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Nino Bravo agita la batalla política entre Mompó y Catalá

El Ayuntamiento de València y la Diputación de Valencia se disputan el legado de Nino Bravo, tras el cierre de su museo en Aielo de Malferit, que podría acabar en la capital

Carteles anunciando el concierto homenaje a Nino Bravo que se celebró en el Roig Arena en 2026.

Carteles anunciando el concierto homenaje a Nino Bravo que se celebró en el Roig Arena en 2026. / Eduardo Ripoll

València

La política cultural compartida entre el Ayuntamiento de València y la Diputación ha servido en los últimos meses para escenificar una relación con evidentes síntomas de tensión entre ambas instituciones. Primero fue el conflicto en torno a la Casa dels Bous del Cabanyal y la negativa de la corporación provincial a asumir la gestión del futuro Museo del Mar, tal como pretendía el consistorio. Después, el pulso por el uso de la antigua sede de Hacienda de la calle Guillem de Castro, un espacio de titularidad compartida que el ayuntamiento no ha querido ceder como gran contenedor del patrimonio artístico de la diputación. Y la guinda llegó con la famosa lona instalada por la diputación en su plaza de toros para anunciar la nueva iluminación del coso, acompañada de unos versos de Al Tall: “Que vinga, que vinga, que vinga la llum”. Que la canción -que no el lema- continuara con “i al senyor alcalde que li peguen en el cul”, fue interpretado por el equipo de María José Catalá como un ataque directo desde la administración que preside su compañero de partido Vicent Mompó.

Este rosario de desencuentros ha evidenciado la escasa sintonía entre la alcaldesa de València y el presidente de la Diputación, una relación tensa con profundas raíces orgánicas dentro del PP valenciano, y que ahora podría encontrar un nuevo campo de batalla: la exhibición del legado de Nino Bravo tras el cierre de su museo en Aielo de Malferit. El mito del pop, que durante décadas ha unido emocionalmente a varias generaciones de valencianos de cualquier tendencia ideológica, puede situarse ahora en el centro de una batalla institucional que trasciende lo cultural y que pone en juego el control simbólico de uno de los grandes iconos populares de la Comunitat Valenciana. Un legado que vuelve a demostrar su vigencia medio siglo después, incluso en medio del ruido político.

El consistorio tomó la iniciativa

Cuando el pasado lunes el alcalde socialista de Aielo de Malferit anunció el cierre del museo dedicado al cantante ante la negativa de la familia a renovar los contratos de cesión de bienes y marca por el mal estado de conservación de los objetos allí depositados, el Ayuntamiento de València tardó apenas unas horas en informar de que “mantenía conversaciones” con las hijas del artista para que su legado “pueda llegar a València ciudad”.

Según ha podido confirmar este diario, esos contactos se reducen a una reunión mantenida en 2023 y a una llamada realizada ese mismo lunes por el concejal de Cultura, José Luis Moreno, para reiterar la disposición municipal a que el legado de Nino Bravo siga siendo público. “Lo único que hemos hecho ha sido ponernos a disposición de la familia”, subrayaban ayer fuentes del “cap i casal”.

Aun así, con ese movimiento, el consistorio había tomado la delantera simbólica en la carrera institucional por acoger uno de los patrimonios culturales más queridos por la sociedad valenciana. Pero no fue el único. Ese mismo día, la familia también mantuvo conversaciones con la Generalitat y con la Diputación, que ha sido la institución que ha expresado de forma más contundente su intención de alcanzar un acuerdo.

La Diputación garantiza la continuidad del museo de Nino Bravo

DV

El contraataque de la diputación

La corporación provincial ha planteado una iniciativa firme de mediación con el objetivo prioritario de evitar que el legado abandone Aielo de Malferit. Lo tiene difícil, porque Eva y Amparo, las hijas de Nino Bravo, ya han mostrado públicamente su preferencia a que este legado se exhiba ahora en València, la ciudad en la que el artista vivió desde los tres años hasta su muerte en 1973.

La propuesta que la diputación trasladó a la familia y a la empresa promotora que gestiona los derechos, pasa por profesionalizar su gestión, garantizando la catalogación, conservación y difusión de las piezas. “Buscamos atender la voluntad de la familia de iniciar un nuevo ciclo con una gestión profesional que asegure el tratamiento adecuado de los bienes y garantice la viabilidad del museo en Aielo”, explicó Mompó, quien subrayó “la importancia de este espacio para el pueblo y la comarca”.

En la misma línea, la vicepresidenta primera y diputada de Comarcalización, Natàlia Enguix, defendió que para un municipio como Aielo este museo “no es una infraestructura más, sino su seña de identidad y su orgullo”, y lamentó la “deficiente gestión” local denunciada por la familia. “Aunque València capital cuenta con ingentes recursos culturales, el museo debe permanecer vinculado a su origen”, añadió, reconociendo, no obstante, que las hijas del artista contemplan trasladar parte del legado a la capital.

Una opción intermedia

Por ello, aunque la opción principal de la diputación es mantener el Museo de Nino Bravo en Aielo, la corporación se cura en salud y también se abre a que sea solo una parte de los objetos personales del artista los que se queden en su localidad natal y que haya una convivencia con un futuro centro especializado en València.

Y respecto a una posible rivalidad con Catalá a cuenta también de Nino Bravo, el propio Mompó negó ayer que exista un “enfrentamiento” con la alcaldesa de València y subrayó que su gobierno se dedica a defender “nuestro patrimonio y nuestras señas”. “Aielo merece tener un museo de Nino Bravo y no me perdonaría perder ese símbolo”, insistió el líder del PP provincial. Además, y en la misma línea que ha hecho el “cap i casal”, Mompó insistió en que cualquier movimiento estará consensuado con la familia.

“Si quieren venir a València ayudaremos en la medida de nuestras posibilidades”, y confirmó que si finalmente el museo se desplaza, trabajará para que exista algún reclamo en el municipio de la Vall d’Albaida. “Trabajaremos para que Aielo tenga lo que decida la familia”.

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