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El Roig Arena y la incertidumbre en torno al Museo Sorolla marcan el año cultural valenciano

El coliseo de Juan Roig ha sacudido la agenda cultural con una carrusel de conciertos que se alarga hasta el próximo año. Mientras, el cambio en la presidencia de la Generalitat plantea dudas respecto al convenio firmado con la Hispanic Society para traer a València más de 200 piezas del artista valenciano

Carlos Mazón y Guillaume Kientz firman el acuerdo marco entre la Generalitat y la Hispanic Society ante Blanca Pons-Sorolla.

Carlos Mazón y Guillaume Kientz firman el acuerdo marco entre la Generalitat y la Hispanic Society ante Blanca Pons-Sorolla. / Miguel Ángel Montesinos

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Si 2025 ha sido un año singular en la cultura valenciana no es solo por la acumulación de estrenos, exposiciones o festivales, sino porque dos grandes movimientos han alterado la agenda valenciana: la inauguración del Roig Arena, el nuevo gigante del entretenimiento y el deporte, y el avance -todavía rodeado de incertidumbres- del futuro Museo Sorolla en el Palacio de las Comunicaciones. Entre ambos polos se ha dibujado un año que combina iniciativa privada, memoria artística, reconstrucción tras la dana y un debate renovado sobre qué ciudad quiere ser València en cuanto a cultura se refiere.

Todos los focos estaban puestos en la vuelta a la normalidad tras la barrancada del 29 de octubre en librerías afectadas y colecciones artísticas, además de talleres de creadores, asociaciones y artes escénicas. La Feria del Libro de València celebro su edición número 60, despejando dudas respecto a su viabilidad incluso cuando los fondos públicos llegaban tarde. Sin embargo, en mayo, el anuncio del entonces presidente, Carlos Mazón, de la firma de un convenio con la Hispanic Society de Nueva York para traer obras de Joaquín Sorolla a València, rompieron la agenda prevista para 2025.

El deseo político -no necesariamente social- de traer un buen pedazo de obra del artista valenciano a su tierra se plasmó en un contrato a diez años de cesión de obra por valor de 15 millones de euros. Para albergarlo y mostrarlo al público, llegaba la siguiente iniciativa, que pasa por adecuar el Palacio de las Comunicaciones, antes Correos, para convertirlo en un espacio denominado 'Generalitat Valenciana–Hispanic Society of America–Colección Sorolla'.

La rehabilitación incluirá una cafetería, una tienda y unas 240 obras de Sorolla entre óleos, dibujos, correspondencia y archivo documental. Todo ello adquirido en el siglo pasado por el fundador de la Hispanic, Archer Milton Huntington, cuya sociedad atraviesa una grave crisis y este convenio aliviaría, parcialmente, su situación.

No se incluirá 'Visión de España', los grandes murales pintados por el artista que sí trajo la Fundación Bancaja en 2008. Entidad que recientemente acaba de inaugurar otra muestra sobre Sorolla gracias al acuerdo con el Museo Sorolla de Madrid, temporalmente en obras, que ha cedido su colección a la Fundación para que sea exhibida mientras está cerrada.

El principal promotor de este nuevo museo valenciano fue el propio Carlos Mazón. Ya como expresidente, está por ver si el plan seguirá adelante en 2026 con Juanfran Pérez Llorca a cargo de la presidencia autonómica, si se derivará a Cultura o si queda suspendida temporalmente, ya que el convenio solo entra en vigor una vez las obras lleguen a València.

La iniciativa privada cambia el paso

El otro punto de inflexión durante este año ha sido, sin lugar a dudas, la apuesta de Juan Roig por transformar la relación de la ciudad con los espectáculos masivos, ubicándolos en el Roig Arena, un espacio versátil que ha sacudido la agenda de conciertos desde que abrió sus puertas el 6 de septiembre. El edificio acoge los partidos del Valencia Basket femenino y masculino, pero como recinto musical es, en estos momentos, el que más a la vanguardia se ha situado en España a nivel técnico.

Tanto es así que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quiso superarlo en capacidad añadiendo ocho asientos más a su Movistar Arena. Una anécdota que no opaca la trascendencia que ha tenido para València: se ha celebrado la gala de los 40 Principales Music Awards con Rosalía estrenando 'Lux', Joaquín Sabina dio tres conciertos seguidos, actuó Quevedo y casi medio centenar de artistas en tan solo un trimestre. El reguero de confirmaciones para 2026 es incesante.

Supuso una inversión de 400 millones de euros y tiene capacidad -según el espectáculo y la disposición del público- de hasta 20.000 asistentes, con una segunda sala, compatible con la grande, de 2.000 personas. Las previsiones del equipo del Roig Arena apuntan a que de septiembre de 2025 a septiembre de 2026, más de un millón de personas podrían pasar por el recinto.

De base, la resiliencia

Más allá de estos dos grandes focos, la cultura valenciana ha vivido un año marcado por la resiliencia. Tras la dana que afectó a numerosos espacios y obras, el Consorci de Museus impulsó una programación extraordinaria dedicada a apoyar a artistas damnificados y a reactivar la creación local. Veintiocho exposiciones, más de 160 artistas, y un esfuerzo explícito por convertir la adversidad en oportunidad creativa han sembrado un relato de reconstrucción en el mundo de la cultura.

El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) ha reforzado su papel como espacio de educación, mediación y experimentación. Y el Museo de Bellas Artes de València ha exhibido una programación que alterna grandes nombres -como la muestra de obras maestras de la Colección BBVA- con revisiones contemporáneas y exposiciones históricas.

Las mujeres toman el IVAM

No solo eso, sino que en el resto de museos, la programación ha sido arriesgada incluso con los presupuestos reducidos -y prorrogados- desde 2024. En el caso del IVAM, las mujeres han dominado su agenda con exhibiciones de Simone Fattal, Soledad Sevilla o Cristina García Rodero marcando la agenda en un año de transición entre la dirección de Nuria Enguita y la llegada de Blanca de la Torre.

En cuanto al audiovisual, La Mostra de València - Cinema del Mediterrani celebró su 40 aniversario de la mano de su nueva directora, Sara Mansanet. La misma edad que Cinema Jove, que también cumplía 40 años y que será la última edición que dirija Carlos Madrid, a la espera de que el Institut Valencià de Cultura (IVC) decida quién tome las riendas de la próxima convocatoria.

Precisamente, será el IVC quien se enfrente a un año complejo por su relación con las artes escénicas, molestas por el retraso de las ayudas y subvenciones públicas o la confección del Circuit Cultural Valencià.

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