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Guillaume Kientz: “Podríamos haber obtenido más dinero llevando los Sorolla fuera de València”

El director de la Hispanic Society of America, Guillaume Kientz, defiende la llegada de las obras de Sorolla a València como un proyecto “lógico y natural”, con vocación internacional y ajeno a vaivenes políticos.

El dirctor de la Hispanic Society, Guillaume Kientz, el pasado martes en la firma del acuerdo con la Generalitat.

El dirctor de la Hispanic Society, Guillaume Kientz, el pasado martes en la firma del acuerdo con la Generalitat. / Europa Press

Voro Contreras

Voro Contreras

València

El director de la Hispanic Society of America, Guillaume Kientz, defiende el acuerdo firmado con la Generalitat para la llegada a València de más de 200 obras de Joaquín Sorolla como un proyecto “lógico, natural y consensuado”, ajeno a vaivenes políticos y con vocación internacional. En esta entrevistar realizada tres días después de la firma del acuerdo con el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa María José Catalá, Kientz explica por qué València será la sede europea de la institución, detalla los plazos previstos para la llegada de las primeras pinturas y subraya que el objetivo del proyecto va más allá de la exhibición: investigación, proyección cultural y retorno económico para la ciudad.

Después de muchos vaivenes, parece que por fin va para adelante el proyecto de traer a València los Sorolla de la Hispanic Society.

No sé si hablaría exactamente de vaivenes, pero sí de un proyecto muy ambicioso. Y los proyectos ambiciosos requieren tiempo, rigor y cuidado. No se pueden hacer deprisa ni de cualquier manera. En este caso, hemos conseguido algo fundamental: una organización sólida, tanto desde el punto de vista logístico como científico. Todo está bien pensado y bien estructurado, y eso es lo que nos permite estar ahora muy tranquilos y, sobre todo, muy ilusionados con lo que viene.

Pero el camino ha sido complicado: una dana, la paralización judicial de la adaptación del Palacio de las Comunicaciones, la dimisión del president de la Generalitat que impulsó el proyecto… ¿Ha temido en algún momento que el plan se frustrara?

No, sinceramente no. Una cosa es la vida, donde pasan muchas cosas imprevisibles, y otra es un proyecto como este. Es tan lógico y tan natural que en ningún momento he pensado que no fuera a realizarse. Cuando un proyecto tiene sentido profundo, acaba encontrando su camino.

¿Por qué dice que es lógico y natural?

Porque es un win-win absoluto. Gana Sorolla, gana València, gana la Hispanic Society y ganan las relaciones culturales entre España y Estados Unidos. Pero, sobre todo, ganan los valencianos. Sorolla vuelve a tener una presencia central en su ciudad y en su tierra; la Hispanic refuerza su vínculo con la cultura española, que es su razón de ser; y se crea un puente cultural sólido entre Europa y Estados Unidos. No es un proyecto político ni económico, es un proyecto cultural en el sentido más profundo, y por eso es tan consensuado.

¿Había alternativas a València si aquí no salía adelante?

Interés había, sin duda. Nuestra colección es muy prestigiosa y muchas instituciones, en España y fuera, estaban interesadas en colaborar. Pero nuestra prioridad siempre ha sido València y la Comunitat Valenciana, por razones históricas, culturales y emocionales.

El acuerdo final se firmó el miércoles en Madrid. ¿Por qué no en València?

Fue una cuestión puramente de agenda. Yo tenía previsto viajar a València, pero al final varias personas implicadas necesitaban coincidir y me pidieron cambiar el vuelo. En cualquier caso, tampoco es algo extraño: Sorolla está íntimamente ligado a València, Madrid y Nueva York, y ya hemos pasado por los otros dos escenarios.

¿Habrá algún acto previo en València antes de la llegada de las obras?

No. La siguiente etapa es clara: la llegada del primer envío de pinturas y su exposición.

"Se expondrán antes de verano"

¿Cuándo será esa llegada?

En primavera. Aún tenemos que cerrar aspectos logísticos -transporte, seguros-, pero el compromiso es claro: será antes del verano.

¿Confirmá entonces que los Sorolla de la Hispanic se expondrán en València antes del verano?

Sí, absolutamente.

Las obras se exhibirán provisionalmente en el Museo de la Ciudad. ¿Conocía ya este espacio?

Sí, lo conozco. Y quiero insistir en que esta solución provisional es una muestra de responsabilidad. Es más importante empezar bien y con seguridad que precipitarse.

¿Será necesaria alguna inversión en el museo?

Eso corresponde a la Generalitat y al propio museo. Nuestro papel es el de prestador, y nuestra prioridad es garantizar la conservación y la seguridad de las obras.

La adecuación del Palacio de las Comunicaciones sigue bloqueada judicialmente. ¿Le preocupa?

No. Son cuestiones administrativas que acaban resolviéndose. He trabajado muchos años con patrimonio histórico y sé que estos procesos requieren paciencia. No me asusta en absoluto.

¿Ha sido una decepción no exponer directamente en el Palacio, como se había anunciado?

El escenario ideal habría sido ese, claro. Pero es mucho más importante empezar la relación ahora, en València, que asumir riesgos innecesarios para el edificio o para la colección. Este proyecto es demasiado importante para hacerlo mal. Lo esencial es Sorolla y su regreso simbólico a casa.

Las pinturas se irán exponiendo por fases ¿Cuándo podrá verse la colección completa en València?

Imagino que en 2027, cuando el Palacio esté listo.

El acuerdo prevé la creación de una fundación presidida por la Generalitat para gestionar el centro. ¿En qué punto está?

Es una cuestión que corresponde a la Generalitat. Nuestro acuerdo es con ellos y confiamos plenamente en el proceso.

Guilleume Kientz en 2022 ante uno de los paneles de Visión de España en la Hispanic Society.

Guillaume Kientz en 2022 ante uno de los paneles de Visión de España en la Hispanic Society. / L-EMV

"Me parece una inversión adecuada"

El presupuesto de la Generalitat donde se ha de contemplar el canon por recibir las obras no está aún aprobado. ¿Le preocupa?

No, en absoluto. Todo está avanzando de manera muy positiva y con un compromiso claro por parte de las instituciones.

La Generalitat pagaráun canon de 1,15 millones durante al menos ocho años, más el acondicionamiento de un edificio que puede costar más de 15 millones, gastos de transporte, seguros... ¿Lo considera una inversión adecuada por la cesión de unas pinturas durante un tiempo limitado?

Del coste del acondicionamiento del Palacio de las Comunicaciones no puedo hablar. Pero sí, el canon me parece una inversión adecuada. De hecho, hemos recibido ofertas superiores. Sorolla es un artista extremadamente querido y con gran capacidad de atracción. Pero esto no va solo de dinero: incluye el prestigio de la Hispanic Society y un proyecto cultural de largo recorrido.

Entonces, ¿por qué elegir València si podían ganar más en otro lugar?

Porque el objetivo no es maximizar ingresos, sino hacer algo que tenga sentido cultural. Y en este caso, València es el lugar natural para Sorolla.

¿Por qué sacar los Sorolla de Nueva York?

Porque la Hispanic no es un museo monográfico. Tenemos más de 800.000 piezas y necesitamos espacio para mostrar otras partes de nuestra colección. Además, queremos reforzar nuestra presencia en Europa, y València es el lugar lógico para hacerlo.

Algunos vinculan el proyecto a necesidades económicas de la Hispanic.

Eso no es cierto. La institución tiene ahora un presupuesto equilibrado. El canon servirá para acelerar la renovación de espacios y seguir creciendo, no para tapar déficits.

¿Entonces no tienen prisa en que lleguen las obras a València para empezar a cobrar el canon?

No. Lo único que necesitamos es claridad en los plazos. Si este año no fuera posible, tendríamos que buscar alternativas, porque las obras deben estar expuestas.

¿Cómo han reaccionado los patronos estadounidenses a la idea de quedarse sin los Sorolla durante tanto tiempo?

Con entusiasmo. Nada de esto se hace sin su aprobación.

¿Habrá una despedida en Nueva York?

Estamos pensando en algo simbólico. Pero no es una despedida: València será una extensión de la Hispanic. No se van de casa, se van a otra casa.

València será sede de la Hispanic en Europa. ¿Habrá más?

No. València será la sede europea única de la Hispanic Society.

¿Por qué ha impuesto la Hispanic Society a la empresa Light and Art Exhibition para gestionar el centro?

Porque conocemos su profesionalidad y hemos trabajado con ellos en múltiples exposiciones de Sorolla. En un proyecto así, la confianza es esencial.

¿Qué papel ha tenido Blanca Pons Sorolla, bisnieta del pintor, en este proyecto?

Fundamental. Es la depositaria del legado del artista y su apoyo era imprescindible. Además, comparte plenamente la idea de que este proyecto sea también un centro de investigación.

Kientz con Blanca Pons-Sorolla, Juanfran Pérez Llorca y María José Catalá.

Kientz con Blanca Pons-Sorolla, Juanfran Pérez Llorca y María José Catalá. / Europa Press

"Ha habido consenso desde el inicio"

¿Qué nuevas lecturas de Sorolla se quieren impulsar desde València?

Sorolla fue un artista internacional, con una dimensión social y casi política. No es solo el pintor del sol y la playa: también pintó la pobreza, el heroísmo popular, el mar como espacio democrático. Su optimismo nace del contraste con la dificultad, y eso merece estudiarse más a fondo.

¿Cómo se articulará esa investigación? ¿Impulsarán becas, contratarán investigadores?

Con becas, simposios, publicaciones, exposiciones temporales… València puede convertirse en un centro de referencia internacional sobre Sorolla.

Con la dimisión de Mazón, parece que la alcaldesa María José Catalá ha tomado mayor protagonismo ante el proyecto. ¿Cuál es su papel?

Muy importante. Este proyecto no podría hacerse sin el apoyo del Ayuntamiento. Ha habido consenso desde el inicio.

¿Teme oposición política por el coste del proyecto?

No entro en política local. Pero es evidente que el impacto cultural, turístico y económico para València será muy positivo. No solo van a haber ingresos por las entradas, también en los restaurantes, en los hoteles, con los restaurantes, con los hoteles.

¿Por qué Sorolla sigue atrayendo cien años después?

Por la misma razón que Leonardo, Miguel Ángel o Rembrandt: porque es un gran artista.

¿Qué cuadro seráel primero que veremos bajar del avión?

No lo sé, pero quizá Sol de la tarde.

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