Concierto
Nach, rapero: "Este disco es la respuesta a ese fantasma que te dice que deberías dejarlo"
Precursor en el rap en España, a Nach (Albacete, 1974) todo el mundo le conoce. Quien más quien menos ha escuchado alguna de sus históricas canciones, que hoy en Spotify cuentan con más de 35 millones de reproducciones. La lírica consciente que le caracterizó se mantiene intacta, pero su sonido hoy es más adulto, tras un parón de seis años donde ha hecho que su vida sea más ancha, "ya que no puede ser más larga". Con la seguridad y experiencia que aporta la edad, Ignacio Fornés, criado en el barrio de San Blas de Alicante, llega este sábado al Roig Arena a presentar su último disco, 'Destino' (2025), donde mantiene intacto el dominio de la palabra y la rima, con una mirada serena sobre el tiempo, la creación artística y el lugar que ocupa hoy en la música.

Nach presenta este sábado en València su nuevo disco 'Destino', dentro de la gira 'Nach tour' / Pablo Cortes /Fotablos

Llega a València con 'Destino', su primer disco tras seis años de parón. ¿Qué ha pasado en este tiempo?
He vivido, que ya es mucho. He intentado buscar un equilibrio artístico entre mantener mi esencia y explorar nuevos lugares donde sentirme cómodo e innovar. He querido probar cosas nuevas y formar un nuevo equipo en Alicante. También decidí viajar y no estar metido en la rueda constante de la música; quería hacer cosas que no tuvieran tanto que ver con la industria para que la vida se hiciera más ancha. Si la vida no puede ser larga, al menos intentemos que sea ancha. Mucha gente pensaba que quizá no volvería por estar fuera de la primera línea, pero simplemente me estaba buscando a nivel personal y musical. El disco ha salido en el momento que tenía que salir; si lo hubiera hecho antes, quizá no habría llegado a ningún lugar concreto.
¿En qué momento decidió que era hora de volver al estudio?
Darme cuenta de que tenía una cantidad de canciones con las que me sentía cómodo. Sentí que había un juego de tiempos y sonidos nuevos que mantenían mi esencia. Buscaba un equilibrio y cuando lo vi claro, los productores también lo entendieron y lo pulimos juntos. Con los temas adecuados, estaba listo para entrar al estudio y disfrutarlo.
¿Cree que la industria ha perdido ese sosiego necesario para crear, sustituyéndolo por un frenesí de lanzamientos constantes?
En mi caso se ha respetado el sosiego, se ve en la cantidad de gente que está viniendo a los conciertos después de tanto tiempo. Es algo que te planteas, si la gente se habrá olvidado de ti, pero se está demostrando que no es así. Entiendo a los artistas jóvenes que tienen que meterse en esa rueda impulsiva de impactos inmediatos para funcionar en el sistema actual, porque vivimos en una era donde si no ves algo ahora, en diez minutos lo has olvidado. Sin embargo, hay otro tipo de artistas que funcionamos de otra manera, sin depender tanto del algoritmo. Intento buscar un término medio, muestro mi vida artística en redes sociales, o haciendo slam poetry para estar conectado, pero trabajo con la tranquilidad que necesito a nivel vital y artístico. No quiero cambiarlos por ambición, tengo mis procesos, aunque no me duermo en los laureles; en el arte, si te relajas demasiado o te aceleras, dejas de crear correctamente.
En este reto de composición y producción, ¿ha cambiado algo en los directos del 'Nach tour'?
Lo veo como un momento de unión en esta época tan individualista. Me encantan esos momentos donde compartimos y puedo mostrar un show lleno de humanidad, con mis anécdotas, pensamientos y reflexiones. No intento hacer el show más perfecto ni uno lleno de fuegos artificiales. Busco un término medio, espectáculo con un contacto de tú a tú. Voy con la mentalidad de entregar mi humanidad de forma sincera, aceptando que puedo equivocarme, porque uso más de 8.000 palabras, o estar más o menos inspirado, pero siempre desde la verdad.
"Hay música para reflexionar y música para pasar de todo; cada uno elige su menú en Spotify y esa es la magia de este tiempo"
En 'Destino' plantea la idea de dejar de rapear. ¿Podría hacerlo?
Más que dejar el rap, lo que nunca podré dejar es de escribir, por una cuestión terapéutica, de enfoque vital e identidad. Escribir es lo primero en lo que pienso al levantarme. Sobre el rap, siendo sincero, en esta época de tantos cambios uno a veces piensa demasiado y se pregunta si su discurso sigue teniendo cabida. Todos tenemos ese fantasma en la cabeza que te dice que los tiempos han cambiado y que deberías dejarlo. Pero tras analizarlo, aún tengo cosas que decir. Creo que en la veteranía hay algo que contar que puede conectar con los demás; no todo tiene que ser frescura comercial. Mi respuesta a ese fantasma es este disco. Aunque el listón suba, quiero seguir saltándolo porque tengo la energía y sé que mi música aporta mucho a la gente.
Lleva 30 años en la industria, su público ha crecido con usted pero, ¿llega al público más joven?
La gente de mi generación, de cuarenta y tantos, conecta mucho, pero en los conciertos veo que la mitad de la gente tiene más de 40 y la otra mitad menos de 30. Eso me encanta, porque significa que conecto con una generación joven que busca algo más allá y me encuentra a pesar de estar en puntos vitales distintos. El otro día un colega me decía que los raperos de mi época somos ahora como los viejos rockeros, muy respetados, quizá no en el 'mainstream' absoluto, pero escuchados y seguidos por mucha gente. Me parece una visión muy acertada.
"No quiero una casa más grande, coches de lujo o ropa de marca, es absurdo; prefiero ir ligero y con libertad"
En los 17 temas del disco se percibe un periodo de superación y reflexión personal.
Sigo colocando cosas en su sitio, yendo a terapia y gestionando pensamientos negativos o dudas. Soy una persona inquieta que se cuestiona mucho su lugar en el mundo. Creo que es fundamental dedicar tiempo a reflexionar sobre quiénes somos y qué estamos dejando de lado de nuestra naturaleza por aceptación social. He buscado que el disco sirva de espejo porque hablo de valorar lo inmaterial, de cómo nos relacionamos con nuestro entorno y de la necesidad de reconectar con el niño interior que se ilusionaba, algo que exploré en mi canción con Manuel Carrasco.
El rap es la música más transparente. ¿Se ha sentido cómodo en esta etapa compartiendo sus inquietudes?
Es que necesito hacerlo. Nunca he tenido pudor al escribir, ni siquiera con mis libros de poesía donde te desnudas más. Creo que el secreto de haber conectado con tanta gente es precisamente ese, el de mostrar a una persona que se quita la piel y enseña lo que hay dentro. Me parece lo más natural a nivel artístico.
En este disco canta que prefiere "el amor por encima del oro". ¿En qué ha cambiado vitalmente?
En que lo material no me hace feliz; es una especie de adaptación hedónica donde te acostumbras a todo. He decidido despojarme de lo material para alimentarme de cosas de verdad: amigos, viajes y experiencias que me hagan vibrar. Ya no quiero una casa más grande, no quiero maletones de viaje, prefiero ir ligero y con libertad. Cosas como los coches de lujo o la ropa de marca me parecen ya muy absurdas. Si algo se ha mantenido en mi esencia es la empatía; mi música siempre intenta dar amor sin mirar a quién.
Sigo hablando con Zatu, con la gente de Falsalarma, con Kase O, Chojin... Compartimos los mismos códigos; hemos pasado por muchos procesos juntos a lo largo de este camino y eso nos acerca mucho
Lo que tampoco ha cambiado es que la lírica sigue siendo en el centro de su obra. ¿Sigue creyendo en la palabra?
Creo muchísimo en la magia de la palabra y en cómo puede cambiar las cosas, para bien y para mal. Me considero un liricista; vengo de una época donde rapear con juegos de palabras en un parque me generaba la misma sensación que ver un mate de baloncesto: algo brutal. Busco que mi lírica sea directa para que se entienda, pero con el suficiente juego para que sea sofisticada y compleja. Esa es mi arma principal, acompañada de una épica musical que ponga la piel de gallina.
¿Cree que la nueva generación del rap sigue jugando con las palabras?
Es otra movida emocional. Juegan más con la entonación y con transmitir de una manera muy directa. Escucho cosas que quizá líricamente no tienen tanto peso, pero conectan a través de la atmósfera musical y las emociones que transmiten. Entiendo que mucha gente joven usa la música como evasión, sin buscar complicaciones. Aunque echo de menos la lírica, hay muchos raperos haciendo barras brutales si te pones a rebuscar. Lo que no comparto es ese comercialismo de sacar solo lo que "pega" en redes, aunque es una forma pop de funcionar que siempre ha existido. Al final, hay música para reflexionar y música para pasar de todo; cada uno elige su menú en Spotify y eso es parte de la magia de estos tiempos.

Nach presenta este sábado en València su nuevo disco 'Destino', dentro de la gira 'Nach tour' / Pablo Cortes/Fotablos
Ha colaborado con artistas como Eladio Carrión, Trueno o Acapella. ¿Cómo es su relación con estos nuevos talentos?
Con muchos me llevo muy bien. Me he sorprendido gratamente porque muchos me hablan con un respeto inmenso, reconociendo que les inspiré o que abrí puertas. Con Trueno, por ejemplo, la conexión fue inmediata. A veces uno piensa que están en una onda totalmente distinta, pero luego descubres que hay una buena sintonía y mucho respeto.
"En mi época, rapear con juegos de palabras era la misma sensación que un mate de baloncesto: brutal"
También integra otros estilos con Manuel Carrasco, Alice Wonder o Nampa Básico.
Son artistas que admiro. Con Manuel Carrasco, por ejemplo, nos llevó tiempo encontrar el punto donde se uniera su magia con el rap, pero el resultado fue excelente. Salgo de mi zona de confort, pero al final traigo a todos estos artistas a mi universo. La parte artística fluyó muy bien y estoy muy satisfecho porque el disco es un crisol de generaciones, estilos y emociones.
¿Cómo es la relación actual con los raperos de su generación, como Zatu, con quien también colabora?
Muy buena. Hablo bastante con Zatu, con la gente de Falsalarma, con Chojin... Todos compartimos los mismos códigos de la época en la que nos criamos. Nos tenemos un gran afecto porque entre todos hemos luchado para dignificar esta cultura y hacerla avanzar. Me alegro de los éxitos de todos ellos porque son mi quinta; hemos pasado por muchos procesos juntos a lo largo de este camino y eso nos acerca mucho.
Tiene canciones con más de 30 millones de reproducciones...
No miro mucho las cifras, pero me dan alas para seguir con mi propósito y disfrutar del privilegio de dedicarme a la música. No quiero entrar en el juego de querer siempre más, porque no es sano. Lo importante son las canciones, no yo; cómo la gente las recibe y las hace suyas. Yo simplemente estoy aquí viviendo mi vida.
¿Con qué sensación espera que salga el público de València este sábado?
Espero que se unan a mí en esa energía de comunión que se genera. El show es espectacular a nivel de vídeo y luces, pero mi reto es contagiar mi parte humana. Me preparo física y mentalmente para darlo todo y que la gente se vaya a casa sintiendo que ha valido la pena pagar la entrada y que ha disfrutado al máximo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Perfumerías Prieto notifica a sus clientes que cierra sus tiendas el 31 de marzo
- Los servicios sociales localizan a 15 personas en el asentamiento de chabolas de Mestalla
- Un ciberataque paraliza durante dos días al gigante valenciano de los zumos
- Las obras del AVE en València sacan una necrópolis islámica, una alquería y un parapeto de la Guerra del Francés
- Oculto con plásticos negros y tras el rótulo de una ferretería cerrada: así operaba el taller clandestino clausurado por la Guardia Civil en Guadassuar
- Oliva tendrá una almazara municipal ante el aumento de plantaciones de olivos
- Una generación 'disfrutona' y un emprendedor de Albacete, detrás del éxito del tardeo en València
- València construirá 644 en pisos en suelo recuperado al cabecilla de la trama Azud, que se lo adjudicó en la época de Barberá