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Titín Colomer regresa a la pintura con la exposición 'Trilogía de la intimidad, cap.1'

El artista regresa a la escena con un estudio sobre los elementos y situaciones íntimas que se producen en la ciudad a vista de todos

Titín Colomer durante el proceso de creación de 'Trilogía de la intimidad, cap.1'

Titín Colomer durante el proceso de creación de 'Trilogía de la intimidad, cap.1' / Andrea Savall

Amparo Soria

Amparo Soria

València

El artista Titin Colomer presenta ‘Trilogía de la intimidad, cap. 1', una exposición que podrá visitarse en el espacio Filipinas 5 del 26 de febrero al 7 de marzo. La muestra supone el regreso de Colomer a la pintura tras 20 años alejado del circuito expositivo.

Así, las acuarelas han sido los materiales empleados para esta muestra donde busca «trascender lo superfluo y lo meramente tangible, para adentrarse en una reflexión profunda sobre la intimidad contemporánea».

La exposición parte de la premisa de que la intimidad no es un lugar, sino un estado, y no surge entre la discreción de cuatro paredes sino allí donde el cuerpo baja la guardia, como cuando alguien duerme, cuando se pudre «o cuando simplemente la vida deja de posar ante una cámara».

La ciudad, escenario central de esta primera entrega de la trilogía, está llena de intimidades que se fingen no ver, desde los tendederos en la calle que muestran los armarios de otros a las bolsas de basura que guardan lo que ya no queremos, así como los perros sin pudor que no se esconden para hacer sus necesidades. «Todo ello sucede a la vista de todos y, sin embargo, continúa siendo íntimo», señala Colomer.

Detalle de la obra de Titín colomer.

Detalle de la obra de Titín colomer. / TC

La propuesta del artista es «levantar la mirada y salir del marco luminoso del dispositivo para volver al suelo que compartimos», en un momento en que se habita más dentro de una pantalla que en la propia calle.

‘Trilogía de la intimidad, cap. 1’ invita al espectador a mirar sin apartar la vista, a cuestionar qué se considera obsceno y por qué, e invita a plantearse si la obscenidad se encuentra «en lo que fingimos que no existe». n

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