras, y que nos parecen a su vez madres extraordinarias. Entonces, de repente, surgió la idea.
Pensamos que nos gustaría de alguna manera celebrar a esas mujeres extraordinarias, inteligentes, trabajadoras, y sobre todo, buenas madres, y por un día premiarlas por su labor y sacrificio (sí, la maternidad es sacrificio, sudor, trabajo y lágrimas, pero también mucha alegría y recompensa cuando vemos que nuestros esfuerzos educativos, el poner límites, convierten a nuestros hijos en personas de bien y de provecho)
Hicimos una lista de aquellas personas a las que nos gustaría invitar, y pensamos en un día en el que ellas fuesen las protagonistas, con un momento para el hedonismo, la belleza, y el auto cuidado. Para ello, nada como una tarde de chicas, con sesión de fotos, comida gourmet, peluquería, maquillaje, joyas de infarto y vestidos que parecían sacados de un catálogo de alta costura. Queríamos regalarles una tarde en que jugáramos a ser felices.
Maria José García y su hija Maria José Duart (Toti para los amigos), fueron las primeras en confirmar su asistencia. A mí me chifla Maria José madre porque es un mujer incombustible. Cada vez que la veo está sonriendo, siempre tomándose la vida con humor, con una actitud a prueba de bombas, y si puede ser cuajada de diamantes, mejor (di que si!) Pero que su alegre presencia no nos haga olvidar a la mujer emprendedora que hay detrás, y que junto a su marido Enrique Duart, levantó un imperio.
Su hija Toti es una madraza, preocupada de que sus hijos sean buenas personas, y que no hagan tonterías, sobre todo ahora que su hija mayor está entrando en una etapa tan complicada como es la adolescencia. Cuando la veo pienso en lo cercana que es con todos, y cómo se preocupa por su madre, a la que adora. Como ella, es empresaria, y tiene su propia empresa de mobiliario y decoración.
La siguiente en confirmar fue Paz Olmos, ex directora del Museo del Carmen de Valencia, una mujer tremendamente inteligente, perspicaz, y cariñosa que me encanta los abrazos y los besos que me da cuando me ve. Se que sabes Paz que el cariño es mutuo, pero te lo repito por aquí.
Después llegaron por último Carmen de Rosa e Inmaculada Sobrino. De Carmen, presidenta del Ateneo Mercantil de Valencia y con una brillante trayectoria en la administración valenciana, he hablado ya muchas veces, a este paso se va a convertir en una especie de madre putativa mía, de tanto que la veo y la quiero. Inmaculada Sobrino es la mujer del registrador mercantil Juan Carlos Ramón, y tiene un gusto en el vestir muy especial. No sé por qué pero es verla y pensar en una ninfa vestida de Missoni y Prada. Me encanta porque es una de esas mujeres echadas para adelante, que se apuntan a un bombardeo, tremendamente culta y original.
Teníamos ya las participantes, y ahora necesitábamos los mejores profesionales para poder llevar adelante el acontecimiento que teníamos en mente. Qué afortunadas nos hemos sentido mi madre yo a lo largo de este camino de preparación, con la maravillosa respuesta que nos han dado todos, que se han sumado con entusiasmo apoyando lo que les ha parecido un momento muy especial.
A la hora de elegir los vestidos lo tuvimos claro de inmediato, no podían ser de otro diseñador que de Miguel Llopis. Habíamos ido a ver su desfile en la última Mediterránea Fashion Week, y habíamos salido extasiadas. Hace unas creaciones dignas de cualquier baile europeo de alto copete, de portada de Vogue, de ·ojalá-poder-llevar-esto-todo-el-día-porque-me-siento-como-una-reina» (por cierto Miguel, ¡ahora a triunfar en Nueva York en febrero!)

Laura Fitera, Miguel Llopis y Gadea Fitera. / GF
Tuvo mucho ojo a la hora de adjudicar cada vestido a cada mujer, porque no era fácil. Qué divertido fue ver a todas estas mujeres con los ojos iluminados de entusiasmo y emoción. Miguel con gran acierto, consiguió que todas nos sintiéramos hermosas pero no disfrazadas, que era complicado con personalidades tan diferentes.
Maria José y Toti llevaron creaciones de su último desfile, con tejidos acoplados al cuerpo, capas de gasa, y diseños muy sexys. Carmen fue de negro, con un vestido asimétrico que le hacía unos hombros y un tipo estupendo. Inmaculada llevó un vestido rosa muy Jackie Kennedy, en rosa maravilloso con apliques de pedrería turquesa, que no podía estar más guapa y elegante.
Paz llevó un vestido negro y blanco, que estaba increíble con él, parecía una modelo de pasarela. Es alta y muy delgada y le silueteaba a la perfección su figura. Mi madre, con vestido asimétrico negro y una gran capa, era como ver a uno de los cisnes de Capote entrando por la puerta. Sé que es mi madre, pero que guapísima estaba (juzguen ustedes sino en las fotos)
Todo esto no habría sido posible, además, sin cinco personas más que se han volcado en el proyecto. La primera, el joyero Vicente Gracia, al que yo quiero muchísimo, y que tiene para mí las joyas más bonitas y especiales. No por nada lo han nombrado entre los diez mejores joyeros del mundo en varias ocasiones. Llegó a casa de mi madre cargado de joyas como si fuese un rey mago (por algo iba vestido como un gran Muftí), y nos dejó que cada una escogiésemos pendientes, anillos, collares, y pulseras. Fue muy difícil, era como si a Drácula lo llevas a un banco de sangre y le dices que de qué tipo la prefiere…
El peluquero Rafa Girbés ha conseguido que mi madre vuelva a creer en la magia de los cortes de pelo. Ella que tiene un pelo finísimo, como de bebe, y que siempre llevaba el pelo en un moñito porque lo tenía muy fino, gracias a un certero corte de Rafa se obró el milagro, y ahora va cual Carolina Herrera por el mundo. Que estupendas personas son él y su mujer Sandra.
Nos peinaron a todas según nuestros gustos, personalidad, y estilo, y estuvo durante toda la sesión pendiente de que no hubiese un pelo fuera de lugar. Esos peinados casaban a la perfección con los fantásticos maquillajes que nos hizo Hernán Meléndez, flamante ganador a mejor maquillador revelación nacional 2025, y que yo personalmente adoro el maquillaje que me hizo, muy dramático, muy francés, con la cara y los ojos muy neutros, y sólo el toque del eyeliner en los ojos y los labios rojos. Como Anne Hathaway en el ‘Diablo viste de Prada’, cuando va a Paris.
Hernán, por si fuera poco, fue además el artífice de las fotos que están ustedes viendo, que son maravillosas y nos tienen a todas como locas. Esas fotos se hicieron en uno de los salones de casa de mi madre, que decoró con unas guirnaldas de globos muy elegantes de mi querida Luz Beatriz Navarro de Confetti Party Boutique. Que buen gusto tienes Luz siempre en los montajes, para elegir el colorido más adecuado.
‘At last but not least’, mi banquero privado favorito, Jorge Blanquer Serna, se encargó de que no nos faltase ni de comer ni de beber. Ojo a esos sobaos pasiegos con crema de camembert y anchoas de Santoña, y las gambas crudas marinadas con una salsa cítrica que hizo el mismo. Es que ¿es para casarse con él o no?
De todo esto, mi madre y yo con lo que nos quedamos es con las caras de felicidad que íbamos viendo a cada una de ellas, conforme las peinaban, las maquillaban, enjoyaban y vestían. Mujeres que por una tarde se olvidaron de todo, y disfrutaron dejándose mimar y querer, que se vieron como modelos de alta costura bellas y empoderadas. Lo mejor sin duda para mí, es que por dentro son todavía mucho más guapas.
Gracias a todas y todos por una tarde de ensueño, y les aviso ya que habrá una próxima edición, pero esta vez con reconocidas empresarias valencianas (Mónica Duart y Esther Pastor calentar que salís). Mi madre y yo estamos decididas a que este espacio de Fiteraworld que refleja nuestro personal mundo, sirva también para reconocer a esas mujeres de la sociedad valenciana con voz propia, y que se merecen una tarde muy Fitera.
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