Exposición
El Museo de la Seda une el pasado y el presente de los artesanos con espolines falleros históricos
'La industria de la seda de València' visibiliza a los actuales fabricantes de este tejido que se remonta al siglo XV, que sobrevivió a la industrialización y que ahora está representado por casas como Espolines de Garín, Vives y Marí, Sedica, Compañía Valenciana de la Seda y Bartual Tejedores

Exposición 'La industria de la seda valenciana' en el Museo de la Seda de València. / L-EMV

La historia de València no se entiende sin la seda. Tampoco su identidad urbana, su economía histórica ni su imaginario cultural. Con esa premisa, el Museo de la Seda presenta 'La industria de la seda valenciana', una exposición que pone el acento no solo en el esplendor pasado de este sector clave desde el siglo XV, sino en su continuidad actual a través de los fabricantes y artesanos que siguen trabajando hoy con los mismos principios, técnicas y exigencias heredadas del antiguo gremio de velluters.
La muestra propone un recorrido por los tejidos y diseños contemporáneos de algunas de las firmas más representativas de la seda valenciana cmo son Espolines de Garín, Vives y Marí, Sedica, Compañía Valenciana de la Seda y Bartual Tejedores. Todos sus trabajos dialogan con los espacios históricos del Colegio del Arte Mayor de la Seda. Lejos de plantearse como una mirada nostálgica, la exposición se articula como una reivindicación del presente de un oficio que ha sobrevivido a la industrialización, los cambios de moda y la globalización.
El Museo y el Colegio del Arte Mayor de la Seda han querido subrayar el papel esencial de estos industriales, que han cedido sus piezas de forma altruista, permitiendo mostrar al público tejidos que habitualmente forman parte de procesos productivos o encargos muy concretos. El resultado es una exposición que convierte el museo en un espacio vivo, donde la seda deja de ser únicamente objeto histórico para presentarse como materia en uso, en constante reinterpretación.
Un recorrido por salas
El recorrido se inicia en la Capilla de San Jerónimo, uno de los espacios más simbólicos del edificio. Allí se exhiben tres casullas y una dalmática de gran valor patrimonial pertenecientes a los fondos del Colegio, piezas que evidencian la estrecha relación histórica entre la seda valenciana y el ámbito litúrgico. A estas se suman varios tejidos espolinados de la casa Espolines de Garín, entre los que destaca el espolín Valencia, considerado uno de los diseños más emblemáticos de la tradición sedera local y ejemplo del virtuosismo técnico que aún hoy se alcanza en los telares manuales.
La sala de la Pometa amplía la mirada hacia la diversidad de lenguajes y estilos dentro de la producción sedera contemporánea. En este espacio pueden contemplarse dos espolines cedidos por Vives y Marí. Uno de ellos, el modelo Blanca, permite observar el reverso del tejido, una oportunidad poco habitual para apreciar la complejidad del proceso artesanal. El otro, el espolín Luis XV, es una de las piezas más reconocidas de la firma y destaca por el uso de hasta 75 colores distintos de seda natural aplicados exclusivamente a los motivos florales, una muestra del nivel de detalle y paciencia que requiere esta técnica.

Exposición 'La industria de la seda valenciana' en el Museo de la Seda de València. / L-EMV
Junto a estos trabajos se exponen dos estrechos de seda de la Compañía Valenciana de la Seda. El modelo Valls y el brocatel Canastillo ponen de manifiesto la pervivencia de una estética clásica, marcada por la riqueza ornamental y el rigor histórico, apoyada en un profundo conocimiento de los archivos textiles conservados por la firma desde el siglo XVIII.
La sala de la Fama reúne seis tejidos firmados por Bartual Tejedores, Compañía Valenciana de la Seda y Sedica. En este espacio, la seda se presenta como un soporte artístico en sí mismo, capaz de acoger diseños de gran elegancia formal y riqueza cromática. Los dibujos, cuidadosamente integrados en la estructura del tejido, muestran cómo la tradición Jacquard sigue ofreciendo posibilidades expresivas plenamente vigentes.
El trabajo invisible de la pasamanería
Especial atención merece la sala de la Pasamanería, dedicada a una de las artes textiles más complejas y menos conocidas por el gran público. La pasamanería se compone de galones, flecos, cordones y otros elementos decorativos y requiere una destreza técnica extraordinaria para lograr composiciones de gran equilibrio y colorido. Su presencia en el Colegio se remonta a 1686, cuando el rey Carlos II concedió al barrio de Velluters el título de Colegio del Arte Mayor de la Seda. A partir de ese momento, distintos gremios textiles, entre ellos el de los pasamaneros, se integraron en la institución, consolidando a València como uno de los grandes centros sederos de Europa.
Empresas actuales con legados históricos
La exposición permite también contextualizar la trayectoria de las empresas participantes. Espolines de Garín, con más de dos siglos de historia, conserva todavía los telares manuales y las máquinas Jacquard del siglo XIX con las que sigue tejiendo hoy, sin mecanización, tal como lo hacían sus antepasados. Vives y Marí, por su parte, representa la transmisión del oficio de padres a hijos durante tres generaciones, con una especial dedicación a la indumentaria tradicional valenciana y la recuperación del espolín desde finales del siglo XX.

Exposición 'La industria de la seda valenciana' en el Museo de la Seda de València. / L-EMV
Sedica, fundada en 1986 en Alboraya, aporta una visión más contemporánea desde la tapicería y la indumentaria regional, combinando calidad de materiales, originalidad en el diseño y ligamentos propios. La Compañía Valenciana de la Seda, con más de 250 años de trayectoria, continúa uniendo tradición y excelencia en tejidos destinados tanto a la decoración como a la alta costura, apoyándose en un archivo histórico que garantiza el rigor de sus propuestas. Bartual Tejedores completa el conjunto con una amplia gama de tejidos Jacquard de estilo clásico, presentes hoy en proyectos de decoración de más de veinte países.
'La industria de la seda valenciana' es la prueba de que el patrimonio no es solo propiedad del pasado, sino que sigue presente en los telares valencianos, los talleres y las manos de quienes continúan tejiendo la tradición.
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