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El 10 % de los hombres ya compra pintauñas y rompe el estereotipo tradicional

Un estudio sobre tendencias de mercado confirma lo que ya era evidente en la esfera pública: los hombres se pintan las uñas, una expresión estética que no deja de crecer gracias a referentes públicos como Harry Styles, Bad Bunny o los españoles Borja Iglesias o Aitor Ruibal. Los milenials y la generación Z son los responsables de haber roto clichés y normalizar esta conducta

Brad Pitt, Harry Styles y Bad Bunny con las uñas pintadas en diferentes momentos de sus carreras.

Brad Pitt, Harry Styles y Bad Bunny con las uñas pintadas en diferentes momentos de sus carreras. / L-EMV

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Detectar los cambios en las tendencias de consumo hoy en día es algo que puede hacerse casi a tiempo real. Se puede ver a referentes públicos influenciando en una tendencia estética y su repercusión en el mercado es casi inmediata. Sin embargo, que una de esas tendencias se convierta en una realidad sostenida en el tiempo es algo más complejo y necesita de más tiempo. De ahí que ya se pueda confirmar que los hombres han empezado a usar laca de uñas no como una excepción, sino casi como una normalidad en más del 10 % de la población masculina.

Durante años, que un hombre se pintara las uñas era solamente aceptado en círculos y universos muy concretos como el rock and roll, el heavy metal o el glam, solo aceptado para algunas estrellas como Keith Richards, Robert Smith o David Bowie. Quien formara parte de esta tribu urbana podía hacer uso de los esmaltes con más o menos asiduidad, pero encajaba dentro del estilo de vida que se promovía, tirando a lo gótico y oscuro no solo en la música, también en la moda.

El cambio de paradigma en la masculinidad, que comenzó a mutar con el impacto de la metrosexualidad a inicios de la década de los 2000 y la deconstrucción social y estética a partir de 2015, ha asentado y, sobre todo, democratizado el uso de pintaúñas mucho más de lo que hace tan solo cinco años se podría imaginar. La plataforma Idealo, especializada en la comparación de precios y tendencias de consumo, ha dado forma a esta sospecha analizando por edades la compra de esmaltes.

Así, los hombres de entre 35 y 44 años encabezan las compras, con un 13,4 % del total, seguidos por el tramo de edad comprendido entre los 25 y 34 años, mitad milenials y mitad generación Z, que asciende al 12 %. Son las dos generaciones que están impulsando esta transformación social, consolidando una forma de expresión estética que ya no se asocia únicamente a las mujeres ni a grupos estilísticos de población.

La brecha sigue siendo evidente si se compara con las mujeres, donde el 37,9 % han comprado pintaúñas el último año. Una cifra que se mantiene estable en todas las franjas de edad pero que en el caso de los hombres, se concentra en esas dos generaciones jóvenes de hasta 44 años, lo que apunta a una normalización progresiva en el medio plazo.

La tendencia de consumo apuntala lo que se veía venir en la esfera pública. Desde hace años, las noticias sobre referentes públicos que se pintan las uñas han pasado del sensacionalismo a la reivindicación. Las diferentes tipos de masculinidades que se han consolidado en los últimos años han abierto un espacio donde usar esmalte de uñas pueda estar normalizado.

El propio Bad Bunny, la persona más mediática en las últimas semanas, ha sido uno de los impulsores de esta corriente. Como él mismo reconoció en una entrevista para la revista GQ, comenzó a pintarse las uñas porque su pareja lo hacía, y probó. Desde entonces, ha sido habitual verlo con diferentes diseños de 'nailart', y hasta abrió un gran debate en Oviedo en 2018, cuando actuó en el festival Gijón Life y, al ir a un centro de estética a hacerse las uñas, le denegaron su solicitud por ser hombre.

Aitor Ruibal y Borja Iglesias con las uñas pintadas del color de sus equipos, el Betis y el Celta de Vigo.

Aitor Ruibal y Borja Iglesias con las uñas pintadas del color de sus equipos, el Betis y el Celta de Vigo. / L-EMV

Como él, artistas de la talla de Brad Pitt, Johnny Depp o Harry Styles habitúan a llevar las uñas pintadas. Sin embargo, el máximo exponente de este movimiento en España ha sido el futbolista Borja Iglesias, que junto a compañeros como Héctor Bellerín o Aitor Ruibal han puesto sobre la mesa el debate sobre qué expresiones personales se toleran a los hombres. A tenor de los insultos homófobos por parte de algunos grupos de aficionados en los clubs, siguen sin tolerar que los futbolistas a los que admiran -supuestamente- se pinten las uñas.

Tanto es así que el Betis reivindicó que Ruibal se pintara las uñas con un cartel promocional en el que aparecía el jugador con las uñas verdiblancas, reafirmando así lo que el capitán había hecho en el partido anterior: decorar sus uñas, por lo que se le insultó en reiteradas ocasiones. No solo eso, sino que diversas peñas del Celta de Vigo, club al que pertenece Iglesias, convocaron a la afición a asistir al próximo partido con las uñas pintadas.

“El crecimiento de la búsqueda de pintaúñas por parte de los hombres refleja un cambio profundo en la forma en la que las nuevas generaciones entienden la identidad”, explica Kike Aganzo, responsable de comunicación de idealo en España. “Mientras los datos muestran una normalización clara en el consumo, casos como los ataques a Borja Iglesias evidencian que la sociedad aún va por detrás de los hábitos reales de las personas”.

Los números apuntan a que el esmalte ha dejado de ser un símbolo marginal para convertirse en un producto más dentro del carrito de la compra masculino. La pregunta ya no es si los hombres pueden pintarse las uñas, sino por qué ese gesto, cada vez más habitual en la vida cotidiana, sigue generando polémica en determinados espacios.

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