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El futuro museo de Sorolla, pendiente de recursos, prisas y la sucesión de Mazón

El plazo para presentar los proyectos de reforma del Palacio de las Comunicaciones ha expirado este martes sin que los tribunales se hayan pronunciado aún sobre su validez, mientras sigue sin firmarse el contrato para trasladar las pinturas de la Hispanic Society a València

Carlos Mazón y Guillaume Kientz firman el acuerdo marco entre la Generalitat y la Hispanic Society ante Blanca Pons-Sorolla.

Carlos Mazón y Guillaume Kientz firman el acuerdo marco entre la Generalitat y la Hispanic Society ante Blanca Pons-Sorolla. / Miguel Ángel Montesinos

Voro Contreras

Voro Contreras

València

Este martes ha expirado el plazo para presentar los proyectos candidatos a reformar el Palacio de las Comunicaciones de València, futura sede del centro expositivo impulsado por la Generalitat y la Hispanic Society of America (HSA) dedicado a Joaquín Sorolla. Hasta el día 20, cuando se abran las plicas, no se conocerá cuántos ni cuáles son los profesionales que optan a redactar este proyecto que, según lo anunciado por el gobierno valenciano, debería estar ejecutado antes de que termine 2026 o, como muy tarde, principios de 2027.

El gobierno autonómico ha cifrado en 17,1 millones de euros el coste de transformar la antigua sede de Correos en un centro expositivo, más los 1,15 millones anuales que tendrá que abonar a la HSA durante un periodo de al menos cuatro años más otro cuatro renovables por el préstamo de los "sorolla". Pero sobre esta actuación planea la sombra del recurso presentado a finales de octubre por el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunitat Valenciana (COACV), que considera desproporcionado e injusto que el concurso priorice la reducción de plazos por encima de la calidad arquitectónica.

Recurso pendiente de resolver

Fue la propia Generalitat la que defendió en su día la conveniencia de agilizar al máximo las obras de rehabilitación del antiguo edificio de Correos y, por ello, incluyó en el contrato una cláusula que valora la mejora del plazo de redacción de la documentación técnica mediante la reducción de los plazos parciales, "sin que ello implique una merma en la calidad, el contenido o los entregables exigidos en los pliegos".

Sin embargo, los arquitectos sostienen que los plazos fijados en la licitación son insuficientes e irracionales dada la complejidad del proyecto, y denuncian además que el procedimiento limita la competencia entre profesionales y fija un precio que no se ajusta a los honorarios. También afirman que, tratándose de un inmueble patrimonial como la antigua sede de Correos en València, la Generalitat debería haber convocado un concurso de proyectos con jurado, y no un procedimiento abierto.

Según han confirmado a Levante-EMV fuentes del COACV, el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) inició la instrucción el pasado 11 de noviembre, pero este —fecha en la que concluía la presentación de propuestas— todavía no se había pronunciado. Según el Colegio, ello no impide que, si el tribunal estima sus alegaciones, la adjudicación de este contrato de redacción de proyecto, valorado en cerca de dos millones de euros, quede paralizada y se retrase la puesta en marcha del futuro centro expositivo.

Sin noticias del contrato de préstamo

Pero la sombra del recurso no es la única que sobrevuela el proyecto cultural estrella de la Generalitat en esta legislatura. Aunque el pasado julio el “president” Carlos Mazón y el director de la HSA, Guillaume Kientz, firmaron en el Palau de la Generalitat el acuerdo marco para crear el nuevo espacio museístico, a día de hoy todavía no ha llegado a València ninguna de las pinturas de Sorolla que han de exhibirse en el Palacio de las Comunicaciones. Algunas, además, deben pasar antes por el Institut Valencià de Conservació i Restauració (IVCR+i) para garantizar su correcta exposición.

Y para que las más de 230 obras que integrarán el nuevo espacio viajen de Nueva York a València, el gobierno valenciano y la HSA deben firmar primero el contrato de préstamo. Aunque nunca se fijó una fecha concreta para su firma, las partes esperaban haberlo cerrado el pasado mes octubre. No ha sido así.

Por el momento, los cuadros y bocetos están inventariados, pero el contrato sigue sin firmarse y, hasta que las primeras piezas no lleguen a València, la Generalitat no empezará a abonar a la Hispanic los 1,15 millones de euros anuales de cuota por la cesión. Y es evidente que la entidad prestataria tiene cierta prisa por empezar a recibir ese dinero. Aunque la Hispanic asegura haber equilibrado su presupuesto tras años difíciles, sigue buscando ingresos para mantener y operar su histórico edificio de Manhattan, como evidencia la reciente subasta de varias de sus pinturas en la que obtuvieron unos dos millones de dólares.

En una entrevista con este periódico tras la firma del acuerdo, Guillaume Kientz recordó que la apertura de esta subsede en València es la actuación más relevante de una “estrategia global”, que baraja otros proyectos similares en Miami o Los Ángeles. De hecho, hace unos días se anunció que el nuevo centro expositivo de las Atarazanas de Sevilla contará también con una muestra temporal de obras de la entidad estadounidense.

María José Catalá y Blanca Pons-Sorolla en la sede de la Hispanic Society.

María José Catalá y Blanca Pons-Sorolla en la sede de la Hispanic Society. / Europa Press

Y sin Mazón como valedor del proyecto

Por ahora no parece haber inquietud, pero desde Nueva York seguro que han empezado a observar con cautela lo que ocurre en València. Pese a las dudas por el recurso y el retraso en la firma del préstamo, la HSA mantiene su confianza en el proyecto, o por lo menos eso demostraron sus responsables durante la visita entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre de la secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, y de la alcaldesa de València, María José Catalá, a su sede en Manhattan.

Quien también tenía previsto sumarse a ese viaje era el “president” Carlos Mazón, principal valedor político del centro expositivo de Sorolla en el Palacio de las Comunicaciones. De hecho, es Presidencia, y no la conselleria de Cultura, la que negocia con la HSA desde hace dos años y la que impulsa la iniciativa. Pero ese fin de semana lo pasó Mazón valorando su posible dimisión por la gestión de la dana y ahora apenas le quedan apenas unos días al frente del gobierno autonómico. Así, está por ver si las prioridades de su más que probable sucesor, Juan Francisco Pérez Llorca, respecto a este proyecto, serán las mismas. Quizá uno de sus primeros actos como "president" sea la firma del préstamo de los "sorolla". O quizá ahora mismo no esté pensando precisamente en eso.

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