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Crónica social de València | @Fiteraworld

Año nuevo, nuevas promesas

En el 2026 seguro que nos van a pasar cosas que no queremos que nos pasen, porque no podemos controlarlo todo. Pero aquellas cosas que sí queremos que nos pasen, está en nuestra mano que sucedan

Gadea Fitera

Gadea Fitera

València

Olvídense ustedes, el clásico básico de cada Nochevieja no son las uvas, el cotillón, o las fiestas hasta la madrugada, es hacer promesas. Internet se inunda de “influensers” que nos muestran el resumen de lo que fue su 2025, y proclaman lo que esperan del 2026. Debo confesar que yo cada año pido siempre lo mismo, mucha salud para los que quiero y para mí, porque entiendo que del resto me encargaré yo.

Decía hoy mi marido que en el 2026 seguro que nos van a pasar cosas que no queremos que nos pasen, porque no podemos controlarlo todo. Pero aquellas cosas que sí queremos que nos pasen, está en nuestra mano que sucedan (siempre que sean cosas realistas, no casarte con Keanu Reeves) teniendo visión, planificando, y poniendo el foco en aquello que queremos conseguir.

Yo añadiría también que con mucho trabajo, mucho esfuerzo, y parando a pensar de vez en cuando como está siendo el camino elegido. Pero claro, cuando una persona hace promesas para el año que empieza, las palabras esfuerzo y sacrificio no suelen salir…

Debo decir que para mi el año no empieza ahora, en enero, sino en septiembre, con el inicio del año escolar. Mis años van de septiembre a junio, pero no sólo mis años, mis semanas se rigen por al calendario escolar y extraescolar de mis hijos. Sé que muchos de ustedes me comprenden, ya que están igual que yo…

Mis nocheviejas últimamente siempre son iguales, vamos a la finca en el campo de unos amigos que viven en Madrid, Víctor Solis y Miriam Martínez, donde nos juntamos con un montón de gente que solo vemos una vez al año y sus numerosos hijos. Nos dedicamos a comer, hablar y celebrar la vida. Sobre las siete volvemos a casa, nos ponemos el pijama, metemos a los niños a dormir, y Jorge y yo nos quedamos viendo una película hasta que es medianoche. Vemos el vestido de la Pedroche, y a dormir.

El día uno, mi momento favorito es ver el concierto de Viena y después a la playa, a que Jorge se de su tradicional baño de año nuevo (si, se baña, con el agua helada) Pero cada familia es un mundo, y por ello no hay una única forma de celebrar el final de un año y el inicio de otro.

Mayren Beneyto este año, a diferencia de otros anteriores, ha decidido celebrarlo en casa con su marido, Ramón Almazán, y dos amigos íntimos como son Amado Ortells, famoso peletero, y Esteban Rodriguez. Un plan tranquilo y hogareño, en buena compañía, y donde ella lució un precioso conjunto en lentejuelas negras, con estola de piel a juego.

Me contaban los jueces David Cabrera y Amparo Bolinches, que suelen celebrar esta fecha en Córdoba, de donde es él. Lo tradicional es ir a mediodía a la Plaza de las Tendillas, donde montan una fiesta para los niños, con escenario, música, reparto de golosinas, y también campanadas y uvas. Después cena familiar, donde espero que tomaran el maravilloso rabo de toro de hace la madre de David. Tuve la fortuna de probarlo una vez, y es un espectáculo. Aunque mucho ojo que el hijo le va a la zaga, que el suyo tampoco está nada mal.

Otras que salen fuera en estas fechas son Mónica Duart acompañada de sus hijos Valeria y Álvaro, con sus amigas Andrea Villafañe y Sonia Balselga, con sus respectivas familias. Suelen ir casi todos los años a Baqueira, donde disfrutan del esquí y del lounge de Moët & Chandon. Estuvieron allí con Luis Frías, su hija Paola Frías acompañada de su novio Jorge Pérez, y José María Buldú.

La pandilla de amigos íntimos comieron en Nochevieja en el lounge e hicieron las uvas a las tres de la tarde. Al terminar, fueron a casa de Sonia y Luis, donde terminaron la noche volviendo a tomar las uvas a la hora reglamentaria. Me encanta el chaleco corto que llevaba Sonia bordado y con pieles.

Si alguien ha pasado la Nochevieja en un sitio espectacular, esos son sin duda Vicente Boluda y Esther Pastor en el Hotel La Mamounia, en Marrakech. En no siendo esta mi ciudad favorita de Marruecos (mi corazón le pertenece a Tánger), reconozco que sólo por poder pisar el espléndido hotel, merece la pena ir.

Vestida maravillosa de Alejandro Resta, cenaron junto a reconocidos empresarios, diplomáticos, y artistas, rodeados de velas, música, y cocina tradicional marroquí. Lo mejor fue el brunch de inicio de año, casi tan famoso como la cena del día anterior, donde justo al lado tuvieron comiendo al príncipe y heredero al trono Moulay Hassan junto a su séquito.

El Dr. Giovanni Bistoni, que acaba de abrir clínica de estética en el centro de Valencia, escogió también escaparse fuera en estas fechas, concretamente a un pueblo costero cerca de Bordeaux, donde la tradición es comer ostras de la zona a más no poder. Yo sé de un par de personas que a ese plan se apuntaban de cabeza, ¿verdad, mamá?

Por cierto que mi madre, Laura Fitera, montó justo antes de Nochevieja una fiesta en su casa donde dio una copa de Navidad, acompañada de panettones y dulces varios, y unas fuentes de embutido y salazones montados por Alejandro Gea que volaron literalmente. Estuvieron con ella la mayor parte de las integrantes de la Orden del Querer Saber, y muchos amigos más, como Maria Jose Navarro, Emilio Moreno, David Philips, Enrique Duart y su mujer Maria Jose García, Pedro Guillem, Mai Perez, Marisa Marín, Loli Marco, Nidita Guerrero, Marta Conesa, Pilar y Ana Crespo, Mayren Beneyto, Amparo LLácer, Emi García Cueco, Amparo Lacomba, Inmaculada Sobrino y su hija Diana Ramón.

También estuvieron Fernando de Rosa y su mujer Aunción Palop, el modista Juan Andrés Mompó, el comunicador Josep Lozano y el artista Jarr, el diseñador Ancor Montaner junto a su mujer, el productor Iñaki Verschraege, Rafa Girbés y su mujer Sandra, Hernán Melendez, Miguel Llopis, Mercedes Fillol, David Philips, Pilar Josa, y mi joyero favorito Vicente Gracia.

Otra que se quedo por aquí en Nochevieja y tuvo dos tandas de uvas fue Ana García Rivera. Con un estilismo que me encanta, con pantalones de lentejuelas negras y el pelo recogido (que le queda muy bien) hicieron como mucha gente con niños y adolescente, celebrar la nochevieja con una comida con amigos en el Club de Cano en Santa Bárbara, donde tomaron las uvas a las siete. Después ella y su marido Iván Martínez Colomer, fueron a cenar a casa de una amiga, donde volvieron a tomar las uvas a medianoche.

El día uno lo terminé de una manera diferente, con un concierto de Año Nuevo en el nuevo Café de Las Horas by Axel Hotels, donde la soprano Catalina Paz cantó maravillosamente, haciendo un elegante recorrido a través de varios siglos de música desde el barroco hasta el romanticismo, pasando por la zarzuela y la opereta. Todo acompañado de selectos chocolates y turrones de Crème Brûlée y cerrando todo con el Brindis de La Traviata y una copa del champagne Abelé 1757. Junto a mi querido Marc Insanally, estuvieron José Moront, Amparo Soler, Abbie Lane, o Raúl Morán.

No sé como terminaron ustedes el año y cómo lo han empezado, si han hecho examen de conciencia del anterior, si se han llenado de nuevos propósitos para el año que empieza, si ya se han apuntado al gimnasio, empezado la dieta, o dejado de fumar (clásicos básicos en propósitos) Sea como sea, les deseo un 2026 lleno de cosas buenas.

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