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CONCIERTOS

Valerie June, cantante y optimista radical: "No soy una persona feliz por naturaleza, así que practico la alegría activamente"

La cantante de Tennessee llega este martes a Madrid dentro de la gira española con la que está presentando su último álbum, otro recetario de música de raíces americana con el que mantener el ánimo alto

La cantante Valerie June está estos días de gira por España.

La cantante Valerie June está estos días de gira por España. / Cedida

Madrid

Igual que hay libros de autoayuda y coach emocionales, podríamos decir que Valerie June es su equivalente musical. Casi todo en su vida, y particularmente en sus canciones, parece dirigido a elevar los espíritus, el suyo y los de su público. Un recetario de fórmulas felices y de inyecciones de energía para que la vida parezca algo más resplandeciente. Su último disco, Owls, Omens and Oracles, se abre con una canción, Joy, Joy (Alegría, alegría), en la que la artista de Tennessee canta cosas como "hay una luz que puedes encontrar / si te tomas el tiempo necesario" o "encontrarás esa alegría, alegría en tu alma". Es el complicado mensaje de la autoayuda: ese que dice que, si estamos mal, es un poco porque queremos, o porque no nos esforzamos lo suficiente en salir del bache.

Al menos, la cantante admite que en su caso la felicidad no viene de serie. Normalmente sus mañanas arrancan con el ánimo por los suelos, y no queda otra que remontar. "Me digo: 'Vale, empezamos abajo; ¿dónde vamos a terminar? ¡Arriba!'" Cuenta que todos los días sale un rato a caminar o a correr, y mientras lo hace repite mantras y oraciones con las que intenta comunicarse con la naturaleza y con su propio espíritu. "No soy una persona feliz ni especialmente animada por naturaleza, así que practico la alegría activamente", admite.

Convivir con la diabetes y otras dolencias crónicas no se lo pone fácil, aunque por otra parte reconozca que, en casi todo lo demás, pareja, hogar, amigos o una familia extensa y bien avenida, todo vaya razonablemente bien. Pero poner las noticias, por ejemplo, no es algo que ayude a estar precisamente bien. Por eso dice que "como artista, intento ayudar a que la gente vea otra cosa y a cambiar su energía para que no se queden atrapados en lo que va mal".

Esa música energizante, esa positividad radical que vende su filosofía, están estos días de gira por España con paradas que han pasado por Barcelona y Valencia, y que llegan estos días a Madrid (18), Bilbao (19) y Santiago de Compostela (20). Su sonido bascula entre diferentes ramificaciones de la música de raíces, del folk al country, al blues o al bluegrass, aunque un espíritu más soul y un toque pop sazonen la fórmula. Desde que salió su último álbum en primavera, ha publicado dos singles: en Maybellene, versión del hit de Chuck Berry, arranca gospeliana y se sube a un animado rythm'n'blues cantando en clave totalmente country; en Running and Searching, un tema de sonido más pop, vuelve a una de sus ideas-fuerza: la de que podemos aprovechar los reveses de la vida para aprender y ser más fuertes en el futuro.

Yoga, poesía y libros infantiles

Después de escucharla no sorprende que June sea también instructora de yoga y de mindfulness. Se acabó de formar durante la pandemia, y ya ha dirigido talleres en retiros como el Omega Center del estado de Nueva York, no muy lejos de donde vive, o en el mexicano Rancho la Puerta. Toda su vida parece orientada al bienestar, propio y ajeno. "Creo que la manera de afinar el espíritu es yendo a ciertos lugares y rodeándonos de gente interesada en crear un mundo más bello. No estamos solos. Nadie a mi alrededor quiere vivir en un mundo lleno de guerras y problemas. Todos queremos avanzar hacia un lugar mejor", dice convencida.

Valerie June, una artista de estética siempre estudiada.

Valerie June, una artista de estética siempre estudiada. / Cedida

Su estética visual, tan reconocible como su particularísima voz, forma parte de ese mismo acto de resistencia luminosa. Es frecuente verla con ropa de colores exuberantes y peinados casi escultóricos. Para ella, la moda y el arte, los objetos cotidianos que la rodean, son también herramientas para transformar el día. "Una taza de té, un cuaderno de cierto color, usar un lápiz del nº 2 que te da más alegría que un rotulador... Son pequeñas cosas que suman. Si el azul te levanta el ánimo y te levantaste deprimida, ponte azul. Si al día siguiente es el verde, vístete de verde", dice. Entre quienes le inspiran cita a Bowie, a T. Rex o a Sabrina Carpenter, referencias del pasado y actuales que combina sin demasiadas jerarquías, igual que hace con los géneros musicales.

Pero si algo caracteriza a Valerie June es su permanente impulso creativo. Además de componer y cantar, escribe poesía y libros infantiles, medita, dibuja y hasta es ducha con la jardinería. Qué hacer en cada momento es algo que decide en base a su estado de ánimo. "Más que ser música o poeta -las actividades por las que es un personaje público-, lo principal es el acto de crear", explica. Para ella, todos podemos ser creadores, porque la vida ya es en sí una obra en curso. Lo importante es hacer siempre lo que salga de manera natural, sin obligarse a nada. Lo mismo que le pasa a ella con sus canciones. "Algunas llegan de golpe y otras tardan tres, cinco años. No hay que forzarlo".

Un hogar musical y una iglesia

Su relación con la música empezó en casa, de manera casi inevitable. Su padre era promotor de conciertos y la música estaba siempre presente en la familia. "Era como Sonrisas y lágrimas", recuerda divertida. En una iglesia muy particular aprendió a usar la voz. "No había coro ni instrumentos: solo voces. Todo el que entraba por la puerta, supiera cantar o no, cantaba. Todos teníamos que usar la voz", recuerda. 500 personas cantando juntas, profesionales y no profesionales, niños y abuelas mezclando timbres. Allí cultivó una voz difícil de clasificar. "No sueno como nadie", dice con orgullo y con bastante razón. Entre sus influencias cita a Whitney Houston, a Tracy Chapman, a Pink Floyd o a Bob Marley. El "country de la radio", el rock clásico o el soul. Cuando a su alrededor sus hermanos o amigos se decantaban por algún estilo, el country o el hip hop por ejemplo, a ella ya le decían que le gustaba todo. Luego incorporaría la guitarra como su instrumento de referencia.

Sus inicios no fueron sencillos. Su primera banda, Bella Sun, la montó en Memphis con apenas 19 años con el músico Michael Joyner, con el que se acababa de casar. Un par de años después se divorciaron y el grupo se fue al traste. Ya en solitario, tuvo que autoeditarse sus dos primeros discos. No fue hasta el tercero, Pushin' Against a Stone, coproducido por el miembro de The Black Keys Dan Auerbach, cuando comenzó a hacerse un nombre y a recibir alabanzas de la críticia. Bob Dylan dijo de ella que era una de las artistas a la que había que seguir la pista, y Norah Jones es una amiga de confianza con la que ha colaborado en diferentes ocasiones.

Este último Owls, Omens and Oracles que sirve de excusa para esta gira es un recetario contra el pesimismo y la sociedad ensimismada con las pantallas que transmite esas buenas vibraciones que la cantante siempre ha dicho buscar. Un surtido que combina temas más festivos con otros más intimistas, como la hermosa Trust the Path, pero siempre con su voz como protagonista absoluta, una voz que a menudo duplica en el estudio generando un efecto casi de coro, y que durante la entrevista ya suena extremadamente cantarina con su marcado acento sureño. A sus conciertos en España no puede traerse a la orquesta que la acompaña en algunas de las canciones del álbum, así que son solo cuatro músicos los que se suben al escenario. Bromea cuando dice que "¡quizá algún día me invitéis a cantar con una sinfónica en España!", pero por ahora, asegura, "vamos a rockear".

Aunque se conoce su apoyo al movimiento Black Lives Matter y a iniciativas como las de empujar a la gente votar en un país, el suyo, en el que hacerlo supone un esfuerzo y luchar contra diferentes barreras, no hay mucha política en su música ni en su dicurso. Cuando se le pregunta por Trump, se limita a decir que no sabe muy bien lo que está pasando con su país, pero asegura que su visión es "seguir adelante como mis ancestros, como Mavis Staples, como Willie Nelson". La fidelidad a las propias convicciones, dice, no puede depender del presidente de turno ni de los vaivenes en la opinión pública. "Uno tiene que permanecer fiel a lo que cree, y continuar compartiéndolo con la gente".

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