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Anuario

Menos público, pero más ingresos: la paradoja valenciana de la música en directo

La llegada del Roig Arena puede reequilibrar un sector en el que en las dos últimas décadas los macrofestivales han ganado terreno en detrimento del concierto “tradicional”

Concierto en el Roig Arena de València.

Concierto en el Roig Arena de València. / Eduardo Ripoll

Voro Contreras

Voro Contreras

València

La industria de la música en directo en la Comunitat Valenciana ha vivido en las dos últimas décadas una profunda transformación. Así lo constata el “Anuario 2025 de la Música en la Comunitat Valenciana”, presentado este lunes en el Teatro Principal por el Institut Valencià de Cultura (IVC) y la Federación Valenciana de la Industria Musical (Fevim) con la asistencia de la consellera de Cultura, Carmen Ortí.

La publicación incluye un informe elaborado por el Institut Valencià d’Investigacions Econòmiques (IVIE) que analiza el peso económico del sector, su evolución reciente y los retos que afronta en un contexto marcado por el impacto de la dana de octubre de 2024 y por la inauguración del Roig Arena en septiembre de 2025, que “puede cambiar radicalmente este panorama”, reconoce a Levante-EMV el autor de informe, José Manuel Pastor.

El impulso de los macrofestivales

El análisis del IVIE muestras cómo la música en directo se ha consolidado como un motor cultural y económico, pero lo ha hecho apoyándose de forma creciente en el modelo de los macrofestivales, mientras el circuito tradicional de conciertos en salas y recintos de aforo medio ha ido perdiendo público y volumen de actividad. Un desequilibrio que habría empezado a corregirse a partir de 2025 con la apertura del nuevo gran recinto cubierto de València. “La inauguración del Roig Arena puede cambiar radicalmente este panorama”, reconoce a Levante-EMV el autor de informe, José Manuel Pastor.

Los datos recogidos en el anuario muestran que, pese al crecimiento del tejido empresarial vinculado a la música en directo, en las dos últimas décadas el formato de concierto “tradicional” ha perdido peso en la Comunitat Valenciana. En 2024 se celebraron 6.081 conciertos fuera del circuito de macrofestivales, lo que supone un 47,9% menos que en 2005. En paralelo, la asistencia a este tipo de conciertos cayó un 21,6% respecto a hace dos décadas, hasta situarse en torno a 1,5 millones de espectadores.

Esta evolución contrasta con la tendencia del conjunto del Estado, donde la asistencia a conciertos tradicionales sí supera aún las cifras de 2005. La C. Valenciana, que a principios de siglo tenía un peso cercano al 9% en este segmento, ha visto reducir su cuota hasta alrededor del 5 % en 2024. El informe apunta a varios factores para explicar este retroceso, como el cierre progresivo de salas, la escasez hasta ahora de espacios medianos y grandes capaces de acoger giras relevantes, y la creciente concentración de la oferta musical en grandes eventos puntuales.

Menos público, más recaudación

Esta pérdida de volumen, sin embargo, no se ha traducido en una caída de la recaudación. En 2024, la taquilla de los conciertos tradicionales alcanzó los 22,6 millones de euros, un 156 % más que en 2005. El estudio atribuye este incremento a estrategias de precios más elevados y a la venta de experiencias asociadas -zonas VIP, servicios añadidos o producciones más ambiciosas- que compensan la reducción de público.

Donde la C. Valenciana sí se ha convertido en referencia indiscutible es en el ámbito de los macrofestivales, que en 2024 reunieron a 1,56 millones de asistentes, lo que representa el 19,4 % del total nacional, con un crecimiento acumulado superior al 2.600 % desde 2005. En términos económicos, la recaudación de estos festivales alcanzó los 85,8 millones de euros, el 21,6 % del total estatal.

Nombres como Arenal Sound, Rototom Sunsplash, FIB, Medusa, Low, SanSan o Bigsound aparecen como ejemplos de un modelo que ha funcionado con éxito, reforzado además por su capacidad para atraer turismo musical. Sumando conciertos y macrofestivales, la recaudación total de la música en directo en la C. Valenciana ascendió en 2024 a 108,5 millones de euros, el 15,1 % del total nacional, multiplicándose por más de ocho desde 2005.

Efecto arrastre

El Anuario 2025 insiste en que el verdadero impacto de la música en directo no se limita a la venta de entradas. El gasto asociado de organizadores y asistentes genera un efecto arrastre sobre la economía valenciana. Solo en 2024, el impacto económico total de los eventos musicales en vivo se estima en 1.465,6 millones de euros en ventas, 384,4 millones en PIB y 12.565 empleos equivalentes a tiempo completo, cifras que representan en torno al 0,3 % del PIB y el 0,6 % del empleo autonómico.

El informe también incorpora el efecto de la dana del 29 de octubre de 2024, que provocó cancelaciones y una caída de actividad en los últimos meses del año. Según las estimaciones del IVIE, sin este episodio extremo el impacto económico del sector habría sido aún mayor, con alrededor de 1,8 millones de euros adicionales de PIB y unos 60 empleos más.

Roig Arena: la pieza que faltaba

Aunque el anuario se ha presentado en enero de 2026, el informe del IVIE estudia datos de hasta 2024, por lo que no tiene en cuenta la irrupción del Roig Arena y el giro que el nuevo recinto mutiusos le ha dado a la escena local. En las declaraciones este lunes a Levante-EMV, el autor del informe señala que la apertura de este espacio “tiene todas las condiciones para marcar un antes y un después en la música en directo en València”. “Puede ser la pieza que faltaba para recuperar el pulso de los conciertos en sala y para reforzar el papel de la ciudad como capital musical a nivel nacional”, indica Pastor.

Con una capacidad aproximada de hasta 20.000 personas y una programación estable durante todo el año, el experto asegura que, “si se gestiona bien, y todo indica que así es, el Roig Arena no solo puede frenar esa caída de espectadores en salas, sino también atraer nuevos públicos, fidelizar audiencias locales e incluso generar un turismo musical que antes se iba a otras ciudades”.

"Herramienta imprescindible"

Carmen Ortí, consellera de Cultura, puso ayer en valor la importancia del Anuario de la Música. “Esta publicación ya se ha convertido en una herramienta imprescindible para entender el estado, la evolución y la fuerza de un sector que forma parte esencial de nuestra identidad colectiva como valencianos”, afirmó. Asimismo, resaltó la importancia de esta edición, que “ve la luz después de un periodo especialmente duro para nuestro territorio”. Sin embargo, ha destacado que "si algo nos ha enseñado este año la música valenciana es su capacidad de resistencia y de reconstrucción”.

Por su parte, el gerente de Fevim, Armand Llàcer, destacó la trascendencia del Anuario a la hora de reflejar la importancia de la industria musical como motor en el desarrollo social, económico y ocupacional de la Comunitat Valenciana. De esta manera, “el texto proporciona herramientas para la toma de decisiones por parte de las instituciones y, también, por las empresas y profesionales”. Por lo tanto, sus páginas son, según Llàcer, “un reflejo de las fortalezas del sector, pero también una muestra de las debilidades que deben encararse de forma conjunta”.

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