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El Bellas Artes pesca en las casas de subastas para reforzar su colección del XIX y XX

El museo valenciano ha incorporado desde 2020 obras de Gutiérrez Solana, Zuloaga, Madrazo, Fortuny, Goya, Sorolla, Ramón Casas o Juana Francés por cerca de un millón de euros

Sala dedicado al arte de los siglos XIX y XX en el Museo de Bellas Artes de València.

Sala dedicado al arte de los siglos XIX y XX en el Museo de Bellas Artes de València. / Germán Caballero

Voro Contreras

Voro Contreras

València

En los últimos años, el Museo de Bellas Artes de València ha incorporado un número significativo de obras de los siglos XIX y XX que, sobre todo la Generalitat, pero también con cada vez más frecuencia el Estado, han ido adquiriendo en distintas casas de subastas. La última compra para la pinacoteca valenciana ha sido un retrato de Manuel Godoy firmado por José de Madrazo, que el Ministerio de Cultura ha adquirido en la casa de subastas Ansorena por 50.000 euros.

Manuel Godoy por José de Madrazo.

Manuel Godoy por José de Madrazo. / L-EMV

A lo largo de 2025, el Bellas Artes también ha ido incorporando a su colección obras de Julio González, José Gutiérrez Solana, Ignacio Zuloaga, Tito Cittadini, Ramón Casas i Carbó, Daniel Vázquez Díaz o los valencianos Juana Francés, Joaquín Agrasot y Miguel Parra. Además, en septiembre el museo adquirió por 13.000 euros una serie completa de Los desastres de la guerra de Francisco Goya, el autor clave para la entrada del arte español -y mundial- en la modernidad.

Más de una millón de euros

Esta apuesta por la pintura de los siglos XIX y XX por parte de un museo que ya cuenta con una de las mejores colecciones españolas -y, en algunos ámbitos, europeas- de obras medievales, renacentistas, barrocas y clásicas se ha intensificado especialmente desde 2020, año en el que Pablo González Tornel asumió la dirección de la pinacoteca.

Desde entonces, el antiguo convento de San Pío V ha ido incorporando a sus fondos nuevas obras de pintores valencianos del arte moderno y contemporáneo como Joaquín Sorolla, Muñoz Degrain, Manuel Benedito, Antonio Fillol, Cecilio Pla, Agustín Esteve, Francisco Pons Arnau, Luis Dubón, García Carrilero, Antonio Cortina, Leopoldo García Ramón, Ricardo Verde Rubio, Juan Bautista Porcar, Genaro Lahuerta, Enrique Simonet, Rafael Solbes o Enrique Martínez Cubells, entre otros. También ha adquirido lienzos de pintores de otras zonas de España como Mariano Fortuny, Julio Vila i Prades, Luis Graner, Pere Pruna, Dionís Baixeras, Eugenio Lucas, Antonio Reyna, Juan de Echevarría, Antonio María Esquivel, Raimundo de Madrazo o Ramón Casas.

El coste total de las incorporaciones entre 2020 y 2025 de pintura de los siglos XIX y XX mediante subastas o compras directas ronda el millón de euros. La mayor inversión se ha realizado en "Carnaval de Las Ventas" de Gutiérrez Solana (160.000 euros) y "La señora de Atucha" de Zuloaga (145.000 euros), ambos comprados este año por la Generalitat.

Carnaval en las Ventas, de Gutiérrez Solana.

Carnaval en las Ventas, de Gutiérrez Solana. / L-EMV

Un relato continuo

Tal como confirma González Tornel, esta política de adquisiciones parte de una nueva estrategia museográfica que aspira a consolidar el museo como una pinacoteca capaz de ofrecer un relato continuo y contextualizado de la historia de la pintura española, desde la Edad Media hasta el siglo XX, sin renunciar a su identidad valenciana ni a una proyección nacional e internacional.

Para ello, el Bellas Artes, señala el director, trabaja con dos líneas de adquisición diferenciadas. En pintura antigua, del siglo XV al XVIII, la colección del museo parte de una posición privilegiada, con un conjunto de obras que trasciende el ámbito valenciano y español y permite contextualizar la producción local en un marco europeo. “Contamos con una colección extraordinaria, desde la Edad Media hasta Goya, que es probablemente la figura clave del tránsito entre los siglos XVIII y XIX”, apunta González Tornel.

La situación era muy distinta en los siglos XIX y XX, donde la colección era más limitada y estaba muy centrada en autores valencianos. Ese desequilibrio comenzó a corregirse con la gran donación que realizó Pere Maria Orts en 2002, pero seguía siendo necesario ampliar el relato. “No se trata solo de crecer en artistas valencianos, sino de poder explicarlos en contexto, mostrando qué estaba ocurriendo en otros lugares de España”, explica el director.

Salas del arte dedicado a los siglos XIX y XX en el Museo de Bellas Artes de València.

Salas del arte dedicado a los siglos XIX y XX en el Museo de Bellas Artes de València. / L-EMV

Primer nivel y huecos

Uno de los ejemplos más claros es el refuerzo de la dinastía de los Madrazo, fundamental para entender el siglo XIX español. Cuando González Tornel llegó al museo, solo se conservaba una obra de Raimundo de Madrazo; hoy la institución cuenta con piezas también de José y Raimundo Madrazo, lo que permite ofrecer una visión más completa del periodo.

La misma lógica se aplica a la pintura de entre siglos. Tras la inauguración en 2023 de nuevas salas dedicadas a Sorolla, Pinazo, los Benlliure o Muñoz Degrain, el museo ha reforzado escuelas clave como el modernismo catalán y la pintura del ámbito cantábrico, los dos focos españoles mejor conectados con la vanguardia europea.

Paralelamente, el Bellas Artes de València trabaja en completar la narrativa del siglo XX figurativo, con vistas a que en el futuro pueda contar con un espacio estable. De momento, este discurso se articula a través de exposiciones temporales y nuevas adquisiciones que dialogan con los fondos históricos del museo.

El aumento de compras de arte moderno no implica, subraya su director, un abandono de la pintura antigua. “Con la colección que ya tenemos de estos siglos, de ‘alta época’, solo podemos incorporar piezas de primerísimo nivel y para cubrir huecos muy concretos. Son obras más caras y mucho más difíciles de encontrar en el mercado”, explica. “Es mucho más raro que aparezca una obra maestra del siglo XVII que una pintura relevante de entre siglos”.

Las adquisiciones se financian a través de un presupuesto anual de la Generalitat, al que se suma la participación del Estado en la compra de patrimonio cultural.

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