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Música | Crítica

Bach como aliciente

El grupo Bachcelona Consort en el Palau de la Música.

El grupo Bachcelona Consort en el Palau de la Música. / JDP

José Doménech Part

José Doménech Part

Sociedad Filarmónica de Valencia

Palau de la Música. Sala Rodrigo.

Obras de Johann Sebastián Bach por el Bachcelona Consort (Katy Elkin, oboe y oboe di caccia, Sara Parés y Tiam Goudarzi, flautas de pico, Angela Moro y Sara Blanch, violines, Nina Sunyer, viola y Marc de la Linde, viola da gamba) Solistas Bachcelona Akademia (Nuria Vives, soprano, Jana Corominas, mezzo, Hector Ruiz, tenor y David Guitart, bajo)

Después de su actuación hace 3 años en el CaixaForum de Calatrava, el grupo Bachcelona Consort presentó en la SFV con un programa íntegro dedicado al cantor de Leipzig, con dos cantatas del numeroso catálogo sacro y profano, dos sinfonías, más un aria y un coro.

Junto con la sublime musica de su autor, los textos son parte fundamental no sólo porque complementan sino porque, además, dan sentido a la inspiración del compositor. Dichos textos son de procedencia luterana y escritos en alemán, razón por la cual en la mayoría del conciertos se acompañan en los programas con su correspondiente traducción a la lengua del país.

No fue el caso en el concierto 2.561 de la centenaria SFV. Una desconsideración absoluta para con el público asistente a menos que los responsables del acto tuvieran la ingenua idea de que el auditorio seria docto en la lengua de Goethe o que en la penumbra de la Sala Rodrigo el traductor de Google podría darnos pistas de la inspiración de Bach. Corregir esta desafortunada usanza resulta algo imprescindible, fundamental y urgente.

Dicho lo cual, los resultados de la sesión bachianas resultó un tanto dispar. Por un lado, los instrumentistas del Bachcelona Consort respondieron con aplomo, seguridad y precisión a la mano rectora de Daniel Tarrida desde el clave, destacando por el estilo y la connivencia sonora tan esencial al tratarse un ensemble tan reducido en el que todos son protagonistas.

En este sentido destacó el aria final de la Cantata BWV13 (Mis suspiros y mis lágrimas) cantada por el bajo David Guitart en un fragmento sencillamente conmovedor con el hermoso y esencial aporte de la flauta de pico de Sara Parés. Igualmente sorprendió Katy Elkin con el "oboe de caccia", inusual e intrigante instrumento muy utilizado por Bach y que, sin duda, ella ofreció con una muy original atmósfera.

En cuanto al cuarteto vocal, era evidente que se trataba de un conjunto joven que en el futuro cercano, rodaje y estudio, afianzarán su formación con el fin de aumentar tanto volúmenes como la proyección escénica. En resumen, Bach siempre es un aliciente. Pensemos en cómo tantos directores de cine han recurrido a obras o fragmentos de ese autor para apoyar escenas de us películas: Jonathan Demme, Bergman,Von Trier, Portabella, Minghella y tantos otros. Algo tendrá Sebastian cuando se le escucha,

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