Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Paco Cerdà entra en el universo de Estellés con su traducción al castellano de “Llibre de meravelles”

El último Premio Nacional de Narrativa logra el permiso de la familia para traducir por primera vez de forma íntegra la obra mayor del poeta de Burjassot

Paco Cerdà, Premio Nacional de Narrativa.

Paco Cerdà, Premio Nacional de Narrativa. / JM LOPEZ

Voro Contreras

Voro Contreras

València

“No había amantes en València como nosotros, pues amantes como nosotros los hay bien pocos”. Resulta extraño leer así los inmortales versos de Vicent Andrés Estellés. Ahí nadie ha parido, ni aquí tampoco: “Aquí nací y aquí vivo. Y al pasarme lo que me pasa, aquí lo canto, aquí lo digo”. La música suena como siempre, el sentido permanece intacto, pero, además del idioma, las palabras cambian. Como aquí: “Uno entre mil que aguardan y callan. Uno entre mil”. ¿Desde cuándo “tantos” son “mil”?

“Es que ‘uno entre tantos’ desbarataba por completo la métrica de Estellés”, justifica el valenciano Paco Cerdà (Genovés, 1985), escritor y periodista, último Premio Nacional de Narrativa por “Presentes”, tras haberse pasado más de un año traduciendo por primera vez Llibre de meravelles al castellano. La traducción, que publica Pepitas Editorial y llegará a las librerías el próximo 11 de marzo, es la primera versión íntegra en castellano de la que muchos consideran la obra mayor del poeta de Burjassot.

Entre la matemática y la música

“Traducir a Estellés ha sido para mí un ejercicio situado entre la matemática y la música”, explica Cerdà. “Esta traducción no renuncia ni a la forma ni al contenido del texto original y persigue, de manera obsesiva, respetar su ritmo, su música y su sentido. Quitarle el ritmo y la música a la poesía de Estellés es matarle el sentido”. De ahí decisiones como la de cambiar “tantos” por “mil” o preferir el “nacer” al “parir”: infidelidades literales para ser fiel al pulso poético.

La de Cerdà es una traducción tan valiente como necesaria de una de las cumbres de la poesía valenciana. El poeta valenciano más importante desde Ausiàs March, sigue siendo, sin embargo, un autor apenas conocido fuera del ámbito catalanohablante. Y eso que sus poemas y poemarios han sido vertidos al castellano, de manera más o menos parcial, por autores como Mario Obrero, Àngels Gregori, Carlos Marzal, Jaime Siles, Antonio Cabrera, Pere Gimferrer, Jenaro Talens o Marc Granell. Nadie, hasta ahora, había abordado Llibre de meravelles en su totalidad.

Sin autorización hasta ahora

No era solo una cuestión literaria. Durante años, la familia de Estellés se había negado a autorizar la traducción al castellano de este libro, una negativa atravesada también por razones políticas y de memoria. “Mi principal preocupación era conseguir que la traducción transmitiera la experiencia sensorial que supone leer Llibre de meravelles en su lengua original”, señala Cerdà. “Para mí fue muy importante la confianza que depositaron en mí al autorizarla finalmente. Traducir este libro ha sido pedir permiso para entrar en un universo amado y pedir perdón por solaparme con una voz tan delicada”.

El anuncio de la publicación ha coincidido, además, con un momento significativo para el traductor, que hace unos días perdió a la persona que le dio a conocer al poeta. “Mi abuelo me regaló sus libros de Estellés, que él había forrado de grana y verde para que nadie supiera en el tranvía lo que estaba leyendo”, recuerda. “Que Llibre de meravelles llegue ahora al castellano significa para mí sacar definitivamente estos versos de los forros grana y verde”. El gesto condensa buena parte del sentido histórico y simbólico de esta edición: sacar a la luz una voz que durante años fue silenciada, disimulada o directamente ignorada.

Un lugar de honor

“Siempre me ha provocado una enorme rabia la escasa consideración y la poca atención que han recibido la figura y la poesía de Estellés fuera del ámbito lingüístico catalán”, insiste Cerdà. A su juicio, el poeta de Burjassot merece “un lugar de honor en la literatura española de posguerra”. Y no solo como poeta. “Porque eso es su Llibre de meravelles: un excelente reportaje de aquel tiempo de bocas cerradas por el hambre y la censura. Este tríptico es la mejor crónica documental -la más triste, emocionante y humana- que ningún periodista haya escrito sobre la posguerra española”.

Desde esa lectura, la traducción no solo amplía el canon poético, sino también el acceso a una memoria colectiva. “Me resultaba inexplicable que el lector en castellano no hubiera tenido acceso, hasta ahora, a esta joya literaria de nuestra memoria”, afirma. “También era importante para mí acercar la obra y la figura de Estellés a personas interesadas en la memoria de la posguerra. No hubo una voz como la suya bajo el franquismo. Primero porque la fusilaban, después porque la censuraban y más adelante porque no la publicaban. Y aun así, el poeta sin voz escribía en aquel país mudo”.

"Ningún libro ha contado mejor València"

Publicado en 1971 pero escrito en gran medida entre 1958 y 1959, Llibre de meravelles es, para Cerdà, “la tinta indeleble de las letras que agujerearon el silencio de la posguerra”. En él conviven la vida cotidiana y la tragedia histórica, el deseo y la miseria, la alegría y el duelo. “Es un viaje al hambre y al estraperlo, al silencio impuesto y al deseo reprimido, pero también al puro placer de vivir”, resume. “En este libro conviven la fritanga de los bares y los neones con los cadáveres en las cunetas y los trenes cargados de muertos”.

Ese realismo crudo -“mitad existencialismo francés, mitad neorrealismo italiano, por entero comprometido con lo infraordinario”- es el que, a juicio del traductor, devuelve a la lengua valenciana la dignidad literaria que el franquismo había reducido a folklore. Con Llibre de meravelles, Estellés devolvió su poesía “a las cimas literarias que había alcanzado en los tiempos medievales de Ausiàs March” y convirtió el libro en un generador de emoción y de conciencia para generaciones de lectores.

“Nunca he leído un libro que me cuente mejor València”, concluye Cerdà. Quizá por eso, al leer ahora en castellano aquellos versos inmortales, las palabras sean distintas pero la música permanezca intacta. Como escribió el propio Estellés, en una línea que resume todo el espíritu del libro y de esta traducción: “Era bella la vida. Era triste, también”.

Imagen de archivo de Vicent Andrés Estellés.

Imagen de archivo de Vicent Andrés Estellés. / A. B.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents