Critica musical
El disco español del año
El mejor disco de rock en castellano de 2025 es ‘Pequeños Calvarios’, de la banda valenciana Johnny B. Zero. Cortita y al pie.

La banda valenciana Johnny B. Zero. / Levante-EMV

El mejor disco de rock en castellano de 2025 es ‘Pequeños Calvarios’, de la banda valenciana Johnny B. Zero. Cortita y al pie. Y de ese burro no me bajan ni echándome una soga al cuello. Lo publicaron en formato digital el pasado 22 de octubre y debo de haberlo escuchado cien veces en cien situaciones diferentes: bailando con la aspiradora, cantándolo a media voz en el autobús, a todo trapo en el trabajo, dando pedales en el gimnasio, paseando hacia el bar más cercano, en su terraza bebiéndome unas cervezas, afeitándome y debajo de la ducha. Con los auriculares, con el altavocito sumergible o a través de los bafles, cada escucha me ofrece algo nuevo con lo que dejarme boquiabierto. Es como si Santiago Auserón se hubiera puesto al frente de Radiohead para reinterpretar el ‘Abbey Road’ de los Beatles. Una obra maestra.
Hace justo dos años les contaba aquí mismo que la banda había iniciado una nueva aventura. Un cambio de rumbo con la brújula apuntando hacia la promesa del auto encuentro a través de las rutas de la exploración sonora. Y vaya si lo han conseguido. Su sonido actual emana directamente de aquel ‘No me gusta el rock and roll’, pero vibra de una manera firme, insolente y novedosa. Han firmado un artefacto original, contemporáneo, ambicioso y divertido que navega entre la modernidad y el clasicismo de manera natural y fluida. Llamo a Juanma Pastor para darle la enhorabuena y las gracias por los buenos ratos que me está haciendo pasar.
«Es mi mejor trabajo hasta la fecha. Hemos grabado un disco en el que reside todo nuestro carácter como banda, emotivo y sentimental, con influencias muy dispares, sin prejuicios ni ataduras. En nuestro elepé anterior existía una sensación belicosa, de ir a la contra, de disgusto. En ‘Pequeños Calvarios’ hay una épica cotidiana que se convierte en un canto a la dignidad, al amor del día a día, a las relaciones personales. Hay amor, sexo, altibajos emotivos y preocupación relacional», explica Pastor.
Y eso lo convierte en algo potente y hermoso, con un extraño equilibrio que, desde el filo de una navaja emocional, es capaz de dejarte en trance durante minutos pero también de ponerte a correr calle abajo gritando tu propia vitalidad. Juanma continúa con el castellano como lengua vehicular y canta como nunca, desplegando registros muy variados, enseñoreándose de cada inflexión, interpretando un nuevo papel: el de contador de historias capaz de encontrar la belleza en cada frase, en cada coma, en cada respiración, como si el texto fuera una continuación de su propia vida.
Musicalmente es embriagador. Las composiciones son tan sólidas que funcionan tan sólo con una guitarra acústica (el habitual control de calidad para Juanma, virtuoso de las seis cuerdas) pero se benefician enormemente de las texturas, requiebros y adornos en forma de pedales, filtros, teclados, voces, sintes y programaciones. Un ensamblaje perfecto y monumental que te vuela la cabeza desde las percusiones mestizas y el bajo robusto de ‘Número 3’ hasta el lamento ultramelódico de ‘Fiasco en el baile’, compuesta con los desastres provocados por la dana de 2024 muy presentes.
Hermoso, arriesgado y sincero
La presentación de la criatura será el próximo 22 de noviembre en la sala 16 Toneladas. «Sonamos de una manera increíble, como una locomotora. Se trata de un disco compuesto y grabado para tocar en directo, a todo volumen, por su poso de rock clásico y con la formación actual en formato de power trío, con Pablo Pérez y Mario Garrido. Tiene mucho carácter, es desafiante y, aunque sus melodías son muy pop, visita lugares oscuros como el post-rock, la psicodelia y el blues primigenio».
Además de trabajar en el disco y los videoclips que han acompañado a sus canciones de adelanto a lo largo de este año, Juanma ha tenido tiempo de componer la banda sonora original de la recién estrenada película ‘Pequeños Calvarios’, dirigida por Javier Polo. «Una partitura de 44 minutos instrumentales que comparte ADN melódico y armónico con muchas de las piezas de nuestro nuevo álbum», señala a la vez que subraya que la trepidante canción homónima está nominada al Premio Lola Gaos a la Mejor Canción Original.
Últimamente no sobran las oportunidades para escuchar un disco con las emociones tan arriba, tan hermoso, tan arriesgado y tan sincero. Tan reflexivo y tan vital a la vez. Tan lleno de poesía como de oscuridad y tan desbordante de arte, en un mundo que lleva años poseído por la ingeniería (también en lo musical), que es capaz de convertir nuestros pequeños calvarios en éxtasis monumentales.n
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