Los arqueólogos advierten del mal estado de los yacimientos medievales del Centre del Carme
El Consorci ha iniciado el proyecto para restaurar y consolidar la casa y el arrabal islámicos tras detectar humedades, desprendimientos, grietas y suciedad

Restos de la vivienda medieval de época islámica donde se han encontrado humedades y descomposición en los muros. / L-EMV

El antiguo convento del Carme ha sobrevivido en sus más de 700 años de historia a numerosos avatares, lo que permite al visitante viajar incluso a los siglos anteriores a su fundación. En una sala situada junto al claustro renacentista pueden contemplarse restos arqueológicos del arrabal musulmán -entre ellos una calle con sus canales de alcantarillado en su emplazamiento original-, que fueron descubiertos en 1994. Y en 2009, una de las fases de restauración del Centre del Carme sacaron a la luz una casa árabe con un habitáculo completo, con todas las paredes, y otras construcciones añadidas como un pozo.
Pero solo con sobrevivir no basta y la Generalitat ha tenido que incluir en el proyecto de reforma de la sala Ferreres Goerlich una intervención para afrontar el “mal estado” en el que se encuentran los restos arqueológicos del Centre del Carme. Tal como señalan fuentes del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, que gestiona este espacio histórico y cultural, la actual dirección del Centre del Carme pidió hace un año a la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat que realizase un informe sobre el estado de los yacimientos arqueológicos al haberse detectado a través de las “ventanas arqueológicas” evidentes muestras de su deterioro por carencias en su mantenimiento desde hace años.
Temperatura y humedad inadecuadas
Este periódico ha tenido acceso al informe presentado por los arqueólogos en el que se confirma el deficiente estado de los restos medievales islámicos y cristianos por la presencia de humedades, filtraciones, restos animales, grietas, escombros e incluso basura del siglo XXI.
Así, tal como advierten los expertos, debido a una temperatura y humedad inadecuadas, las paredes y el pozo de los restos arqueológicos de la vivienda medieval muestran un característico tono verde y manchas oscuras de líquenes y mohos. Los arqueólogos también han detectado una capa blanquecina de sales producto de la condensación, al precipitarse gotas de agua desde la ventana de cristal hasta el suelo de losetas, que oculta detalles geométricos y colores. Además, se aprecian en su base abundantes restos caídos por la descomposición de los muros, en constante erosión, que han afectado a los revestimientos, y grietas, al menos dos de ellas de importancia.
En este recinto se han instalado calefactores portátiles con la intención de paliar la condensación y los cables de suministro eléctrico corren visibles por la superficie en los márgenes del yacimiento. Al fondo del recinto subterráneo, en una pared, los arqueólogos han encontrado también la salida de una canalización moderna -al parecer, de plástico-, que no se sabe si está sellada o si comunica con la superficie, además de una importante presencia de arácnidos.

Calle del arrabal medieval. / L-EMV
Plagas y desperdicios en el arrabal
En cuanto a los restos de la calle del arrabal que se observan desde su ventana arqueológica, el informe subraya que se ha detectado allí la presencia de plagas y desperdicios y existe un boquete abierto en el techo con filtración de aguas. Aun así, los niveles de humedad y temperatura son “más soportables” que en el yacimiento de la vivienda medieval y con un grado de afectación sobre las estructuras más moderado.
Eso sí, al extenderse la ventilación de este yacimiento hasta un corredor de uso habitual por el personal del Centre del Carme, en su superficie los arqueólogos han encontrado tapones y pequeñas bolsas de plástico, restos de bridas, un fragmento de cajetilla de tabaco y “restos con apariencia de deposiciones de insectos, u otro tipo de plagas”.
Además, en el muro norte de este yacimiento los arqueólogos han encontrado una filtración con una “abertura traumática” en el techo -de hecho, el informe advierte de la presencia de cubos “para contener una hemorragia de agua”-, y a través del boquete superior queda a la vista el cableado y la canalización. Se observa alguna grieta en el suelo que a priori no parece importante, pero se debería valorar.
“Como resultado de la inspección realizada, se ha detectado que existe afectación sobre los restos arqueológicos y son necesarias actuaciones para restaurar los daños observados y prevenir su reaparición”, concluye el informe.

Capa salina por la humedad. / L-EMV
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