Critica musical
John Eliot Gardiner impone criterio

Sir John Eliot Gardiner / ©Miguel Lorenzo Les Arts

La espectacular temporada sinfónica de la Orquestra de la Comunitat Valenciana ha cumplido con una de sus citas más esperadas: el debut en su podio de John Eliot Gardiner (1943), quien ha recalado en el Palau de les Arts con un programa romántico que aunaba dos sinfonías tan sugestivas como la lírica Sexta de Dvořák y la rotunda y “triunfal” Quinta de Sibelius. El maestro inglés, figura fetiche de la música durante el último medio siglo, mantiene a sus 82 años el vigor y dinamismo de siempre.
También esa manera de dirigir objetiva y rigurosa, más preocupada en la estratificación de sonoridades y dinámicas, en el equilibrio entre armonías y melodías, que en la fascinación efusiva. Ello marcó las versiones de estas dos páginas próximos y disímiles a un tiempo. Del lirismo enraizado en el mejor Brahms que subyace en la sinfonía de Dvořák, al romanticismo personalizado, tardío y expansivo de Sibelius. Contundente y sin margen para la vacilación o la alternativa, con tempi vivos y ajenos a cualquier senectud, Gardiner impone criterio con un gesto más efectivo y claro que bello o inspirador. Todo lo marca y todo lo señala con precisión de orfebre. Impone autoridad y, sobre todo, determinación y certidumbre. Como si la interpretación no pudiera ser de otra manera. Excepcional el modo en que arbitró las tensiones y distensiones en la sinfonía de Sibelius.

Sir John Eliot Gardiner / ©Miguel Lorenzo Les Arts
Más que por magia o sugestión, la energética actuación de Gardiner con los profesores valencianos -era la primera vez en su vida que se ponía al frente de una orquesta española- ha brillado por la formidable respuesta instrumental que ha obtenido de una formación toda la noche brillante y virtuosa. Desde los tenues compases iniciales que abren la sinfonía de Dvořák, a los cinco certeros y espaciados acordes que cierran la de Sibelius, todo fue un festín sinfónico, pleno de energía y cualidades instrumentales.
A destacar solos de tan primerísimo rango como los del afinadísimo flautín, el fagot en el primer movimiento de Sibelius, el oboe, flauta, un timbalero de excepción o los metales, claros, brillantes, de sonido redondo y empastado, tanto como el de una cuerda -liderada por el concertino Gjorgi Dimcevski- cuya palmaria calidad es referencia en el sinfonismo español de hoy y de siempre. A todos levantó a saludar, casi uno a uno, un Gardiner que al final del concierto, durante las varias salidas a saludar, no ocultaba su satisfacción con la respuesta de una orquesta a la que -por lo visto y oído- volverá más pronto que tarde.
Naturalmente, orquesta y Gardiner encontraron al final del concierto la respuesta entusiasta de un público encantado: con la presencia en el podio del veterano maestro, desde luego, pero sobre todo por el derroche de excelencias con que unos y otro hicieron realidad estas sinfonías representativas de dos de los máximos sinfonistas de la historia.
Quienes quieran seguir disfrutando del mejor sinfonismo en el marco de esta nutrida temporada de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, podrán hacerlo en otras dos citas de campanillas, los próximos 18 y 20 de noviembre, cuando Daniele Gatti retorne al podio de la OCV para dirigir las cuatro sinfonías de Brahms. Guindas de una programación (¡sin programas de mano!) en la que también figuran batutas invitadas tan eminentes como las de Fabio Luisi, Cornelius Meister, Philippe Jordan, Dima Slobodeniouk, el valenciano Gustavo Gimeno o, por supuesto, la del director titular, Mark Elder. ¡Para no perdérselo!
ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. John Eliot Gardiner (director). Programa: Obras de Dvořák (Sexta sinfonía) y Sibelius (Quinta sinfonía). Lugar: Palau de les Arts (Auditori). Entrada: Alrededor de 1.200. Fecha: Miércoles, 12 noviembre 2025.
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