Concierto
Jero Romero, músico: "Busqué un trabajo y recoloqué la música en mi vida, pero no lo hipotequé todo por ella"
Puede que sea uno de los músicos más privilegiados de la escena. Sin ataduras contractuales, Jero Romero decidió salirse de la industria tras haberla conquistado con The Sunday Drivers. Su andadura en solitario la comenzó sin cargas, y ahí se ha mantenido, en esa ligereza de componer canciones cuando quiere, cuando le nacen, que nutra lo que califica de "obsesión": hacer música. Al otro lado, el público le espera, respetando sus tiempos, como bien demuestran las salas que va llenando por toda España desde hace más de quince años, autoeditando todos sus discos. El último fue un EP, 'Mi vida en partes muy pequeñas', que presentará este sábado 14 de febrero en la sala Jerusalem. "Debe haber algún hilo conductor entre mi música y el carácter valenciano; tengo un idilio con la ciudad", reconoce a este diario

Jero Romero tras uno de sus conciertos en directo. / Carlos Toe

Vuelve a València este sábado, un año después de su último concierto. Tiene en la ciudad a mucha gente esperándole.
La verdad es que tengo un idilio con València. Después de Madrid, es probablemente la ciudad en la que más he tocado a lo largo de todos estos años. Me siento muy querido aquí y siempre me encanta volver. Debe haber algún hilo conductor entre mi música y el carácter valenciano. Lo que sí es evidente es que València siempre ha tenido un gran movimiento musical, mucha escena, desde los años 70 y 80 al menos. Ha sido un lugar de entrada y de encuentro para la música. Cuando empezó el 'boom' de los festivales, muchos estaban por aquí. Supongo que esa tradición tiene algo que ver.
El gusto por la música, la cultura de tocar un instrumento, que hay una escena underground fuerte...
Sí, es una parada obligatoria para artistas de todo tipo. Da la impresión de que siempre hay conciertos, de rap, de canción de autor, propuestas más urbanas o más underground. Me alegra que lo llames underground; la etiqueta “indie” nunca me ha gustado demasiado.
¿Ya no se identifica con ella?
La verdad es que ni siquiera antes. A principios de los 90 tenía un significado más claro, heredado de la cultura anglosajona: música que se salía de los estándares y se movía en circuitos realmente independientes. Hoy esa etiqueta se ha difuminado hasta tener mil definiciones distintas. Yo no me siento identificado con lo que mucha gente entiende por “indie”. Paradójicamente, soy completamente independiente: me autogestiono, me grabo, me edito, hago mi merchandising y organizo mis giras. Sin embargo, muchos grupos considerados "indie" están en multinacionales. Es una etiqueta demasiado ambigua. Antes me daba igual; ahora incluso me provoca cierto rechazo.

Jero Romero tocará el sábado 14 de febrero en Jerusalem Club de València. / Carlos Toe
Actuará este sábado en formato acústico, presentando por primera vez las cuatro canciones que componen 'Mi vida en partes muy pequeñas'. ¿Le gusta la idea de estar solo con su guitarra?
Empezó casi por casualidad. Tras la dana, se organizaron en Madrid unos conciertos solidarios y yo nunca había tocado solo en acústico. Siempre he sido muy de banda y me imponía mucho salir ahí yo solo. Pero la experiencia fue muy buena, me sentí cómodo y la reacción también lo fue. El formato acústico es más ligero en infraestructura, pero lo más importante es lo que sucede sobre el escenario: reencontrarme con el oficio. Tocar las canciones desnudas me refuerza como compositor, que es lo que realmente me obsesiona. Desde el primer concierto el repertorio funcionó muy bien. Una hora solo con una guitarra aguanta si las canciones son sólidas. He reconectado con eso y me ha dado mucha energía.
¿Y su público también aprecia esa vuelta a la esencia?
No me atrevo a hablar por el público, pero yo sí lo agradezco. Hay algo incluso egoísta en estos conciertos, porque mi carácter no encaja con proyectos gigantes ni con esa ambición constante de crecer sin parar. Me siento más cómodo en lo pequeño. En el escenario, siendo solo voz y guitarra, no hay distracción posible. Todo se concentra en la canción. El reto es mayor, pero también la recompensa. Cuando hay banda y gran producción, los aplausos reconocen muchas cosas, como la escenografía, hay una energía colectiva. Aquí siento que aplauden la canción y la interpretación y eso para mí es muy reforzante.
"No estoy dentro de la maquinaria de la industria, compongo despacio y publico cuando es el momento"
Ha publicado solo cuatro canciones, un EP, en un momento en que todo se basa en la cantidad. ¿Por qué no un disco completo?
Los tiempos han cambiado y yo también. Cuando eres joven quieres grabar un LP. Pero 25 años después mis ritmos vitales son otros. No estoy dentro de la maquinaria de la industria: no tengo que hacer dos años de gira, parar, componer, lanzar cuatro adelantos y repetir el ciclo. Compongo despacio, a veces tengo dos canciones, a veces cuatro. En este caso tenía cinco o seis y dejé fuera las que no me convencían. Prefiero sacar lo que tengo cuando siento que es el momento. Estas cuatro canciones resumen muy bien este último periodo de mi vida de dos años. Además, hoy puedes publicar una canción en plataformas en media hora. Como no tengo obligaciones contractuales, puedo adaptarme a mis propios tiempos.
¿Se entiende ese posicionamiento 'outsider' dentro de la industria?
Cuando eliges un camino asumes sus riesgos. No puedes aspirar a ciertos lugares yendo por esta vía, lo asumo, no me frustro porque estoy feliz donde estoy y veo coherencia entre mis ritmos, mi propuesta y lo que consigo. Para mí tocar en La Rambleta, en 16 Toneladas, en el Auditorio de la Universidad de Alicante o en el Trovam de Castelló es un lujo. Son escenarios magníficos y encajan con lo que quiero hacer. Ese es mi concepto de éxito.
En 2015 abandonó la música durante un tiempo y no volvió a publicar hasta 2022. ¿Qué ocurrió en ese tiempo?
Siempre quise vivir de la música, que es lo mismo que decir que quería poder pagar el alquiler tocando. Eso es muy difícil. Cuando pones toda tu vida en algo así, lo habitual es no conseguirlo. Yo fui un privilegiado durante años, pero llegó un momento en que el peso era difícil de sostener, también por circunstancias personales y familiares. Eso puede ser un círculo vicioso: empiezas a pensar que la culpable es la música y dejas de disfrutar. Yo no quería eso. Quería que la música me diera felicidad. Así que busqué otro trabajo, como hace la mayoría de músicos. No fue una renuncia definitiva, sino una recolocación del papel de la música, que iba a seguir en mi vida pero sin hipotecarlo todo por ella. Eso implica que el ritmo sea más lento. No es lo mismo dedicarle ocho horas al día que dos a la semana, pero con el tiempo encontré un equilibrio. También quería tiempo para otras cosas, para mi hijo, para vivir. Ahora hago música desde la felicidad y el deseo, no desde la obligación.
Y aun así mantiene un público fiel que le respalda sus ritmos.
Es un privilegio. Estuve siete años sin publicar nada y cuando volví a fabricar vinilos se agotaron, los conciertos se llenaron. Siento una fidelidad enorme. Vivimos con el miedo constante a desaparecer si no estás todo el rato produciendo y mostrando cosas, y creo que hay algo de verdad en eso, pero no del todo. Hay personas que vivimos a otro ritmo y conectamos con otros mensajes. Mi público está en esa frecuencia y me lo demuestra.

Jero Romero. / Maria Rodrigo
Ha apostado por la autogestión total. ¿Qué le da y qué le quita?
Me da libertad absoluta. Tanto este EP como el anterior LP los he financiado con preventas, que para mí son como un crowdfunding. Eso me permite independencia total. También implica más trabajo y más quebraderos de cabeza. Si hay 900 envíos, los hago yo. Cargo el coche y voy a la fábrica. No tengo el alcance que te da una gran compañía con su maquinaria de promoción. Pero a cambio gano libertad y para mí merece la pena.
Hace un tiempo contó en su blog que le diagnosticaron otoesclerosis. ¿Cómo convive con la música?
Lo conté sin intención de convertirlo en noticia. Creo que compartir vivencias es positivo porque cuando yo empecé con este problema eché en falta hablar con alguien que lo estuviera pasando. También es verdad que vivimos en una cultura del exceso y a veces banalizamos las cosas. Yo prefiero darles el dramatismo justo; es algo personal y claro, me ha obligado a cambiar hábitos. Ensayar con más cuidado, tocar a volúmenes bajos, usar in-ears, protegerme más, pero también ha afectado a mi manera de cantar. Curiosamente, todo eso ha sido para mejor. Descubres que tocar bajito te hace tocar mejor, porque vengo de una generación donde cuanto más volumen y más salto, más rock parecía todo. Ahora sé que no es así. Si esto lo comparto y le sirve a alguien, me doy por satisfecho.
Para terminar, ¿qué espera que el público se lleve de este concierto?
Aunque la excusa sea el EP, no planteo los conciertos como una presentación cerrada. Tocaré las canciones nuevas porque me apetece, pero también tres o cuatro de cada disco anterior. Intento que el repertorio sea equilibrado. Cada disco es distinto y así cubro todas las etapas. Si alguien tiene un álbum favorito, puede estar tranquilo: seguramente escuchará alguna canción de él.
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