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Música

El Conservatorio se hace hueco en la agenda cultural: talento local, conciertos y óperas abiertas al público

Conciertos sinfónicos y música de cámara, producciones operísticas y escénicas, cuartetos de cuerda, de viento, conciertos de piano, flamenco o jazz. La agenda cultural del Conservatorio Joaquín Rodrigo es tanto o más extensa y de igual calidad que las grandes instituciones musicales de València y asistir a cualquier evento es gratis. El talento estudiantil que alberga bien le vale un hueco en la programación musical valenciana.

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Entre la amalgama de planes que uno encuentra cada semana en València, una sala todavía está por descubrir. Su programación es incesante, continua, de primer nivel. Cada semana, en el Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo, los conciertos se suceden: profesorado y alumnado poniendo en práctica lo aprendido, lo compuesto y lo practicado en un centro que goza de un nivel musical y artístico sin comparación. Solo la Escola Superior de Música de Catalunya puede competir directamente en oferta de grados y másters y su prestigio solo es comparable al Real Conservatorio de Música de Madrid. Allí, como aquí, el conservatorio no es solo un centro de estudios superiores; es una sala que busca integrarse en la agenda cultural con un listado de actuaciones -gratuitas- que plantan cara a Les Arts o el Palau de la Música.

Instituciones, por cierto, que se nutrirán después del alumnado que hoy estudia en el Joaquín Rodrigo. En cuestión de meses, sopranos, tenores, guitarristas, clarinetistas, compositores o sonólogos estarán trabajando en grandes auditorios de España y Europa poniendo en práctica lo aprendido en este centro valenciano, aún desconocido para el público general pese al gran repertorio de actuaciones que cada semana se llevan a cabo: Conciertos sinfónicos y de música de cámara, producciones operísticas y escénicas, proyectos interdisciplinares y estrenos.

Este pasado jueves, la Banda del Conservatorio Superior actuó en el gran auditorio con un programa de piezas compuestas por los docentes del centro. Se buscaba poner en valor su creatividad pero también enfrentar al alumnado de interpretación a una variedad estilística sin precedentes con obras de Marc García, José Miguel Fayos y Luis Serrano.

El Conservatorio Superior de Música de València se integra en la agenda cultural valenciana con una programación de más de 200 conciertos gratuitos a lo largo del año

Miguel Angel Montesinos

La semana pasada fueron Fermín Clemente, Ricardo Capellino y José Andrés Romero los que ofrecieron ‘Mon âme soupire’, una recopilación de música francesa del siglo XIX y XX a cargo de estos profesionales del oboe, el saxo y el piano.

Sin embargo, la joya de la corona se pudo ver a finales de enero con la primera de las dos óperas que se interpretan a lo largo del curso. Fue ‘La Bohème’, de Giacomo Puccini, un proyecto integral con participación de alumnado de distintas especialidades, una experiencia artística con criterios profesionales y un trabajo transversal que une interpretación, dirección, escena y producción. Para el alumnado supone una experiencia formativa de alto nivel y, para la ciudad, una propuesta cultural de gran calidad a precio cero.

Allí, entre bambalinas, el peso recae sobre los alumnos y alumnas del máster de Interpretación Operística que, junto al de Sonología aplicada, son los dos títulos de posgrado que ofrece el centro y que están implicados en sacar adelante tanto La Bohème, ahora, como 'Los Cuentos de Hoffman', de Jacques Offenbach.

Con ellos, estudiantes de los siete grados universitarios del conservatorio participan en la preparación, producción y puesta en escena de esta ópera a cuya inauguración asistió, por primera vez, una representante de la Generalitat, en concreto, la consellera de Cultura, Carmen Ortí. Con ella, otras 500 personas llenaron el gran auditorio del conservatorio, una joya acústica, que sonó con toda su fuerza gracias a un foso repleto de músicos, dirigidos con maestría por Nadia Stoyonova.

El foso del auditorio del conservatorio, con los estudiantes de grado de interpretación de cada instrumento necesario para 'La Bohème', dirigidos por Nadia Stoyonova.

El foso del auditorio del conservatorio, con los estudiantes de grado de interpretación de cada instrumento necesario para 'La Bohème', dirigidos por Nadia Stoyonova. / Miguel Angel Montesinos

Detrás del telón, medio centenar de alumnos haciendo de extras, de coro y protagonizando el elenco principal de Puccini. Siguiéndoles de cerca el director de escena, Jaume Martorell, también profesor en el centro.

Alianzas formativas

Todo ello fue posible gracias también a otras alianzas educativas, como con la FP de artista fallero, encargados del atrezzo, o los de maquillaje, responsables de la caracterización de cada personaje. Hasta el CEU Cardenal Herrera participa con alumnos que se encargan del equipo técnico.

Las voces estremecían a un público que tuvo que asistir al ensayo general por falta de entradas para los días oficiales de la representación. El hall de acceso al auditorio era un trajín de personas que entraban y salían durante el descanso, entre el segundo y tercer acto.

Cambio de rumbo

La extensa cartelera de actos que se celebran en el conservatorio a lo largo del curso escolar no se limita solo a las actuaciones del profesorado, sino también del alumnado de todas las disciplinas; en total, más de 250 citas musicales a lo largo del curso.

Siempre ha sido así: sacar del aula las lecciones y practicarlas frente al público forma parte de la carrera que estudian. Sin embargo, el paso adelante que ahora se quiere dar pasa por atraer al público amante de la música clásica, el flamenco o el jazz a estos encuentros culturales.

Es el propósito que se ha marcado el director del centro, Rafael Tortajada, cargo al que accedió el pasado julio. De nada sirve generar tantísimo contenido musical si no revierte en la sociedad y se queda únicamente para los de dentro. «Hay que combinar tradición con innovación. La Comunitat Valenciana es una referencia en música, tanto en la docencia como en la profesión; hasta hace no tanto, todos los profesores en conservatorios de otras autonomías eran valencianos. Ahora se ha democratizado más, pero la calidad de las enseñanzas en el conservatorio de València, en el de Alicante y Castelló está muy por encima del resto de España», reconoce.

El hall del auditorio del Conservatorio de València, durante el descanso de 'La Bohème'

El hall del auditorio del Conservatorio de València, durante el descanso de 'La Bohème' / L-EMV

En este sentido, Tortajada insiste en que el conservatorio es «la Universidad de la música» porque los grados que se imparten son títulos universitarios. Insiste en que la oferta -siete grados y dos másters- solo compite con la ESMUC de Cataluña, de donde han salido artistas de la talla de Rosalía. Sin tanta repercusión en lo popular, el de València ha criado a José Iturbi, Isabel Rey, Lucrecia Bori, Manuel Galduf o Andrés Valero-Castells, eminencias en la música clásica de España.

«La música clásica siempre ha interesado en la Comunitat Valenciana especialmente gracias a la tradición y legado que dejan la sociedades musicales. Ahora hay más competición, más estilos contra los que cuesta medirse y atrapar a los jóvenes, pero ahí es donde hay que entrar», señala Tortajada, quien explica que la música podrá ser creada con IA, pero nunca podrá interpretarse con ella. «En la ópera no puede introducirse, no puede medir la vibración de labios o la capacidad pulmonar, trabajos invisibles que permiten escuchar la interpretación sin necesidad de micrófonos, únicamente gracias a la profesionalidad de los intérpretes», señala Tortajada.

El coro de Quart de Poblet, acompañamiento infantil para ‘La Bohème’

Cerca de 150 intérpretes, músicos y extras conformaron el elenco de ‘La Bohème’, de Puccini, a lo largo de las tres funciones que se llevaron a cabo. Los invitados especiales fueron los 27 integrantes del coro infantil de Quart de Poblet, que acompañaron las voces del segundo acto de esta pieza operística, todos caracterizados según la época en la que se desarrolla. En esta ocasión, la puesta en escena fue fiel a obra original, y el vestuario, maquillaje y atrezzo se creó acorde a la ambientación que imaginó Puccini para su obra.

Y de ahí que el director insista de nuevo en que todo lo que aquí se produce debe mostrarse al público, convencido de que acercar la música y la creación artística a la ciudadanía revierte no solo en el conservatorio, sino en la propia sociedad, al contribuir activamente a la vida cultural de València.

Conciertos sinfónicos, óperas, música de cámara y proyectos interdisciplinares se suceden cada semana en el Conservatorio Joaquín Rodrigo, todos gratuitos y abiertos al público, porque su misión va más allá de la enseñanza académica: es un espacio de creación artística y proyección cultural al servicio de la sociedad.

Una oportunidad para acercarse a la excelencia musical valenciana, descubrir talentos en formación y formar parte de la agenda cultural de la ciudad, donde tradición y modernidad se dan la mano en cada nota.

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