Fallece el contrabajista Lluís Llario, figura clave del jazz valenciano
Llario formó parte de grupos pioneros de la escena valenciana como Triple Cero y Valencia Jazz, y colaboró con figuras internacionales y nacionales, y dejó su huella en festivales y escenarios de todo el mundo

Lluís Llario. / L-EMV

La escena del jazz valenciano despide a una de sus figuras más sólidas y queridas: el contrabajista Lluís Llario Campos falleció el pasado martes dejando tras de sí una trayectoria decisiva para entender el desarrollo del jazz en la ciudad y su proyección internacional desde finales de los años setenta.
Llario inició muy pronto su formación musical. A los 16 años comenzó estudios de solfeo y contrabajo en el Conservatorio de Música de València, que más tarde amplió en el Conservatorio de Tenerife. Con apenas 18 años ya trabajaba como músico profesional en estudios de grabación y realizaba giras por toda España acompañando a cantantes y orquestas.

Llario en el Donato Marot Trio en Perdido Club de Jazz. / L-EMV
La escuela del Perdido
En 1975 tomó una decisión que marcaría su vida: dedicarse plenamente al jazz. Formó parte de Triple Cero y Valencia Jazz, grupos pioneros de una escena que comenzaba a consolidarse en una ciudad hambrienta de nuevos lenguajes musicales. Aquella València encontró en el jazz un motor cultural que se expresó tanto en grandes conciertos -como los históricos pases de Stan Getz o Bill Evans- como en clubes que se convirtieron en auténticas escuelas para músicos y oyentes como el Tres Tristes Tigres o, posteriormente,el Club Perdido, abierto en 1980 en el barrio de Russafa.
En aquella atmósfera exigente y purista del Perdido, Lluís Llario actuó en numerosas ocasiones durante los años ochenta, formando parte de esa generación de músicos locales que crecieron a base de escenario y escucha atenta. El Perdido fue clave para consolidar proyectos, afinar lenguajes y madurar una escena que, sin escuelas formales, se formó a sí misma concierto a concierto. También actuó en numerosas ocasiones en el Jimmy Glass, el local del Carme que desde hace años sostiene la antorcha del jazz en València.
De Ximo Tébar a Michel Camilo
Desde entonces, Llario desarrolló una carrera de enorme amplitud. Fue miembro original del Ximo Tebar Jazz Group desde su creación en 1984, con el que obtuvo el segundo y primer premio de la Muestra Nacional de Jazz en 1989 y 1990, respectivamente. Colaboró con el Ricardo Belda Trío, Fernando Marco, Sole Giménez, MC Latin Jazz Project, Ivam Jazz Ensemble y la Big Band de la Comunitat Valenciana, entre muchos otros. También compañó a figuras internacionales como Johnny Griffin, Wallace Roney, Eddie Henderson, Idris Muhammad, Jerry González, Eric Alexander o Michel Camilo, además de a buena parte de los grandes nombres del jazz valenciano.
Su trabajo fue reconocido en numerosas ocasiones, destacando el Premio al Mejor Contrabajista Valenciano de Jazz en los I Premios Promusics 2001, así como galardones en festivales internacionales como Escaldes-Engordany o Getxo. Su música sonó en escenarios de Europa, América, África, Australia e incluso la antigua URSS, y participó en algunos de los festivales de jazz más relevantes dentro y fuera de España.
"Era todo buena onda"
También dejó huella en el ámbito audiovisual. En el año 2000 compuso junto al saxofonista Ramón Cardo el tema Luna para la banda sonora de la película “Severo Ochoa (la conquista del Nobel)”, que ambos interpretaron en una de sus escenas.
Pero más allá del currículum, quienes lo conocieron destacan estos días su calidad humana. “Qué gran suerte los que hemos podido compartir con él vivencias, conciertos, viajes y muchas risas, por que era todo buena onda -señalaba en las redes sociales Latino Blanco-. Permanecerá siempre en nuestra memoria como un gran amigo, amable y cariñoso. Musicalmente era un contrabajista rotundo y melódico, con una trayectoria bestial, toda una vida dedicada a su instrumento y al jazz”. “Gracias por esa vibra tan solemne y majestuosa con la que te paseabas por la vida -se despedía de él el guitarrista Alberto Tarín-. Tuve la fortuna de trabajar con él hace poco, porque grabó el contrabajo de la canción "Dime que me quieres", es decir le hice tocar ska. Y lo hizo con un toque profundo, con sabor a madera, un swing poderoso, como él era”.

Lluís Llario. / Antonio Porcar
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