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Crítica

55 mejores 2025, más sorpresas que nunca

Quique Dacosta sigue liderando la cocina valenciana, pero Ricard Camarena merece la visibilidad del primer puesto del Ranking

Levante EMV publica su anual 55 Restaurantes con gran sorpresa en el pódium

Bea Carrascosa

Santos Ruiz

Santos Ruiz

València

Hoy sale a la venta la guía de los 55 mejores restaurantes de la Comunitat Valenciana. Una publicación que pretende poner el centro de atención en la excelencia, fomentar la competitividad para elevar progresivamente el nivel del sector. Después de 9 ediciones, esta es la primera vez que Quique Dacosta no encabeza el ranking. Tal y como se anunció en la gala del año pasado, Quique Dacosta abandona el Ranking con todos los honores. Ha liderado (y sigue liderando) la cocina valenciana, puso esta Comunitat en el centro de atención de la crítica nacional a finales de los 90 y  desde entonces no ha parado de reinvidicar el territorio y a sus compañeros. No tiene sentido seguir evaluando a quien ya lo ha demostrado todo, a quien ha sumado tanto valor a lo largo de su trayectoria y se ha convertido en un icono de nuestra gastronomía.  Inaugura una nueva sección que llamaremos Patrimonio Gastronómico Valenciano. Un nuevo listado en el que se suman restaurantes que, tras una larga trayectoria, constituyen un pilar sobre el que se edifica el ideario de la gastronomía valenciana. El próximo año, La Finca se sumará a Quique Dacosta Restaurante en este nuevo apartado.

Con Quique fuera de concurso, Ricard Camarena pasa a liderar este Ranking. Merece esa visibilidad. Anda construyendo una cocina muy bien vertebrada. Parte de las verduras para desarrollar, no sólo recetas, sino también conceptos. Su nueva cocina líquida está llamada a generar un nueva escuela y sus caldos y salsas tienen ese sello personal que es reconocible para cualquier aficionado. Las sorpresas de este año no están pues en el número 1, que parece incuestionable, sino más abajo. En los movimientos que hay hacia arriba y hacia abajo entre los 10 primeros (alguno de ellos verdaderamente inesperados), y también en la ausencia de algunos restaurantes con estrella michelín que no tienen cabida en el ranking. Esta guía, ni ninguna, debe premiar los restaurantes en función de las ambiciones de sus dueños. Da igual lo elegante que sea la sala, el dinero invertido en vajillas y cristalería o la potente agencia de comunicación que haya detrás de ellos si, una vez sentado en la mesa, la propuesta gastronómica te deja indiferente. Si las técnicas, los recursos y las presentaciones nos suenan a chistes mil veces contados. Si los bocados no emocionan o la experiencia pasa sin dejarnos un recuerdo que perdure en la memoria. Por el contrario, el ranking quiere poner en valor esa otra gastronomía que, sin llamar la atención, sin impostar un solo gesto, pone en cada cliente una sonrisa de felicidad. Restaurante de producto o con una cocina de mercado bien hecha merecen tanto protagonismo como el más creativo de los restaurantes.

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