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El Egipto de Julio César y Cleopatra llega a València: La soprano valenciana Marina Monzó debuta como la reina egipcia en Les Arts

El Palau de Les Arts presenta 'Giulio Cesare in Egitto', con Marc Minkowski al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y con un espectacular vestuario de Christian Lacroix

La soprano valenciana Marina Monzó debuta como Cleopatra en el "Giulio Cesare in Eggito" de Les Arts.

La soprano valenciana Marina Monzó debuta como Cleopatra en el "Giulio Cesare in Eggito" de Les Arts. / Artsfotografia

Voro Contreras

Voro Contreras

València

El Palau de Les Arts Reina Sofía acoge el próximo sábado el estreno de Giulio Cesare in Egitto de Georg Friedrich Händel, una de las cumbres absolutas del repertorio barroco y una obra maestra indiscutible de la historia de la ópera.

La producción supone además el segundo proyecto de Marc Minkowski al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana tras el éxito de Les contes d’Hoffmann, y marca un nuevo paso en la apuesta del coliseo valenciano por ampliar su repertorio hacia el universo barroco. En el centro de esta nueva producción que se representará en la Sala Principal del coliseo valenciano los días 28 de febrero, 4, 8, 11 y 13 de marzo, destaca el debut como Cleopatra de la soprano valenciana Marina Monzó, a la que el propio Minkowski ha definido hoy sin ambages como “un regalo de València al mundo de la ópera”.

Jesús Iglesias, Marc Minkowski y de Vincent Boussard, tras la presentación

Jesús Iglesias, Marc Minkowski y de Vincent Boussard, tras la presentación / Miguel Lorenzo /Les Arts

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias, ha subrayado en la presentación hoy del nuevo estreno en la ópera valenciana la relevancia de incorporar títulos esenciales del Barroco a la programación del teatro. “Giulio Cesare es una de las cumbres del repertorio barroco, y para una orquesta como la nuestra es fundamental abordar este estilo de la mano de una figura consagrada como Marc Minkowski”, ha explicado. En esta línea, ha recordado que la presencia del director francés no se limita a este título, ya que el 22 de marzo dirigirá también Orlando de Händel al frente de Les Musiciens du Louvre.

"Una joya musical"

Respecto al debut de Marina Monzó como Cleopatra, Iglesias ha destacado que “cuando una soprano joven con sus características afronta un papel de esta magnitud, siempre supone un crecimiento”. “Cleopatra es un personaje icónico, con nueve arias de enorme exigencia vocal, pero también de gran complejidad psicológica. Es un antes y un después en su carrera”, ha afirmado. El director artístico ha confesado además el placer que supone desde su posición impulsar debuts de este calibre. “Es muy bonito hacer debutar a artistas -ha señalado-. En este caso, ella está en el momento justo, y todo el equipo está confirmando que haber creído en ella ha merecido la pena”.

Imagen de una representación anterior

Imagen de una representación anterior / karl forster

Marc Minkowski tampoco ha escamitado elogios hacia la soprano valenciana, a la que ha definido como “una joya musical, una intérprete excepcional con una frescura y una sensibilidad poco habituales en el sector”. “Es un regalo de València al mundo de la ópera”, ha insistido. El director francés ha recordado además las dificultades específicas que plantea el repertorio heroico barroco en el siglo XXI, debido a la desaparición de las voces castrati y a la necesidad de encontrar cantantes capaces de combinar virtuosismo, ambigüedad vocal y fuerza expresiva. En este contexto, ha destacado también el trabajo del contratenor estadounidense Aryeh Nussbaum Cohen, que debuta en España como Giulio Cesare, y de Cameron Shahbazi como Tolomeo, un personaje de doble naturaleza, infantil y amenazante al mismo tiempo.

Una obra maestra "absoluta"

Respecto a la obra, Minkowski ha subrayado la extraordinaria riqueza de una partitura en la que conviven la dimensión histórica, política y sentimental. “Es una obra maestra absoluta de Händel. Durante años se cometió el error de utilizar voces inadecuadas, sobre todo barítonos, para estos papeles. Por suerte, estamos saliendo de ese error y recuperando la sonoridad original”, ha apuntado. En cuanto al trabajo con la Orquestra de la Comunitat Valenciana, Minkowski ha destacado su “sensibilidad, versatilidad, entusiasmo y energía”, cualidades que le han permitido jugar con los contrastes, la fuerza y la delicadeza propias de este repertorio. “Es una orquesta muy internacional, abierta al juego musical, y eso es un privilegio”.

La puesta en escena corre a cargo de Vincent Boussard, quien presenta una producción nacida en la Ópera de Colonia pero profundamente renovada para el escenario valenciano. “En Colonia el contexto era distinto. Aquí estamos ante un verdadero teatro, con una exigencia escénica que impulsa la producción hacia un nuevo nivel”, ha explicado. Boussard ha recalcado también que el resultado será “completamente nuevo y propio”, con cambios relevantes como la caracterización de Tolomeo, interpretado ahora por un hombre, a diferencia de la versión alemana. Para el director de escena, Cleopatra es incluso un personaje más complejo que Giulio Cesare, y ha confesado su satisfacción al ver cómo Monzó encarna una reina “moderna, profunda y llena de matices”.

El atractivo de Lacroix

Uno de los grandes atractivos visuales de la producción es el vestuario diseñado por Christian Lacroix, una de las figuras capitales de la alta costura contemporánea. Boussard, colaborador habitual del diseñador desde hace 25 años, ha explicado que el trabajo conjunto parte siempre del diálogo y de la búsqueda de la esencia. “Lacroix se pone al servicio del proyecto, nunca es una presencia excesiva. Respeta la simplicidad y busca un regreso a lo esencial”, ha señalado. En esta ocasión, el diseñador ha creado un universo estético que establece puentes entre el Barroco y la modernidad, mezclando lo grotesco y lo noble para subrayar la atemporalidad de la obra. “Cualquier inspiración moderna en esta ópera es, en realidad, profundamente barroca”, ha sintetizado Boussard.

En esta producción, el vestuario funciona como un personaje más. Lacroix, que desde los 14 años confesó estar enamorado de la ópera, traslada la complejidad psicológica de los personajes a través de tejidos inesperados, volúmenes contemporáneos y estructuras visibles, como el uso del crin, habitual en el interior de los vestidos, ahora expuesto al exterior. Este gesto estético conecta con la esencia misma de la obra: un tratado musical sobre el poder, la seducción política y la representación de la autoridad.

Giulio Cesare in Egitto, estrenada en Londres en 1724, supuso una síntesis sin precedentes de los estilos musicales de Italia, Francia, Alemania y Gran Bretaña. Inspirada en un libreto de Francesco Bussani, basado a su vez en la tragedia de Corneille La mort de Pompée, la ópera anticipa planteamientos que más tarde desarrollarían Gluck o Mozart. Tres siglos después, sigue ofreciendo una reflexión vigente sobre el poder, la identidad y las tensiones entre Oriente y Occidente.

"Giuilio Cesare in Eggito" en el Palau de les Arts.

"Giuilio Cesare in Eggito" en el Palau de les Arts. / Artsfotografia

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