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La urbanización del entorno del Bellas Artes vuelve a la casilla de salida tras siete años de trámites

El Ministerio de Cultura considera que el proyecto que presentó en 2018 para reurbanizar el antiguo convento de San Pío V ha quedado obsoleto y culpa al ayuntamiento por haberse "retrasado" en la concesión de la licencia de obras

Entorno del Museo de Bellas Artes por su parte trasera pendiente de reurbanización.

Entorno del Museo de Bellas Artes por su parte trasera pendiente de reurbanización. / Germán Caballero

Voro Contreras

Voro Contreras

València

Quedan apenas dos semanas para que termine 2025 y el entorno del Museo de Bellas Artes de València continúa siendo un espacio indigno para una de las pinacotecas más importantes de España. Y parece que seguirá siendo así durante más tiempo, pese a que el Ayuntamiento de València dio el pasado mes de febrero luz verde para que el Ministerio de Cultura ejecutara el proyecto de reordenación que había presentado en 2018. Tras siete años de trámites, modificaciones y bloqueos administrativos, la urbanización del entorno del museo vuelve a la casilla de salida.

Según ha informado el departamento que dirige Ernest Urtasun a preguntas de este periódico, el Gobierno central, que es el titular del museo, ha aceptado la propuesta del consistorio respecto de la urbanización. No obstante, el ministerio considera que el proyecto ha quedado desfasado en cuestiones de normativa y presupuesto "como consecuencia del tiempo que se ha tardado en obtener la confirmación del ayuntamiento". Por lo tanto, en el primer trimestre de 2026 "se licitará un nuevo proyecto", aseguran. Pese a este nuevo retraso, el ministerio celebra que se "desbloquee un proyecto que llevaba encallado demasiado tiempo".

"Ha quedado obsoleto"

Fue en 2017 cuando el ministerio redactó el Proyecto Básico de las obras de ordenación y urbanización del entorno del museo, con una inversión estimada de 2,8 millones de euros, y en enero de 2018 cuando se lo presentó al Ayuntamiento de València. "Desde entonces -explican los titulares del museo-, el ministerio ha estado esperando la licencia de obras por parte del ayuntamiento. Durante estos años, se han producido cambios que han dejado obsoleto el proyecto presentado en 2018".

En este sentido, el ministerio hace referencia tanto a la modificación de "la planificación urbanística de la ciudad" por parte del consistorio, así como a "cambios institucionales" tanto en el ayuntamiento como en el Museo, que es de titularidad estatal pero con la gestión transferida a la Generalitat. Unos cambios que, según Cultura, "han provocado más retrasos". "A esto hay que sumar que el presupuesto del proyecto ha quedado también obsoleto", añaden.

"Ante esta situación, y tras haber llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para actualizar el proyecto, el Ministerio de Cultura va a licitar de nuevo el proyecto a principios de 2026. El ministerio de Cultura se compromete a licitar con la máxima rapidez posible y confía en obtener la licencia de obras por parte del Ayuntamiento para poder ejecutar las obras lo antes posible", concluye.

Desde 1986

Aunque el proyecto que ahora hay que rehacer se presentó en 2018, la reordenación del entorno del Bellas Artes es una vieja aspiración que ya aparecía contemplada en el ambicioso plan de ampliación del museo que comenzó a ejecutarse en 1986 y cuya V Fase incluía la mejora de los accesos y la eliminación de tapias y solares que aíslan el edificio del tejido urbano. Sin embargo, la reurbanización del entorno quedó fuera de la ejecución por motivos presupuestarios.

Aun así, el Gobierno central se comprometió posteriormente a impulsar un proyecto específico de reurbanización, que fue el que se presentó en 2018 tras alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento de València para ordenar los espacios y terrenos del ámbito afectado -de más de 9.000 metros cuadrados-, parte de ellos de titularidad municipal y parte ministerial. El pacto incluía permutas de suelo y cambios de uso en el planeamiento urbano para poder ejecutar una inversión estimada de 2,8 millones de euros.

Integrar el museo en la ciudad

El objetivo del plan que ahora se ha de actualizar busca integrar el Museo de Bellas Artes en la ciudad y corregir su histórica desconexión con el entorno urbano inmediato, marcado por muros, viales poco amables y espacios residuales. Entre las actuaciones previstas figuraba la peatonalización de la calle Volta del Rossinyol, que pasaría a convertirse en una zona de estancia con pérgolas, arbolado, mobiliario urbano e iluminación, donde incluso se contempla la posibilidad de terrazas de restauración. De este modo, la fachada Norte del museo -actualmente cerrada y residual- se abrirá a la ciudad y a la calle Pintor Genaro Lahuerta mediante la creación de una gran plaza pública que concentrará los accesos para vehículos, autobuses y las zonas de carga y descarga del museo.

La intervención también dignifica el frente Este, en contacto con los Jardines de Viveros, mediante la creación de un jardín histórico reinterpretado que funcionará como antesala de una nueva entrada al museo y como espacio de transición entre el edificio y la ciudad. En este ámbito se proyecta además un jardín de esculturas al aire libre, concebido como una exposición exterior permanente que completará la ya existente en el interior del Pabellón Benlliure.

Entorno del Bellas Artes junto a los Jardines de Viveros.

Entorno del Bellas Artes junto a los Jardines de Viveros. / Germán Caballero

El problema del pozo

Pese a que el proyecto básico estaba listo desde 2018, su ejecución quedó bloqueada durante años por cuestiones urbanísticas. En junio de 2022, la Comisión Territorial de Urbanismo de la Generalitat dio finalmente su visto bueno a la modificación del Plan Especial de Protección del Entorno BIC del Museo de Bellas Artes, un trámite imprescindible para desbloquear la intervención. Sin embargo, año y medio después, en diciembre de 2023, las obras seguían sin arrancar. Ya entonces ministro de Cultura, Miquel Iceta responsabilizó al Ayuntamiento —ya gobernado por PP y Vox— de no conceder la licencia de obras.

El problema se localizaba en un punto concreto del proyecto: justo en la zona donde se había previsto el jardín de esculturas se encuentra un pozo de riego de Viveros, de titularidad municipal, que había quedado incluido “por error” dentro de los terrenos atribuidos al ministerio en el planeamiento. La corrección de ese error obligó al ayuntamiento a modificar los planos, un trámite que se resolvió definitivamente en febrero de 2025, cuando el consistorio dio su conformidad final al proyecto básico de ordenación y urbanización del entorno del museo.

"Estamos pendientes"

Con ese aval municipal, la pelota volvía a estar en el tejado del Ministerio de Cultura, que ya tenía vía libre para dar el siguiente paso administrativo clave: aprobar el proyecto de ejecución, licitar las obras y adjudicar su realización. Sin embargo, ahora el ministerio considera que esa planificación ha quedado obsoleta, una decisión que al parecer tanto la Generalitat como el ayuntamiento desconocen. De hecho, tanto el ejecutivo local como la conselleria de Cultura aseguraban ayer que, desde febrero, el departamento que dirige Ernest Urtasun no se había pronunciado sobre el avance del plan.

“Estamos pendientes de que el ministerio presente el proyecto de ejecución y active las obras”, señalaban desde el consistorio, que al parecer desconocían la decisión comunicada ayer a Levante-EMV sobre el reinicio del proyecto. Desde la conselleria de Cultura subrayaban por su parte que es la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos del Ministerio de Cultura la encargada de revisar y reconducir el proyecto. “El museo, con el apoyo de la Generalitat, mantiene interlocución directa con el ministerio para acortar plazos y lograr que esta actuación sea una realidad lo antes posible”, subrayan.

Vista aérea del Museo de Bellas Artes y su entorno.

Vista aérea del Museo de Bellas Artes y su entorno. / L-EMV

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