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El MuVIM cumple 25 años en el ojo del huracán

Concebido como un museo dedicado a la modernidad, la Diputación planea transformar el MuVIM en el escaparate de su patrimonio artístico: un movimiento en la joya de la corona cultural que ha desatado la alarma de sus empleados, pero también ha aflorado tensiones internas

Paco Teruel, en el centro, junto al director Rafa Company, en una exposición reciente.

Paco Teruel, en el centro, junto al director Rafa Company, en una exposición reciente. / Raquel Abulaila

La mezcla de políticos y cultura es una artefacto peligroso, una reacción química altamente inflamable. El MuVIM, el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat, puede dar cuenta de ello. El último incendio ha llegado esta semana, cuando ha trascendido la decisión del equipo de gobierno de reconvertirlo en el Museu d’Art de la Diputació, un contenedor donde exponer su valioso patrimonio artístico del siglo XIX y XX, con artistas como Sorolla, Pinazo o Benlliure, Equipo Crónica, Carmen Calvo o Andreu Alfaro.

El MuVIM abrió sus puertas en 2001, hace ahora 25 años, como el gran proyecto cultural de la diputación, impulsado por Manuel Tarancón y de la mano de los técnicos Marc Borràs y Rafael Company. Lo hizo con la vocación de explicar los valores, ideas y transformaciones que hicieron posible la modernidad, con la Ilustración de los siglos XVII y XVIII como eje vertebrador. Su exposición inaugural, L’aventura del pensament, simbolizó ese espíritu pedagógico y crítico, su fet diferencial como enclave cultural.

La trayectoria del MuVIM ha estado marcada por una sucesión de periodos de aparente tranquilidad con otros volcánicos, de tensa relación con el poder político. El más recordado se produjo en 2010, cuando su entonces director, Román de la Calle, dimitió tras negarse a retirar una exposición fotográfica con imágenes vinculadas al caso Gürtel. La retirada forzada por el gobierno de Alfonso Rus fue denunciada como un acto de censura por asociaciones profesionales y culturales de todo el país y convirtió al MuVIM en símbolo de la intromisión política en la gestión museística.

Estos días ha vuelto a planear aquella sombra. Otro gobierno del PP, este encabezado por Vicent Mompó, ha sido acusado de censura por el colectivo de artistas falleros por poner trabas a un ninot de Mazón en la dana. La exposición terminó en otro reciente, pero la polémica, ha terminado en nada. Nadie, ni los afectados ni los acusados, han querido hacer sangre.

Quince años después de aquel gran conflicto el museo se ve sacudido ahora por un posible cambio de rumbo que ha encendido las alarmas entre su plantilla y en parte del sector cultural valenciano por las sospechas de injerencia política. La diputación, gobernada por el PP y Ens Uneix, ultima una modificación de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) que elimina la figura del jefe de servicio de Cultura y reorganiza el área en seis grandes direcciones, cuatro ya existentes y dos de nueva creación.

El ‘tesoro’, dentro del MuVIM

Pero, sobre todo, redefine la función del MuVIM para exhibir de forma regular una selección de las más de 4.000 obras propiedad de la Diputación, muchas de ellas almacenadas desde hace décadas en depósitos como el de Bétera. Este movimiento supondrá además que la Ofitec, la oficina que gestiona el patrimonio artístico de la diputación, se integre en el museo provincial. Vicent Mompó, presidente provincial, ya defendió esta «apuesta» como una forma de poner fin a la «incomprensible invisibilidad» de un legado público de enorme valor y abrir una nueva etapa para el arte valenciano.

Entre los trabajadores del MuVIM, el anuncio ha sido recibido como un terremoto, una crisis existencial, una «propuesta de demolición». Tras dos años en que el diputado de Cultura del PP, Paco Teruel, había dejado hacer, dando continuidad al equipo heredado y encabezado por Rafa Company desde 2016, este cambio se observa como un giro en las políticas culturales. El MuVIM perdería la ambición de modernidad: «cambiar la exposición permanente por una similar a lo que hay en el museo de Bellas Artes es cargarse el MuVIM», dicen. «Hay otros espacios donde podría exhibirse esta ingente obra, incluso colaborar con el San Pio V, del Estado, o el IVAM, de la Generalitat». «Es la sempiterna batalla por el control», resume otro veterano.

Verano pasado, primeras salidas

El conflicto llega tras un verano de 2025 especialmente convulso en el museo, lo que aumenta las suspicacias. La jubilación de la subdirectora, la exdiputada socialista Carmen Ninet, y de otros cargos históricos del organigrama se produjo en un contexto de polémica pública, con cuestionamientos sobre currículums y con la sensación de que se estaba preparando un relevo profundo, con el puesto del director Rafa Company en el aire.

Company fue el primer director del museo hasta 2004 y regresó a este puesto en 2015 tras ser elegido de manera directa por la administración provincial que entonces gobernaba el socialista Jorge Rodríguez, actualmente líder de Ens Uneix. Entre los dos mandatos de Company pasaron por el MuVIM otros cuatro directores: Javier Varela, Francisco Molina, Román de la Calle y Joan Gregori.

Este segundo nombramiento de Company caducaba a finales de 2018, lo que obligó a iniciar un nuevo proceso interno para ocupar la plaza, que finalmente recayó en el propio Company no sin polémica. Su único oponente en el proceso, Joan Gregori, presentó un recurso porque del comité de selección había formado parte en calidad de vocal Amador Griñó, jefe de Sección del MuVIM y, por lo tanto, subordinado de Company.

La recusación finalmente fue rechazada y Company ha sido ratificado como director y, de hecho, es por ahora el único que ha sobrevivido a la demolición de la cúpula del museo provincial iniciada el pasado verano. Junto a Ninet también se jubiló el pasado diciembre la responsable de Protocolo y Actividades Didácticas, Amparo Sampedro, exalcaldesa socialista. Con la reestructuración que se ha presentado salen otros nombres ilustres. El jefe de Exposiciones, Amador Griñó, se jubilará en verano, ya sin posibilidad de prórroga, y su plaza queda extinguida dentro de la nueva RPT.

También se ve apartado Vicent Flor, exdirector de la Institució Alfons el Magnànim en la etapa progresista y con plaza de conservador del MuVIM. Será trasladado a otro servicio. Flor ha denunciado lo que considera «la mayor operación de castigo contra los gestores culturales de la Diputación», alertando de una reordenación que, a su juicio, tiene una clara intencionalidad política.

Comarcalizar la presencia cultural

Así se lee dentro del museo. El equipo de gobierno, por contra, traslada que la reestructuración en todo el área de Cultura era necesaria para poner orden un servicio que está «sobredimensionado» (más de 170 puestos de trabajo), y donde el MuVIM emerge como un museo con demasiadas exposiciones externas pese a todo el personal con el que cuenta. Casi un capricho donde los responsables hacen y deshacen ajenos a la visión del equipo de gobierno, señalan. En el PP no esconden además que Cultura se ve como un servicio con muchos «enchufados».

Ens Uneix, socio del PP en el gobierno, ha dejado su huella en esta reestructuración del área de Cultura y aspira además a que los fondos artísticos vuelvan a salir a las comarcas, como ya se hizo en tiempos de Jorge Rodríguez, líder del partido y expresidente provincial con el PSPV (2015-2018). Entonces se programaron exposiciones itinerantes como «Memoria de la modernidad» y «Dones en marxa».

Las miradas sobre Paco Teruel

Esta crisis, por otro lado, ha aflorado ciertos desacuerdos dentro del equipo de gobierno en torno a la figura del diputado de Cultura, Paco Teruel. También se ha verbalizado internamente la decepción entre la plantilla, con la que había mucha complicidad, al considerar que su diputado no los ha defendido.

En estos dos años y medio, Teruel se ha mostrado poco amigo de hacer cambios o de relevar cargos importantes, sobre todo si no veía una alternativa clara. Se pone como ejemplo la Institució Alfons el Magànim, que lleva mucho tiempo sin director.

Lo que para unos es favorecer la continuidad, otros dentro del partido han visto «indecisión» para «poner orden» en un museo que se considera que no tiene una línea clara, y en un área de Cultura desestructurada. El jefe de servicio, explican como ejemplo, solo tiene jerarquía sobre 38 de los más de 170 puestos de trabajo. Era necesario acometer esta modificación de la relación de puestos de trabajo, añaden. Ante la falta de actuación, los cambios parece que han venido desde fuera, desde el área de Recursos Humanos que dirige la número dos de Mompó, Reme Mazzolari, desde el pasado año.

La reestructuración ideada por Mazzolari pone el peso de la gestión en seis direcciones, cuatro de ellas ya creadas -MuVIM, Museu d’Etnologia, Museo de Prehistoria y Teatros- y dos de nueva creación: la de la Institución Alfons el Magnànim (la editorial provincial) y la de Gestión Cultural-Municipalismo. En el caso de los museos provinciales, el informe establece que los tres museos pasarán a contar con la misma estructura interna, integrada por secciones de Exposición y Conservación, y unidades de Difusión, Restauración y Biblioteca.

Para dirigir esta área reestructurada, internamente se ha llegado a plantear que Joan Seguí, el reputado director de l’Etno y que también procede del anterior etapa, se pusiera al frente como jefe de Servicio. Pero lo ha rechazado. Finalmente, estas seis direcciones solo tendrán jerárquicamente por encima al diputado de Cultura.

La plantilla se 'rebela'

La reestructuración que se conoció oficialmente este miércoles, cuando los sindicatos recibieron las fichas con los cambios en la relación de puestos de trabajo (RPT), ha desatado una auténtica tormenta dentro de la diputación. La mayoría de los trabajadores del área de Cultura se sienten directa o indirectamente agraviados. Entre las denuncias, se afea que no se haya negociado con los responsables funcionariales o que no se haya informado a los trabajadores afectados por los cambios (varios son derivados a otras áreas).

El pasado jueves se celebró en la Beneficència una reunión con los sindicatos a la que asistieron casi medio centenar de empleados. De allí salió una petición de reunión de los directores de los museos y los servicios directamente con el presidente de la Diputación, Vicent Mompó.

Para este lunes está prevista un reunión de la mesa general de negociación con los sindicatos. Las cuatro organizaciones se han mostrado en contra y también han contactado con Mompó. Mientras tanto, este lunes abordarán el detalle de la reforma de la RPT con la vicepresidenta segunda y responsable de Recursos Humanos, Reme Mazzolari.

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