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Música

Radiografía al pasodoble más icónico de España: Cómo Texidor viralizó su 'Amparito Roca'

Àngel dels Reis Valero García recopila la vida y obra del maestro Jaume Texidor, autor del pasodoble más laureado y reproducido del cancionero español. La joven, amiga de su hija, vivió ajena al éxito de esta canción que se distribuyó a todas las bandas de los regimientos militares de principios de siglo XX y ha perdurado hasta nuestros días

Jaume Teixidor, compositor del pasodoble 'Amparito Roca', y Amparo Roca, la amiga de su hija que le dio nombre a la melodía.

Jaume Teixidor, compositor del pasodoble 'Amparito Roca', y Amparo Roca, la amiga de su hija que le dio nombre a la melodía. / A.V.G.

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Hay giros incomprensibles en la vida que suceden sin avisar. Cuando el maestro Jaume Texidor decidió nombrar como 'Amparito Roca' uno de los cientos de pasodobles que compuso durante su estancia en Carlet, aquella joven, amiga de su hija María Teresa, jamás pensó que su nombre daría la vuelta al mundo y se colaría en la historia de la música popular. Fue una anécdota, porque aquella joven, hija de una familia aburguesada, continuó con su vida al margen de esta canción; se casó con un empresario de la naranja de Guadassuar, montó una boutique de ropa y formó una familia que ha preservado su legado y sobre todo, su nombre, el que ha viajado por los repertorios de bandas de música de los cinco continentes.

Este pasodoble y el nombre que el maestro Texidor le dio es una anécdota de repercusión internacional. Lo explica Àngel dels Reis Valero García, autor del libro 'Amparito Roca. El pasdoble del mestre Texidor', editado por Alfos El Magànim y presentado este viernes como una recopilación de vida y obra del compositor catalán que fue adoptado por Carlet y Manises, donde despegó como compositor estrella, hasta que se marchó a Barakaldo. Valero García es claro: "No es una vida como la de Joaquín Rodrigo, pero su obra es tan prolífica que sus descendientes siguen percibiendo los derechos de autor de todas sus canciones".

Las portadas de Amparito Roca y de una de las ediciones anuales que hacía de 'Alegrías', donde incluía composiciones de todos los géneros.

Las portadas de Amparito Roca y de una de las ediciones anuales que hacía de 'Alegrías', donde incluía composiciones de todos los géneros. / A.V.G.

'Amparito Roca' se estrenó el 11 de septiembre de 1925 en el teatro El Siglo de Carlet y este año se ha celebrado su centenario. Todo un año de actividades, homenajes y ahora también un libro que explique la repercusión y trascendencia que tuvo esta obra para el imaginario musical. Primero fue en València, luego en España y después en el resto del mundo. "En 1926, solo un año después de estrenarse, ya formó parte del repertorio del Certamen de Bandas de València, pero es que hay pruebas de que en 1927 se tocó en el Malecón de La Habana y en Nueva York", explica el autor.

El viernes, durante la presentación oficial del libro, se anunció que la Diputación de València trabajará para declarar esta canción como ‘Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Provincia’.

Un 'hit' internacional

¿Cómo puede una canción dar la vuelta al mundo en un mundo casi primitivo? "Porque es una melodía genial, lo hubiera sido hace 2.000 años y lo es ahora, como el Concierto de Aranjuez", dice. Es de esas canciones que se reconoce al instante, pero no trasciende el autor, ni siquiera a veces el nombre de la canción. De hecho, tal como subraya Valero García, "el centenario ha servido para que hasta los propios vecinos y vecinas de Carlet fueran conscientes de esta trascendencia, de que la canción lleva el nombre de una histórica vecina que incluso yo conocí de pequeño, porque murió en los 90".

De hecho, la familia de Amparito Roca conserva un piano que les regaló Jaume Texidor cuando dejó Carlet. Fue un paso más dentro de una carrera en la música que comenzó en Barcelona, en una banda de música local para ganar algo de dinero. De ahí fue destinado al Regimiento de Navarra y fue escalando hasta llegar a la de Melilla, donde comenzó a componer, y de allí al municipio de la Ribera, atraído -no hay pruebas fehacientes- por la cultura musical que emanaba desde València. Allí pasó dos años hasta que se acercó más a València trasladándose a Manises.

Fue cuando obtuvo la plaza de director de la Banda Municipal de Barakaldo, en Bilbao, cuando abandonó la provincia y dejó algunos de sus enseres, como este piano, en casa de amigos y conocidos, de ahí que los Roca aún conserven este instrumento.

Un emotivo reencuentro

De forma paralela al libro, el autor también está trabajando como coordinador de un documental que también ha impulsado la Diputación de València y que dirige Juli Esteve. Para esta pieza, García Valero logró una imagen más que potente. El tataranieto de Texidor, Lander, visitó Madrid para asistir al festival de los Veranos de la Villa que organiza la capital y que dirige el propio autor. Así que, le propuso quedar con la bisnieta de Amparito Roca, que trabaja en Madrid. Quedaron en la Sociedad de Autores y se hicieron una fotografía histórica en un encuentro que quedó inmortalizado también en el documental.

Lander, el tataranieto de Jaume Teixidor, junto a Àngel dels Reis Valero Garcia

Lander, el tataranieto de Jaume Texidor, junto a Àngel dels Reis Valero Garcia / L-EMV

Tal como explica Valero García, hay un momento clave en su carrera: decidir que no solo iba a componer las melodías, sino que también las editaría, lo que cambió por completo su futuro, porque tenía el control del recorrido musical de sus piezas. Fueron miles. Se calcula que junto a su hija María Teresa compuso más de 600. "Era una paridor de melodías, de todo tipo: militares, procesionales, marchas fúnebres, lo que fuera...", explica el autor.

Añade, además, otro dato curioso: su creación musical era tan amplia que, como 'Amparito Roca', usó más de 30 nombres de mujeres en sus canciones, muestra del elevado ritmo compositivo que tuvo el catalán, que también compuso para el sector de la publicidad.

'Viralización' a través del ejército

Su estrecho contacto con el sistema musical desde dentro del ejército le llevó a tener una buena relación con parte de los regimientos del país. Eso permitió dos cosas: la primera, colocar en todos los repertorios sus propias canciones, con lo que su música sonaba por toda españa, en los 'templetes' y plazas de pueblos donde tocaban los militares, pero es que además tuvo visión para registrar toda su obra en la Sociedad de Autores, lo que le granjeó desde el principio beneficios por su obra.

Esa prolífica obra tuvo otro momento álgido con la publicación de sus colecciones anuales tituladas 'Alegrías', donde publicaba rumbas, folks, mambos, pasodobles... no se le resistió ningún género pero, sobre todo, supo ver lo que la sociedad de principios de siglo XX quería: música festiva. Las distribuyó él mismo a más de 6.000 bandas de todo el país. Tanto es así que tras la Guerra Civil, con la banda de música de Barakaldo disuelta, se dedicó únicamente a ser profesor y gestionar los derechos musicales de su obra.

Ese nicho fue el que le situó en el epicentro de la música popular, un podio que mantiene hasta hoy, solo compartido con otras canciones como 'Paquito el Chocolatero', 'Suspiros de España', 'Valencia' o 'Gato Montés'.

En 2025 termina el centenario de la publicación de esta canción, que es pura historia. Con ella se reivindica la prolífica obra de Jaume Texidor, pero también se recuerda a la 'tía Amparito', la elegante mujer de Carlet que dio nombre a un pasodoble eterno.

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