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Padres (la mayoría, ausentes) por todas partes: ¿qué nos dicen las películas hoy sobre la paternidad?

‘Jay Kelly’, ‘Valor sentimental’ y la inminente ‘Hamnet’ giran en torno a la ausencia del padre, algo que la galardonada ‘Una batalla tras otra’ plantea de manera (radicalmente) distinta

George Clooney en 'Jay Kelly', Stellan Skarsgård y Renate Reinsve en 'Valor sentimental' y Paul Mescal en 'Hamnet'

George Clooney en 'Jay Kelly', Stellan Skarsgård y Renate Reinsve en 'Valor sentimental' y Paul Mescal en 'Hamnet' / EPC

Quim Casas

‘Una batalla tras otra’, reciente triunfadora de los Globos de Oro; ‘Hamnet’, también galardonada con dos premios importantes en la misma gala; ‘Valor sentimental’, una de las producciones europeas de más calado de estos últimos meses, y ‘Jay Kelly’, algo así como el filme testamentario de su actor, George Clooney, coinciden en la visión, desde ángulos complementarios, de la figura del padre ausente.

En algunos casos, como el de la película de Paul Thomas Anderson, el padre deja de serlo para activarse. En otros, pese a intentarlo, no lo consigue. Las tres últimas coinciden en tratar el tema desde la perspectiva de los artistas, sean dramaturgos, directores o actores. Las películas no dan respuestas al porqué de esa ausencia, pero muestran como ese abandono influye en las hijas e hijos. Personajes reales o inventados, generalmente egoístas, sobre los que se instala la sombra de una lícita duda: ¿por qué tener hijos si no quieres encargarte ni relacionarte con ellos?

Renate Reinsve e Inga Ibsdotter Lilleaas son las hijas que crecieron con un padre ausente en 'Valor sentimental'

Renate Reinsve e Inga Ibsdotter Lilleaas son las hijas que crecieron con un padre ausente en 'Valor sentimental' / EPC

No son las únicas películas que plantean la disyuntiva. Un breve recorrido nos haría parar en títulos como ‘Big fish’ (2003), de Tim Burton, y ‘Moonlight’ (2016), de Barry Jenkins. En el filme de Burton, ese padre ausente, a la vez que influyente y totémico, encarnado por Albert Finney, enferma gravemente y su hijo (Billy Crudup) regresa para estar con él. Pero es una película del director de ‘Eduardo Manostijeras’, así que en este caso el tratamiento resulta más fantasioso y discurre en torno a lo que es real y lo que es ficción en el padre moribundo. La oscarizada película de Jenkins, más realista, describe los problemas de identidad y confianza de un joven cuyo padre también el abandonó y su madre es adicta a las drogas. Aquí la ausencia paterna se mezcla con masculinidad tóxica y represión homosexual.

Leonardo DiCaprio interpreta al padre ex revolucionario que tiene que criar solo a Chase Infinity en 'Una batalla tras otra'

Leonardo DiCaprio interpreta al padre ex revolucionario que tiene que criar solo a Chase Infinity en 'Una batalla tras otra' / EPC

Otro título significativo es ‘Boyhood (Momentos de una vida)’ (2014), de Richard Linklater, filmada a lo largo de una década. Centrada en la evolución de su protagonista desde la niñez hasta la juventud, tiene uno de sus conflictos en la ausencia del padre (Ethan Hawke), quien pasa largos periodos de tiempo fuera de casa, lo que afecta la evolución natural de su hijo. ‘Manchester frente al mar’ (2016), de Kenneth Lonnergan, presenta una variación sobre el tema. El hombre interpretado por Casey Affleck pierde a su hermano y debe encargarse de su sobrino. Aquí la ausencia debido a la muerte del padre del joven gravita más sobre los traumáticos hechos pasados de Affleck. Es una ausencia y una pérdida doble que arroja luz sobre un tiempo pretérito descorazonador.

En ‘Vida de este chico’ (1993), de Michael Caton-Jones, el adolescente encarnado por Leonardo DiCaprio vive con su madre (Ellen Barkin) y con su autoritario padrastro (Robert De Niro), con la sombra del padre que no está (divorciado de su madre) revoloteando en su conciencia. Desde una perspectiva algo distinta planteó Florian Zeller las mismas disyuntivas en ‘El padre’ (2020), en la que una mujer madura (Olivia Colman) intenta recuperar la estima de su anciano padre (Anthony Hopkins) –quien decidió hace mucho tiempo vivir solo y aislado– cuando éste entra irremediablemente en los dominios del alzhéimer. El dramaturgo y cineasta daría otra vuelta de tuerca al conflicto en ‘El hijo’ (2022): Hugh Jackman, que vive con su nueva pareja, con la que acaba ser padre por segunda vez, debe asumir el cuidado del hijo que tuvo en su anterior relación, un adolescente conflictivo que nunca ha sabido lo que es la figura de un padre, sea estable o inestable.

El egoísmo de la estrella

Las películas recientes abordan la cuestión desde el egoísmo de la estrella o el director cinematográfico que ha puesto por delante su carrera a la familia (‘Jay Kelly’ y ‘Valor sentimental’) y la del dramaturgo que se distancia de su esposa cuando fallece el hijo de ambos (‘Hamnet’). En esta ficción de Chloé Zhao en torno a William Shakespeare (Paul Mescal) y su esposa Agnes (Jessie Buckley), que llega a nuestras pantallas el 23 de enero, el fallecimiento traumático del hijo es lo que provoca la ausencia del padre, quien convierte la situación en la fuente de inspiración para su obra ‘Hamlet’ dejando a su esposa sola ante la pérdida.

Aunque el tono del filme de Noah Baumbach con Clooney es más distendido, y si bien la relación con su hija pequeña se plantea desde una posibilidad de entendimiento, la que mantiene con su hija mayor (Riley Keough) está fracturada. El filme es muy explícito: en la secuencia del reencuentro entre padre e hija, ella expresa de manera clara el vacío en el que la sumió su reiterada ausencia; es como es, una persona frágil, desconfiada e insegura, porque él nunca se ocupó de ella. Es el momento más severo de la película.

Paul Mescal interpreta a William Shakespeare en 'Hamnet'.

Paul Mescal interpreta a William Shakespeare en 'Hamnet'. / EPC

Por el contrario, todo es igual de estricto e intenso en ‘Valor sentimental’, exploración por parte de Joachim Trier de las complejas relaciones familiares entre artistas: el padre (Stellan Skarsgard, también galardonado con el Globo de Oro como mejor actor de reparto) antepuso su carrea como creador cinematográfico y ahora, tras la muerte de su exesposa, quiere redimirse dándole a una de sus hijas, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Demasiado tarde. No es extraño que flote sobre este relato la influencia de Ingmar Bergman, quien en muchas de sus películas, de ‘Fresas salvajes’ a ‘Fanny y Alexander’, trató de forma quirúrgica similares cuestiones; Bergman también experimentó la ausencia de su padre, un inflexible pastor luterano.

‘Una batalla tras otra’ muestra, por la vía de la comedia de acción y política, una reacción bien distinta: el antiguo revolucionario que interpreta Leonardo DiCaprio sale de su letargo, producto de las drogas, el desencanto y el olvido de los ideales de antaño, para rescatar a su hija adolescente (Chase Infiniti), con la que vive –aquí la ausente es la madre– pero no se entiende. A través de una metáfora clara sobre los Estados Unidos actuales, Paul Thomas Anderson muestra un proceso de reconciliación padre-hija imposible en los otros filmes citados.

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