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Concierto - Estrellas de Buena Vista

Pancho Amat, músico: «La música cubana nació para nuestras necesidades emocionales; ahora la disfruta el mundo entero»

Pancho Amat dirige a una banda de 16 integrantes, diez de ellos originales de la histórica Buena Vista Social Club en un concierto en el Roig Arena el 4 de enero, en el proyecto Estrellas de Buena Vista. Considerado el mejor 'tresero' del mundo, se enorgullece de ser el 'padre' de una nueva generación de músicos de este instrumento tan propio de Cuba, que genera ese sonido tan característico de la música caribeña. «La música cubana es fruto de muchos préstamos: de España, de África, de Europa, y aun así creó un sonido completamente nuevo», explica.

Pancho Amat con el tres cubano, instrumento local que domina y con el que se compone buena parte de la música de la isla.

Pancho Amat con el tres cubano, instrumento local que domina y con el que se compone buena parte de la música de la isla. / EBV

Amparo Soria

Amparo Soria

València

—¿Qué traen las Estrellas de Buena Vista a València?

—Será nuestro primer concierto en 2026. Haciendo honor al nombre del proyecto, 'Estrellas de Buena Vista', hemos preparado para esta gira una selección de temas. El público va a escuchar los temas emblemáticos de Buena Vista Social Club, con nuestros colores y nuestra versión, que no difiere mucho del original, pero con una sonoridad más completa porque ahora tenemos una orquesta más amplia. Además, hay un grupo de temas que no formaban parte del proyecto inicial de Buena Vista, pero que ya veníamos rodando, y también incluimos dos o tres temas nuevos que se escuchan por primera vez. Es decir, el público va a encontrar lo que espera y alguna que otra sorpresa.

—¿Puede darnos alguna pista sobre esos temas nuevos o esos “colores” distintos?

—Vamos a incluir un tema de Polo Montañez, 'Montón de estrellas', que es muy conocido. Polo pertenece a una generación mucho más cercana a nuestros días si lo comparamos con Miguel Matamoros o María Teresa Vera, los grandes clásicos de la primera mitad del siglo XX. Polo ya es prácticamente siglo XXI. También vamos a tocar un tema muy querido en Cuba y en todo el Caribe, del autor puertorriqueño Willie Colón, 'Idilio', en una versión que tenemos nosotros.

—Son dieciséis músicos en escena, diez de ellos de la banda original de Buena Vista, y usted dirige la orquesta. ¿Cómo lo lleva?

—Me toca hacer las orquestaciones, organizar el concierto, participar en la puesta en escena, decidir el orden de los temas, tocar algún tema mío también… y, por supuesto, tocar el tres cubano. La gente espera que, si Pancho sale a escena, toque el tres.

—Se dice que es el mejor tresero del mundo.

—Eso es lo que dice la gente a la que le gusta como toco. Mañana te encuentras a otro que te dice que le gusta más fulano. Lo que a mí realmente me da satisfacción es que haya una nueva oleada de treseros jóvenes en Cuba, incluso muchas mujeres, que se han ganado su espacio en la interpretación del tres. Muchos acuden a piezas que yo he compuesto o a versiones instrumentales mías, y de alguna manera me siento como el padre o el tío de esa nueva generación. Eso me hace muy feliz, teniendo en cuenta que el tres es el cordófono nacional. Es el instrumento que nos representa para tocar el son. Pararse con un tres en un escenario es como pararse con la bandera nacional.

—Es un sonido unido indiscutiblemente a Cuba.

—Claro. Y es un orgullo que haya legado y herederos.

—La música cubana tiene algo que transporta inmediatamente a la isla. ¿Cómo lo explicaría?

—Si me lo pregunta un alemán me cuesta más, pero a una valenciana es más fácil. Compartimos idioma, y la música de Cuba y de toda la hispanoamérica guarda una relación muy estrecha con la sonoridad del castellano. El castellano tiene su propia música. Si analizas la música del Caribe con ingredientes africanos, encuentras un denominador común entre Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela o Colombia. Sin embargo, nuestros vecinos angloparlantes -Jamaica, el sur de Estados Unidos-, con ingredientes africanos similares, suenan distinto porque su música sostiene otro idioma. El castellano tiene muchas palabras llanas, y eso condiciona el ritmo, el 'tumbao'. Nuestra música ataca el tiempo débil, justo donde ataca la palabra llana. Eso hace que, cuando la oyes, fluya de una manera natural.

La banda Estrellas de Buena Vista en una imagen en La Habana

La banda Estrellas de Buena Vista en una imagen en La Habana / EBV

—Y además está la décima.

—Exacto. La décima llega a Cuba gracias a los canarios en la segunda mitad del siglo XIX. Curiosamente, el campesino cubano adopta la décima como forma de expresión, cuando habría sido más sencillo usar cuartetas o sextetos. Vicente Espinel, el malagueño que inventó la décima y que apenas se utiliza hoy en Málaga, la trajo a Cuba y se convirtió en algo fundamental. Todo eso condiciona la música para que el castellano fluya.

—¿Y cómo se lo explicaría entonces a un alemán?

—[Ríe] Le diría: muévete y goza. La música tiene su propio lenguaje. Puedes cantar sobre la familia, el amor, la patria, y aunque no entiendan la letra, la música ubica a la gente cuando es coherente con lo que se canta y lo ves en sus caras, aunque no entiendan ni una palabra.

—Vienen de tocar en Dubái y ahora irán a Alemania. ¿Se entiende el son cubano en todos esos lugares?

—Dubái es muy particular: solo el 10 % de la población es local, el resto viene de todas partes del mundo. A los conciertos va gente de todos lados, y también locales. Hay algo muy curioso: cuando uno se para con el tres, ellos sienten una conexión con el laúd árabe, que influyó en los laúdes españoles y, a su vez, en instrumentos como el tres. Reconocen algo propio ahí, incluso bailan con sus trajes tradicionales. La música los atrapa.

—La música cubana bebe de tantos lugares que acaba seduciendo a todo el mundo.

—Es que la música cubana auténtica es fruto de muchísimos préstamos. De los pueblos originarios quedó muy poco, apenas referencias al baile y a instrumentos como la maraca. Luego llegaron los aportes de España, de los gallegos, los andaluces y su guitarra y la música introducida por la Iglesia, además la influencia italiana en el bolero, la música centroeuropea, Beethoven, Bach, Mozart… Todo eso se fue mezclando con los ritmos africanos, y de ese collage nació el son. Lo curioso es que esos géneros, una vez creados, también prestaron a otros: el bolero, el chachachá, el mambo, el jazz latino, el rock latino. Pregúntale a Santana.

— Y se creó el sonido propio...

Cuba hizo una música pensando, primero, en Cuba y las necesidades emocionales de los cubanos. Después devino en que pudo contribuir a la necesidad emocional del mundo, lo cual a nosotros nos da una felicidad tremenda, es un orgullo que nuestro país haya generado algo que disfrute la humanidad.

—Para terminar: más que un concierto, prometen ofrcer un viaje a Cuba. ¿Es así?

—Sí, me gusta esa expresión. Es un viaje. No hay dos canciones del mismo género: hay bolero, habanera, guajira, son, pilón, chachachá… Es un recorrido en el que la sonoridad va presentando matices constantemente. Está pensado así y te aseguro que es muy entretenido.

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